La mesoterapia, un recurso contra la artrosis y las alergias

Ya han transcurrido casi 200 años desde que el Dr. Charles Gabriel Parvas, un médico ortopedista francés nacido en 1791, inventó la jeringa y la aguja para inyectar soluciones en los tejidos del cuerpo, un verdadero precursor.

Es una técnica consistente en micro inyecciones locales múltiples de medicamentos, suministrados en dosis muy pequeñas por vía intradérmica o subcutánea.

No se necesita de preámbulos formales para destacar la eficacia de la llamada vía parenteral compartida por un número importante de técnicas del arte de curar.

La Medicina humana y veterinaria, participan de su uso en varias de sus especialidades, y algunos medicamentos y productos químicos tienen en las formas inyectables su única alternativa de implementación.

Las vacunas, durante muchos años se administraron exclusivamente por esta vía, y gracias a su particular sencillez de aplicación y a la rapidez con que una sustancia penetra al cuerpo a través de la aguja introducida en una vena, fue posible administrar sueros para rehidratar a los enfermos y transfundir sangre para salvar vidas en situaciones extremas.

Los materiales fueron cambiando con el tiempo, y a la vez que se desarrollaron artefactos más sofisticados, también se descubrieron nuevos medicamentos que utilizando únicamente esta técnica, marcaron un progreso nunca visto antes en la incesante batalla por la preservación y recuperación de la salud.

Pero para algunas enfermedades, la vía inyectable presentaba inconvenientes en apariencia insolucionables, debido a que la concentración inicial del medicamento inyectado no se mostraba muy útil para combatir problemas locales, pues se repartía por todo el cuerpo y desaparecía rápidamente del lugar de aplicación.

Es aquí donde la Mesoterapia, al garantizar una concentración inicial localizada más fuerte y más aprovechable del medicamento, actúa en un área donde las terminaciones nerviosas y vasculares son más propensas para absorber los componentes activos del remedio y para responder por vía refleja creando una reacción positiva sobre los órganos que se corresponden con esa área ( algo parecido en sus fundamentos a la Acupuntura ).

En Mesoterapia se utilizan mezclas medicamentosas con una sustancia base que sirve de vehículo y que a la vez actúa sobre las membranas celulares de los tejidos enfermos facilitando una absorción mayor del principio activo que no se lograría por medio de inyecciones intramusculares de grandes cantidades de remedios.

En los casos de pacientes con Asma bronquial crónico, las micro inyecciones aplicadas en la zona torácica actúan elevando la respuesta inmunitaria y permitiendo que el medicamento se dirija al órgano enfermo en una concentración suficiente para mejorar los síntomas en forma rápida y eficiente.

Se utiliza mucho en el reumatismo y la artrosis de articulaciones de rodillas, manos, codos, etc., donde las micro inyecciones rodean a la articulación enferma haciendo que penetre en ellas el medicamento de una manera concentrada.

Las alergias de nariz, garganta y oídos tienen en la mesoterapia un aliado de primera línea. Son muchos los casos de estrabismo que se han solucionado sin necesidad de recurrir a la cirugía.

La lista de molestias que responden positivamente a esta terapéutica es larga y cada año en los congresos de la especialidad en todo el mundo se pondera a esta técnica por sus resultados en enfermedades crónicas de difícil solución.

Referencias:

Société Fran. De Mésothérapie, Bulletin Nº 26, Juin 1972.

Abrégé de Mésothérapie pratique, 1976. Librairie Maloine S.A. Éditeur. Paris.