La revancha de las casamenteras

Frente al auge de los servicios de citas y encuentros para solos y solas, la profesión de la casamentera ha ido declinando gradualmente. Sin embargo, ellas afirman que todavía no están muertas, y que muy por el contrato ofrecen muchos más beneficios que las agencias de citas. Susana Arriguez, una casamentera ya retirada que reside en España, da su opinión al respecto
  

Las cuatro diferencias fundamentales

  

 En
primer lugar,

un servicio de citas para “solo y solas” permite a los miembros elegir por
anticipado a una persona con similares características; en cambio, una
casamentera hace este trabajo por sí misma, sin que sus clientes sepan algo
acerca de la otra parte. En principio, elegir por uno mismo a su futura pareja
puede sonar mucho mejor. Sin embargo, debemos ser realistas. Todo lo que uno
tiene para basarse en su selección, es lo que la otra persona dejó en su base de
datos o vídeo, y realmente hay muchas oportunidades de que él o ella no hayan
dicho mucho acerca de sus características menos atrayentes.

 En
este sentido, las casamenteras tienen una ventaja. Después de evaluar bien a
cada persona, una buena casamentera logra un amplio conocimiento de ambas
partes, sobre todo en cuanto a sus similitudes y compatibilidades. Sucede que
estas profesionales, si son buenas, desarrollan una amplia percepción sobre las
preferencias y personalidades individuales, y logran gracias a esto hacer un
mejor trabajo, simplemente porque están mejor informados que el resto de la
gente sobre quien es realmente una determinada persona.

 En
segundo lugar,


pero relacionado con el primero, tiene que ver con como se “elige”. En los
centros de “solos y solas” el ambiente suele contener a un 10 por ciento de
gente que busca pasar sólo un buen momento. Esta es la misma gente que también
concurre a boliches, pubs, fiestas, bailes, y todo tipo de evento social. No hay
nada malo con esto, mejor para ellos. Pero el resto de las personas, es decir la
mayoría, son gente ordenada que puede estar buscando otra cosa, mucho más seria,
aunque podría ser, sin saberlo, el “alimento” de ese 10 por ciento. Las
casamenteras, gracias a sus entrevistas detalladas, tienen una mayor apreciación
individualidad y singular de cada persona que integra su base de datos, y pueden
detectar enseguida a la gente que quizás nunca soportará tener una pareja
durante mucho tiempo.

 El
tercer punto
,
tiene que ver con la responsabilidad. Los servicios de citas de “solos y solas”
enlistan a tantas personas como les sea posible. De hecho, no es su trabajo
encontrarle a alguien del grupo que congenie con su persona, sino simplemente
ofrecerle la mayor cantidad de opciones. Pero además, aunque el servicio de
citas tenga ya a cien personas parecidas a usted, y aunque esa gente no haya
tenido suerte en encontrarse con alguien interesado en ellos, casi ninguna
agencia tendrá reparos en incorporarlo. Quién sabe, quizá su suerte será
mejor… en todo caso, lo importante será que usted pague su suscripción.

 En
cambio, las casamenteras, lo presentarán verdaderamente a gente acorde a su
nivel. Esto significa que, sabiendo los tiempos que usted maneja, tendrán
diferentes opciones para presentarle, pero siempre habrá alguien allí. También
significa que podrían no aceptar a todos los que quieran ser sus clientes. Por
ejemplo, si otro soltero similar a su persona tiene poco tiempo para conocer a
alguien, la ética de la casamentera no le tendría que permitir a usted
integrarse al grupo. ¿Por qué? Porque probablemente no podrá trabajar con usted
hasta que se sumen nuevos miembros que cambien la composición del grupo, puesto
que la prioridad la tiene la otra persona.

