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¿Ambiciosa o trepadora?

¿Cómo reconocer a un trepador? ¿Cómo mantenerse al margen de los excesos y conseguir tus objetivos sin caer en la codicia?
  
  

Para alcanzar el éxito
no es necesario pasar por encima de otras personas.
“La ambición personal no tiene por qué convertirse en un proceso malintencionado
en donde para conseguir lo que se ansía hay que lastimar a otros
”, sostiene
la psicóloga española Cristina Gimeno.


Es preciso poder definir cuáles son los propios límites y hasta dónde se es
capaz de llegar con tal de lograr los
objetivos propuestos. “Una cosa es
ambicionar algo y trazarse un proyecto de vida que se dirija hacia ese horizonte
y otra cosa muy distinta es que todo proceder por más dudoso que sea justifique
ese avance”
, destaca la profesional.


Cómo reconocer a un trepador


“Son personas que analizan muy bien sus movimientos y los del entorno. Suelen
mostrarse como seres muy amables y agradables.


Siempre están dispuestos a ayudar, a reemplazar a sus colegas cuando la
necesidad así lo requiere, son capaces de trabajar horas extras y efectuar
muchos sacrificios, pero siempre hay una razón detrás que es la de subir
peldaños cuando la oportunidad se presente.


A diferencia de una
persona ambiciosa
que todo lo que hace lo realiza para su
crecimiento personal y profesional. No hay intereses oscuros de por medio ni
dobles discursos.


Aunque a simple vista parezcan dos personas idénticas, hay diferencias muy
marcadas
”,
explica la especialista.


Querer ocupar un sitio mejor a nivel personal y profesional es natural e
inherente a todo ser humano, pero las herramientas que se utilizan para
conseguir los logros deseados las elige cada uno.

“Las personas trepadoras se especializan en ser complacientes y confiables.
Son capaces de hacer sacrificios por el otro si es que resulta conveniente y una
vez conseguido lo que tanto anhelan se olvidan y continúan sus vidas como si
nada, arrasando todo lo que se interpone en el camino sin atenuantes y sin
contemplar si alguien sale lastimado por su culpa
”, expresa la profesional.


La única manera de no caer en la tentación de excederse con la ambición es
mantener un equilibrio entre lo que se quiere y el modo de obtener aquello que
es objeto de interés.

“Hay que hacer lo posible para conseguir lo que uno quiere, pero sin
obsesionarse y sin pasar por encima de nadie ya que lo único que se conseguirá
con una actitud tan egoísta es quedarse solo y aislado de todo el mundo
”,
destaca Gimeno


¿Qué preguntas hacerse para aclarar la situación?


1.- ¿De qué modo se pretende lograr lo que se desea?.


2.- ¿Por la propia ambición, habrá personas que saldrán lastimadas?


3.- ¿De qué manera es posible perseguir lo que se anhela sin perturbar la vida
de nadie?


4.- Lo que se consideraba ambición se está tornando una peligrosa obsesión que
se está convirtiendo en codicia? ¿Ya no hay tiempo para la vida familiar, para
los amigos y lo único que importa es perseguir un objetivo en concreto?

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