Guía de las dietas de hoy en día: Dietas pobres en grasas

Una guía sobre algunas de las dietas más populares hoy en día y sus ventajas y desventajas. Imprescindible a la hora de decidir cómo empezar a adelgazar…


Dietas bajas en grasas

Esta dieta es probablemente
una de las más básicas en la idea de cualquier dietista o de cualquier persona
que piense en comenzar una dieta.

 

Todos sabemos que las grasas
tienen mas calorías que el resto de los alimentos, que los carbohidratos o las
proteínas. Por lo tanto, es lógico pensar que la primer idea que se le ocurre a
cualquiera a la hora de bajar los rollos es reducir el consumo de grasas para
eliminar una buena cantidad de las calorías que ingresan en nuestro organismo.

 

Para esto, se reemplazan las
comidas altas en grasas con versiones descremadas o light de las mismas o
porciones más pequeñas. O se las elimina directamente de nuestra
alimentación.

 

A favor :
Una
clara ventaja de esta dieta es la eliminación de grasas saturadas, con lo cual
es de gran valor para personas con problemas de obesidad, problemas cardiacos o
de colesterol alto, ya que este tipo de alimentos (quesos, grasas animales,
productos lácteos en general) son muy malos para ellos y los posibles problemas
de salud con los que se enfrentan.


Se reduce el consumo de mayonesas, mantecas, quesos, productos lácteos no
descremados y grasas animales que, como se ha dicho, no son muy buenas para la
salud.

 

Y, como hemos eliminado toda
el piso superior de la pirámide alimenticia, se potencia el consumo de los pisos
inferiores, en especial frutas y verduras, las cuales tienen muchos nutrientes y
vitaminas, con lo cual el estado de salud general refleja, sin lugar a dudas,
una mejora importante en el aspecto físico.

 


En contra:

Este tipo de dieta se nos
puede volver en contra si nos excedemos con el tipo de alimentos reducidos o sin
grasa no frescos que consumimos.

 

Esto lleva a un error común,
que es el exceso de productos bajos en grasa pero con alto contenido de azúcar.
Que un producto prometa no tener grasa no quiere decir que no contenga azúcar y
calorías.

 

Por lo tanto, terminamos, por
error, consumiendo una gran cantidad de este tipo de alimentos cuando deberíamos
estar consumiendo productos frescos, especialmente vegetales y frutas.

 

Los alimentos procesados,
mas allá de no tener grasa probablemente harán que terminemos ganando peso, no
perdiéndolo.

 


Conclusión:

Enceguecernos pensando que
sólo ganamos peso porque comemos demasiadas grasas es un error común. Lo cierto
es que lo hacemos porque consumimos un exceso de calorías, mas de las que
necesitamos para nuestra actividades.

 

Muchas veces, al reducir el
consumo de grasas, compensamos consumiendo más de otros alimentos, por simple
hambre, con lo cual el consumo de calorías se mantiene.

Cuanta menos cantidad de
grasa tenga nuestra dieta, más hambrientos nos sentiremos.

 

Por lo tanto, no es una
buena idea reducir a cero el consumo de grasas, sino consumir cantidades
correctas y que no nos sean perjudiciales (especialmente en el caso de las
grasas saturadas).

Mantengamos siempre en
vista las calorías que consumimos, no sólo la cantidad de grasas.

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