 La
cuarta diferencia
,
implica a los bienes más valiosos con los que usted cuenta, su tiempo y corazón.
En los servicios de citas, es necesario hacer más de un viaje desde y hacia el
centro de reunión, lo cual sin dudas consume mucho de su tiempo. Pero, además, y
por sobre todo, todos sabemos que es bastante fácil lograr una “química” con
aquella gente con la que no tenemos la oportunidad de mantener una duradera vida
de pareja, ya que, desgraciadamente, la “atracción de piel” puede cegarnos e
impedirnos ver esta incompatibilidad, incluso por meses, hasta que comencemos la
convivencia.

 Por lo tanto, todo el tiempo que se pase con esa pareja, habrá sido malgastado y
se correrá el riesgo de malgastar seis o siete meses de su vida, al ver que la
pareja elegida no resulta ser la persona que usted pensaba. En cambio, la
casamentera hará este “trabajo” por usted, ya que, basada en sus criterios,
excluirá a muchas personas que quizás se vean bien, pero con las que seguramente
no habrá oportunidad de que se forme una buena relación.

 Pero todavía más importante, una casamentera, gracias a la experiencia de sus
clientes, puede normalmente darse cuenta de cuando una persona aparentemente
agradable puede ser una “rompedora de corazones profesional”. Por lo tanto, ella
podrá sin dudas evitarle atravesar el mal trance y, posiblemente, un fuerte
sufrimiento. Si conoce bien la importancia de su tiempo y corazón, esto será un
factor crucial para optar entre ambos tipos de servicios.


 
La importancia de una buena elección

 Claro que todas estas bondades aquí descriptas, no significan que todas las
casamenteras pueden serle de utilidad, y tengan un buen trato. Como en todas las
profesiones, las hay serias y las hay chantas, y algunos de sus servicios pueden
ser incluso contraproducentes para sus clientes. Por eso, al igual que con todo,
debe utilizar su buen juicio para saber elegir.

 Pero para ayudarlo a esto, permítame sugerirles tres puntos que no debería dejar
de considerar:

 En primer lugar, deberá haber una claridad en los
precios. Sea usted o ella quienes llamen, si las casamenteras no le dan sus
valores por teléfono, no sería conveniente acudir a las mismas… Sin excepción,
las compañías serias deberían dejar en claro sus valores, ya que las que no lo
son, suelen rehusarse a discutir el precio por teléfono, y luego utilizan
tácticas agresivas de ventas, cuando la persona en cuestión se acerca a sus
oficinas, donde además le dan precios que suelen ser altos.

 En segundo lugar, debe saber que un costo alto no significa un resultado
alto. Usted tiene derecho a creer que, tal como sucede con la mayoría de los
servicios, cuanto más pague, más beneficios obtendrá, y que por lo tanto ningún
honorario puede ser alto si se trata de encontrar a su “media naranja”. Pues
bien, está usted muy equivocado. Es absolutamente imposible dar certezas de que
se obtendrán más beneficios si se paga más, tanto en un servicio de citas como
en con una casamentera. A lo sumo, podrá encontrar gente de su mismo nivel
económico, pero eso no le asegura la compatibilidad de caracteres

 Por último, será fundamental que compare las diversas opciones con las que
cuenta. Sí, este es el principio básico para cualquier consumidor, pero necesita
ser recordado. Se deben comparar los precios, saber bien los antecedentes de
cada una de las casamenteras, quienes tratan de vender sus servicios bajo
presión, quiénes le brindan una atención más personalizada, quienes le hacen
preguntas y sugerencias más acordes a lo que usted busca, y quién trata a de
apurarlo indicándole que esta es su “última oportunidad” para logra una
relación. No hay nada que perder haciendo todas las consultas que crea
necesarias, sino que, muy por el contrario, esto será fundamental para su
elección.

 En
definitiva, debe saber que una buena casamentera puede ayudarle a encontrar a su
“media naranja”, a diferencia de un servicio de citas, que sólo le podrá
proporcionar una oportunidad de conocer a muchas persona que buscan a alguien
para una cita.


Usted decide.