La dieta del pomelo

Hay ciertas dietas que se difunden masivamente, que parecen estar en todas partes y tener miles de seguidores… pese a que sus beneficios no siempre son los esperados. Es el caso de la que veremos en este artículo.

Esta es una dieta a la que parecen adherir muchísimas personas, sin que se entienda muy bien por qué.

¿Por qué lo decimos? Bueno, para empezar porque la dieta del pomelo es potencialmente peligrosa para la salud. Amén de que, en realidad, no se conoce de casos donde la persona haya logrado una baja de peso importante y sostenida (esto es, no sólo de peso líquido) siguiéndola.

La idea de esta nota es mostrar esta dieta, casi como una curiosidad, pero de ninguna forma recomendamos seguirla. Más bien le aconsejamos dejarla de lado y dedicarse a otras más serias.

La dieta del pomelo es una gran impostura, que encima hace grandes promesas. ¿De que otra forma llamar a la idea de que con esta dieta se pueden perder aproximadamente cinco kilos en una docena de días, sin matarnos de hambre?

O sea, promete cosas muy agradables, como tres comidas por día y un bocadillo durante la noche. Pero sería interesante que además de prometer (y cumplir, ya que, para ser honestos, uno puede comer las tres comidas) llenase las funciones básicas de una dieta y cumpliese con la pérdida de peso.

La premisa de esta dieta es que el jugo de pomelo ayuda a aumentar el nivel de consumo de grasas (como si hubiera alguna relación entre eso y la acidez). Claro que, por suerte, la gimnasia cumple con esa función también. Y la dieta del pomelo siempre debe estar acompañada de un plan de gimnasia y ejercitación. Sugestivo, ¿no?

Otro interesante aspecto es que provee de beta-carotenos, incluidos en el pomelo rosado. Lo cual es muy saludable. Ayuda a reducir el colesterol y a tener un corazón sano. Sería interesante que no se lo combinase con una cantidad de carne contraproducente. Porque se anulan mutuamente los efectos. Con los beta-carotenos, entonces, no alcanza.

Lo bueno es que esta dieta puede dar comienzo a un problema cardiaco o a un largo fallo en la capacidad de hacer dietas.

Por lo tanto, la dieta del pomelo es potencialmente peligrosa y, encima, no tiene efectos positivos a largo plazo en la pérdida de peso.

La dieta 

Para satisfacer la curiosidad de quienes no sepan como es esta dieta, he aquí el menú básico. Siempre que dice pomelo, se refiere a media fruta entera o a una cantidad equivalente de vasos de jugo de pomelo sin azúcar.

Desayuno:  

Pomelo, dos huevos (cocidos a gusto) y dos pedazos de panceta 

Almuerzo: 

Pomelo, ensalada condimentada a gusto, tanta carne como queramos 

Cena: 

Pomelo, ensalada preparada a gusto o legumbres con manteca o especias, carne o pescado, una taza de café o té 

Bocadillo nocturno:  

Una taza de leche sin nata o descremada 

Es una dieta baja en calorías, salvo que comamos kilos de carne. Es más, es tan baja que… ¡son insuficientes! ¡No podemos tener una buena nutrición de esta forma! Y no nos olvidemos del riesgo de úlceras por causa del exceso de ácidos.

Por lo tanto, mejor dejar esta dieta de lado y dedicarse a alguna que, al menos, llene los requerimientos nutricionales mínimos.

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