Falta de sueño, muy peligrosa para quien cuida a un familiar

Según los resultados de un llevado a cabo en los Estados Unidos, la falta de sueño en quien cuida a un familiar es un factor de riesgo para la depresión
  
  

Según un estudio llevado
a cabo por la Universidad de Texas, en Estados Unidos, publicado en la revista Cancer
Nursing
, los cuidadores de familiares que soportan una privación del sueño
crónica al cuidar a un miembro enfermo de su familia, parecieran tener un mayor
riesgo de sufrir severos síntomas depresivos.

Según señalaron los
investigadores, por años se había procurado identificar las diferentes
variables que podrían predecir la depresión en los cuidadores de un familiar
con una enfermedad crónica, pero, contrariamente a lo previsto, se encontró que
las variables aparentemente más influyentes, como la edad, el género, y la
gravedad de la enfermedad, no eran tan importantes como el sueño.

En la Universidad de
California en Los Ángeles, Estados Unidos, midieron la depresión y los índices
de calidad del sueño en 51 cuidadores de familiares, de los cuales el ochenta
por ciento eran mujeres. Asimismo, el sesenta y uno por ciento de estas
personas eran esposos, mientras que el 29 por ciento eran adultos jóvenes. Los
participantes del estudio habían cuidado a miembros de su familia en un
promedio de 16 horas por día durante dos años.

Según informaron los
investigadores, más del cincuenta por ciento de los cuidadores igualó o superó
la cifra de 16, lo cual es indicativo de mayor riesgo de depresión clínica en
las escalas de depresión.

Pero además, encontraron
que el 95 % de estas personas informó de severos problemas generales de sueño,
tanto en la calidad del sueño como en las posibilidades de conciliarlo, la
duración, la eficiencia, y las disfunciones en el día, lo cual fue determinada
por las respuestas a las 19 preguntas de un Índice de Calidad de Sueño. De esta
forma, los investigadores concluyeron que los problemas de sueño de los
cuidadores podían predecir más del 60 por ciento de las depresiones de estas
personas.

La
cuestión, por otro lado, es aún más compleja porque, según los autores, muchos
cuidadores de familiares que recibieron medicamentos para dormir, solían ser
reacios a tomarlas, porque sabían que esto podía impedirles responder a las
necesidades de la persona a la que cuidaban durante la noche.