Trabajo y mujer: las nuevas “jefas de hogar”

Las crisis económicas y sociales producen modificaciones en la familia tipo tradicional. Así como en otra ocasión les dedicamos un apartado a los “amos de casa”, en esta oportunidad nos ocuparemos de las “jefas de hogar”

La mujer y el trabajo en la actualidad

Las causas pueden ser varias. Por empezar, se cuentan mayoritariamente aquellas donde la depresión económica sumió a los maridos en un desempleo crónico, lo cual tuvo como efecto la clausura de un ingreso seguro al hogar por parte del hombre. En otros casos, la razón se debió a la partida o separación de la pareja masculina, que dejó solos, para siempre o durante la mayor parte del tiempo, a la madre y sus hijos.

Cualquiera de estas razones pueden haber conformado el inicio, pero lo cierto es que cada vez son las madres que soportan en todo sentido al hogar, lo cual supone un verdadero desafío no sólo monetario, sino también afectivo.

Sucede que, a diferencia de lo que sucede con el hombre, estas “jefas de hogar” jamás se conforman con llevar, mes tras mes, el dinero necesario para mantener a los hijos y a la pareja, sino que además, continúan haciéndose cargo de las tareas tradicionalmente asignadas a su rol de madres full-time, las cuales tienen que ver con supervisar la salud de sus hijos, su desempeño escolar, cocinar, lavar, hacer las compras, e infinidad de tareas más.

En efecto, son varios los estudios que dan cuenta que en comparación con los “jefes de hogar”, estas “jefas” destinan más plata, tiempo, y recursos al cuidado de sus hijos, fundamentalmente en todo aquello referente a su alimentación, salud, y educación.

La dificultad del cambio: de ama de casa a sostén del hogar

Por cierto, ninguna mujer puede dar algunos trompos y convertirse en la “mujer maravilla”, y es por ello que semejante cantidad de tareas nunca puede ser realizada de forma completa. De esta manera, en las casas de estas mujeres siempre se carece de algo, que puede ser la misma “presencia de mamá”, o bien el dinero necesario para solventar todos los gastos sin mayores problemas.

Las mujeres, por su parte, también sufren su propio karma interno. Y es que sus obligaciones como trabajadoras y madres totalmente responsables, las confina a un estado de estrés permanente, en el que nunca terminan de mantener obligaciones y responsabilidades, sobre todo en relación con sus máximos amores, de los que se preocupan incluso mientras se encuentran trabajando.

En relación a esto último, se sabe que no tendrá importancia que el padre se encuentre presente en la casa, ya que, según afirman los especialistas, las mujeres, a diferencia de los hombres, nunca dejarán de estar al tanto de lo que necesitan o demandan sus hijos, por más que exista otro adulto cuidándolos.

En lo que sí tendrá incidencia la falta de la pareja masculina, es la configuración familiar que deberá recrear la “jefa de hogar”, la cual será sin dudas muy diferente a la que se concibe como tradicional.

Y es que en estos casos, además de llevar adelante una casa tanto en plano económico como afectivo, deberán además enfrentarse a situaciones especiales sin dudas muy complicadas, las cuales podrían ser, -según se desprende de los testimonios de las afectadas-, el alejamiento de un matrimonio amigo que se sintió incomodado frente a la mujer sola, el envío de notas por parte de la escuela a nombre del padre, o el pago de cuotas de clubes, seguros sociales, etc. como “grupo familiar” lo cual siempre incluye al padre.

Por su parte, en relación al ámbito laboral, se sabe que las “jefas de hogar”, al margen de sus estudios y capacidades, deberán enfrentarse, en su mayoría, a trabajos de baja calificación y mal remunerados, ya que los empleadores suelen pagar peor a las mujeres que a los hombres, y en muchos casos se aprovechan de la desesperación de estas mujeres por conseguir un trabajo que les permita sostenerse a sí mismas y a sus hijos (encontrarás toda la información que necesitas para evitarlo, y conseguir el empleo que deseas, al final de este artículo).

Pero además, estas madres necesitan depender también de un tercero (que suele ser la madre, aunque a veces es necesario contratar una babysitter) para que les ayude a cuidar a sus hijos en el tiempo en el que ellas están ausentes, -y poder así trabajar más y obtener mayores ingresos-, lo cual, también podrá llegar a costarles ciertas recriminaciones por parte de sus hijos, que querrán estar con ella más tiempo del que sus madres pueden disponerles.

Por eso, la cuestión se complica mucho más cuando el hombre, además de no llevar ingresos, se ausenta de la casa. Según exponen diversos estudios, estas situaciones se dan con mayor frecuencia en los hogares suburbanos, en los cuales el hombre debe dirigirse a la ciudad para conseguir un trabajo.

Lo cierto es que en todos estos casos lo económico no puede ser excusa para mermar en lo afectivo, ya que siempre es necesario prestar a los hijos el máximo de atención, estén estos en una temprana edad (ocuparse de la vacunación, las comidas especiales, etc.) o en la adolescencia (estar al tanto de sus compañías, problemas, ajarlos de la droga, etc.).

Hombres sin certificado de garantía

Con todo, la vida en pareja con un hombre desocupado tampoco es sinónimo de gran alivio. Según demostraron diversos estudios, la conflictividad es mucho mayor entre aquellas parejas donde el hombre está desocupado, tanto en los hogares donde la mujer es progresista, culta, o informada, como en aquellos donde estas “jefas de hogar” tienen menores índices de educación.

Sucede que la educación que recibieron estas mujeres, desde siempre ligó al hombre como el sostenedor y protector de la familia, tanto en los planos económicos como afectivos, y es por ello que el contraste de la realidad dista mucho de lo que seguramente imaginaron para su matrimonio.

Por esta razón, los especialistas señalan que la mujer tiende a subestimar a su pareja inculpándole su falta en el rol de proveedor de la casa, pero también suele subestimarse a sí misma por no haber podido forma la pareja soñada, elementos que sin dudas deterioran la armonía de la convivencia, y pueden desembocar en una separación.

Con todo, estos mismos expertos señalan que casi la mitad de las familias que atraviesan por estas crisis, podrían igualmente mantenerse, ya que sus problemas están estrictamente relacionados con la situación que provoca la desocupación del miembro masculino, y no con un desacuerdo conyugal de fondo.

De lo que se trata, afirman al referirse a la mujer, es de que la misma intente por todos los medios (por supuesto, honorables y aceptables) de mantener su pareja, pues puede llegar a ser un acto de mucha omnipotencia creer que ellas solas podrán hacerse cargo totalmente de la casa, cumpliendo a la vez el rol de padres y madres, sin sufrir mayores problemas ni consecuencias.

Las buenas noticias para la mujer en el trabajo

Pero no todas son “pálidas” para estas “jefas de hogar”. Según afirman diversos estudios de campo, aquellas mujeres que han tenido que salir a sostener su casa, han también retomado sus estudios, iniciado capacitaciones, desarrollado nuevas capacidades creativas y laborales, -sobre todo en el campo de los microemprendimientos-, y logrado una mayor independencia y socialización.

Y es que sin dudas, este nuevo desafío les pudo también significar el desarrollo de una vida muy diferente a la que imaginaron, pero no menos plena y llena de alegrías.

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