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Los Talleres de Recuerdo y Ensoñación, Continuación

Respondiendo a preocupaciones de adultos sobre actividades posibles para distraer u ocupar a sus padres ancianos, diseñamos y pusimos en práctica un taller que fue desarrollándose a lo largo de cuatro reuniones con un grupo de quince abuelas, quienes muy coquetamente, se ubicaron “entre los 70 y 80” años.
I


Naturalmente, eso dio lugar a la comparación “del tiempo de antes y el de ahora”, momento de añoranza en que algunas abuelas se emocionaron intensamente y otras, expresaron su queja por la pérdida que representó el cambio de la familia extensa (que incluía abuelos y tíos en el grupo conviviente) a la familia nuclear (sólo padres e hijos) merced al progreso y al cambio de las costumbres, así como la tendencia al desarraigo provocada por la necesidad de los jóvenes de ir en pos del trabajo allí donde esté: “Mis hijos y nietos me hacen visitas de médico” (expresión tradicional para referirse a una visita muy corta y con un objetivo definido).-

La queja fue acompañada de un reclamo por mayor respeto en las relaciones humanas, desarrollo de la conducta individual dentro de límites de sana convivencia y, consideración de los ancianos como portadores de la historia “ya que no se valora nuestra experiencia” , etc.-

Sin embargo, en su vida cotidiana, algunas de estas abuelas no se contentan sólo con hablar y, mucho menos, con quejarse.

Algunas de ellas son voluntarias del Hospital General de Agudos de la zona desde hace muchos años, y llevan adelante un grupo de oración nacido al abrigo de la Cofradía del Apostolado de la Oración de una de las parroquias que frecuentan, colaborando también con actividades solidarias de apoyo espiritual, visitas domiciliarias periódicas y acompañamiento a paseos y salidas a enfermos y discapacitados.

Hasta hace poco, coordinaban un grupo de señoras de diversas edades, que preparaba ropa de bebé para las guarderías de Cáritas y para la ropería del Voluntariado del Hospital.
“Ahora”, se lamentan todas, “la vista ya no nos acompaña” y agregan “pero ¡hay tanto por hacer todavía!”

Aquí, las abuelas se ensombrecieron un poco por el tremendo límite que representa, para sus espíritus inquietos y personalidades activas, la pérdida progresiva de salud y agilidad: “¡Demos gracias a Dios porque todavía conservamos la lucidez!” dijo Cecilia, de blancos y hermosos 92 años.-

Conclusión: Cada reunión apuntó a constituir una experiencia integradora entre recuerdo, ensueño y realidad, cuyo disparador fue un elemento común a todas las abuelas: la música ciudadana.

El objetivo intentó superar el mero entretenimiento para rescatar la historia a través de las anécdotas; las anécdotas permitieron conocer mejor a la generación de las participantes, sus ideales, su energía y el caudal de reserva que aún poseen. Para las generaciones que seguimos, nos permite reconocer nuestras raíces y consolidar nuestra identidad de vecinos.-

NOTA: Las abuelas autorizaron la trascripción de los comentarios en negrita.-

Coordinó la P.S. Marta A. DORADO, secretaria de la A.C.HABILITARE.-

Asesoramiento del Equipo Profesional de la Asoc. Civil “HABILITARE”:

Dra. G.Cecilia SAMPEDRO – Gerontopsiquiatra


Lic. Vicky TOSTO – Musicoterapeuta

Prof. Jorge FISÓN – Profesor de teatro – Actor 

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