¿Cómo criar a un hijo en soledad?

Los padres que se separan se encuentran con la dificultad que puede surgir ante la educación que debe llevarse a cabo a partir del momento del distanciamiento. ¿Cuáles son las equivocaciones más habituales que habría que eludir por el bien de los hijos y también de los adultos?

Uno de los mayores temores de padres y madres es el de ver sufrir a los hijos, quienes no tienen la culpa de las desavenencias ocasionadas en la pareja.

“Separarse nunca es fácil, pero quienes estén atravesando por un momento así, deben saber que es más sano para todos a veces distanciarse, sobre todo si hay malos tratos o discusiones frecuentes.

Es preferible vivir en casas separadas, pero salvaguardar la integridad de uno y la de los pequeños”, comenta la psicopedagoga española Laia Martínez Irragú.

Los niños tienen una capacidad increíble para adaptarse a las nuevas situaciones.

“Esto no significa que no sufren, pero si se les explica muy bien lo que está pasando siempre teniendo en cuenta la edad del pequeño, podrán salir adelante ya que lo que ellos también pretenden es ver a los padres felices, aunque en primera instancia se sientan enojados y traicionados”, determina la profesional.

Entre los errores más habituales que se generan a raíz de la crianza en soledad, podemos mencionar:

1.- Sobreprotección: “es uno de los principales fallos que cometen tanto los padres como los madres. El adulto que está solo se vuelve temeroso y vulnerable.

Hay que dejar que el niño se exprese y que siga normalmente con su vida, sin ser un obstáculo”, aconseja la especialista.

2.- Falta de comunicación: “otro de los errores es no enfrentar el momento de hablar del tema con los hijos. Cuanto más se retrase este momento, peor será.

Los niños necesitan saber qué es lo que está pasando y es importante que tengan la versión de ambos progenitores. Siempre de modo natural hay que explicarles lo que pasa.

Un buen modo de poder hablar del tema es siempre reforzando desde un lado positivo lo que está ocurriendo, más allá de que se trate de un momento doloroso hay que saber rescatar aquello que es válido ya que si la decisión de separarse se ha puesto en evidencia, es porque se cree que es la mejor de las opciones”, destaca la profesional.

3.- Permisividad: “la separación o el divorcio son situaciones dolorosas y complejas, pero no por eso, hay que sentir culpa.

Cada uno hace lo que puede y ningún ser humano está exento de cometer errores en la vida, lo importante es poder rectificar siempre que se pueda y estar a tiempo de comenzar una vida agradable.

La culpa debe poder quedar al margen ya que los hijos necesitan límites y aunque tienen derechos también tienen obligaciones vivan con el padre, con la madre o con ambos progenitores”, señala la psicopedagoga.

4.- Criticar: “aunque no está bien que un adulto hable mal de su ex pareja delante de los hijos, es bastante frecuente que esto suceda.

Más allá del resentimiento o el dolor que ocasiona la ruptura, hay que mantener a los hijos al margen de los problemas de los padres”, finaliza diciendo la profesional.

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