¿Cuándo dejar a tu pareja?

Esta es una pregunta que a veces ronda en el aire por mucho tiempo. ¿Cómo atreverse a tomar la decisión, en el momento indicado?
  
  

Cuando te sientes
indeciso
o no tienes la claridad para tomar la decisión de dejar a tu pareja,
puedes girar en torno a esta situación por un periodo muy extenso, creándote un
consumo de energías de importancia que puede afectar muchas aéreas de tu vida,
incluyendo tu salud física.

En realidad, no podemos
afirmar que debes apresurarte en tomar la decisión, aunque ésta parece estar
presionándote, doliéndote y dañándote por dentro.

Es preferible tomar el
tiempo que necesitas, aunque las cosas puedan presentarse muy pesadas y
complicadas, para descubrir lo que está sucediendo.

Tus dudas existen por
alguna razón y te veras increíblemente fortalecido cuando te adentres en la
situación en vez de preferir escapar del dolor rápidamente, desaprovechando la
oportunidad de aprender lo que va ser de mucha utilidad en tu vida personal y/o
cuando vuelvas a
tener una pareja.

Cuando te decides a
mirar en profundidad, descubrirás temas de mucha relevancia para tu vida, los
que jamás hubieras encontrado si no estuvieras experimentando esta situación.

La existencia te está
presentando una maravillosa oportunidad para conocerte mejor, crecer,
fortalécete y hacer los cambios interiores que te harán más libre y feliz, sea
cual sea la decisión que puedas tomar al respecto de tu
separación.

Si te sientes dudoso
respecto a tu decisión, es porque estas dudoso de lo que deseas para ti y
sientes dudas respecto a las expectativas que tienes a cerca de tu relación de
pareja. Si estuvieras claro,  ya habrás tomado la decisión.

Cuando te enamoras, lo
haces en la medida de que esa persona especial calza dentro de tus propias
expectativas personales, pero también calza dentro de la expectativa de los
posibles potenciales que tiene la persona amada.

En un inicio la
relación se siente maravillosa y fluida porque ambos están en la resonancia
perfecta.

Con el tiempo las
relaciones se van moviendo, los  integrantes de la pareja comienzan a mostrarse
en profundidad, mucho más abiertamente, existe mas confianza y se van
manifestando las verdaderas personalidades.

Además, como es de
esperar, las personas van creciendo y la relación se va modificando
obligatoriamente, buscando su nuevo equilibrio.

Nuestro ego trata de
conquistar a la persona amada haciendo destacar lo que consideramos son nuestras
virtudes y tratando de esconder lo que nos parece menos agradable.

Sin embargo, esto juega
en contra de una relación de cooperación y generalmente este juego de los egos,
desestabiliza en gran medida la relación.

La pareja puede lograr
sobreponerse a la apertura de las profundidades de cada personalidad sin grandes
inconvenientes si existe la disposición para ello y si esta apertura no muestra
condiciones que superan los niveles de aceptación para la pareja.

Por ejemplo, una mujer
puede llegar a la visualización de que su pareja es un mujeriego. Para algunas
mujeres esta situación es motivo suficiente para hacer la ruptura de la
relación, para otras puede ser motivo de sufrimiento sin que llegue a tomar la
decisión de hacerlo y hasta puede lograr restablecer la buena relación después
de un tiempo.


¿Quién puede determinar lo que es correcto?

Las relaciones de
pareja se presentan como un misterio a quien quisiera entenderlas de un modo
analítico y lógico.

Estas no se manejan en
términos de la razón, más bien se mueven en las esferas sublimes del amor
universal y por su mediación pueden ocurrir cosas extraordinarias al interior de
la pareja, que no pueden ser predichas por ningún experto.

Se entrelazan tantos
temas, razones, motivaciones, experiencias, creencias, dudas, expectativas y
lecciones de vida, que nadie ajeno a la pareja puede llegar a decidir qué es lo
que se debe hacer.

En realidad, solo los
integrantes de la pareja pueden resolver y especialmente la persona que está
mirando la posibilidad de querer terminar la relación. Solo ella puede llegar a
concluir que es necesario dejar a su pareja.

Puedes buscar y recibir
consejos de personas, pero en realidad la decisión nacerá dentro de ti cuando
hayas logrado establecer tus límites de aceptación.

Esa es la cuestión.
Aclarar tus propios límites. Cuando logres establecer lo que realmente te
importa, las cosas se te facilitaran enormemente.

Puedes llegar a
concluir que tal o cual queja no es significante, que solo se trataba de una
exigencia por ego. Pero también puedes llegar a concluir que tal o cual queja
era muy significativa y que ya no estás dispuesto a seguir con esa limitación
que te impide crecer y desarrollarte como ser humano.

Cuando conociste a tu
pareja estos límites estaban en un nivel determinado. Al ir conociendo mejor a
la persona esos límites pudieron verse afectados y si tú has ido creciendo, esos
límites pueden ser más exigentes ahora.

Por ejemplo, es posible
que tu pareja  esté impidiendo que puedas realizarte como persona debido a sus
constantes celos.

Puedes llegar a
determinar que tu vida puede continuar pese a esa perturbación y a todos los
inconvenientes, seguirás estando ahí pese a todas las quejas de tu pareja.

Sin embargo, también
puedes llegar a concluir que ese peso de energías no es necesario de llevar, es
posible que busques las ayudas para ambos y tratar de superar el problema,
puedes llegar a la conclusión que tu relación no puede estar basada en escenas
de celos que rompen la confianza y aniquilan la entrega necesaria para formar la
pareja o puedes acudir a otras tantas instancias.

Cualquiera sea tu
resolución, nacerá desde el centro de tu corazón y va a estar directamente
relacionada con tus íntimos niveles de aceptación.

Si estás dudando, es
señal de que tus niveles no están claros para ti. No existirá un error en
cualquiera de las resoluciones que tomes.

Cada decisión será una
muestra de que te estás moviendo de un nivel a otro, el que te traerá una mejor
alineación con lo que eres.

Lo deseable es que
ambos integrantes de la pareja vayan moviéndose en forma armónica, pero si eso
no es posible, uno de ellos tiene el pleno derecho a escalar en sus propias
expectativas.

Aunque pueda parecer
egoísta subir tus expectativas, la evolución lo necesita. Si cada vez te valoras
más, esperas más de tu relación, esperas más de la vida, te desarrollas más
plenamente y eres más feliz, toda la humanidad se verá beneficiada.

El mundo no necesita
que las personas se queden estancadas y sufrientes. Se requiere que cada vez
seamos más y más dichosos y eso se consigue conociendo, valorando y respetando
tus propios niveles de aceptación.

Por Patricia González

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