Productos dietéticos como negocio

Consejos prácticos para iniciarse en el negocio de la elaboración de productos dietéticos desde tu casa
  
  


Las
recetas light, además de ayudar a la salud propio y de la familia, pueden
convertirse en una salida laboral.

Elaborando y vendiendo estos productos estaremos en condiciones de ganar un
dinero extra, pues al probar primero nuestras recetas en casa estaremos en
condiciones de saber cuáles de ellas nos quedan mejor y tienen más aceptación.

Para
ello, basta con dar de probar nuestros productos a nuestros allegados, para
tener nuestro propio “focus group” particular.

Para comenzar, te sugerimos seguir estas dos “ideas fuerza”.


Comenzar elaborando un solo producto (galletas de arroz, barras de cereales,
etc.)


Familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, comercios cercanos a nuestro
domicilio, etc., todos ellos pueden convertirse en nuestros primeros clientes.

Dedicarnos inicialmente a un solo producto es un buen puntapié para encontrar
una clientela, organizada en el trabajo, conseguir las materias primas a buenos
precio y especializarnos en un tipo de alimento.

Esto puede convertirnos en especialistas en un producto o puede ir abriéndonos
las puertas para sucesivas creaciones.


Cocinar para personas que necesiten una dieta baja en calorías

Existen
muchas personas que necesitan llevar una dieta específica y, por razones
laborales o familiares, no pueden destinar su tiempo a cocinar o preparar platos
diferentes.

Una buena manera de comenzar a recorrer el camino de preparar  viandas es
hacerlo con una o dos personas.

Primero como una experimentación, con más fines didácticos que comerciales antes
de lanzarnos a hacerlo de manera más masiva.

Aquí el trabajo es más difícil. Necesitaremos desarrollar un menú (que, para
mayor seguridad, deberá ser revisado por el nutricionista de nuestro cliente),
comprar y conservar en casa mayor cantidad de ingredientes, adquirir los envases
que nos permitan conservar, transportar y entregar las viandas y hacer muchas
más cuentas para determinar los precios de nuestros productos.

Pero
contamos con una gran ventaja: estaremos vendiendo los mismos alimentos que le
damos a nuestra familia y eso, en un grupo reducido de
clientes que confían
en
nosotros, es un excelente punto de partida.