Todo lo que necesita saber sobre la hernia de disco

¿Qué es?, ¿cómo se produce?, ¿cómo se trata?, ¿qué futuro tengo?

Definición

La hernia de disco se produce cuando un fragmento del núcleo del disco protruye, a consecuencia de un desgarro o "rotura", por fuera del anillo fibroso que forma el margen externo del disco (anulus) hacia el interior del canal medular.

La causa más frecuente de este desgarro de la capa externa del disco es un proceso incipiente de degeneración.

De este modo, comprime las raíces nerviosas y produce un dolor agudo que se extiende a lo largo de la pierna del lado afectado hasta el pie, la famosa "ciática". Esto sucede porque el canal vertebral tiene un espacio limitado, que no puede contener al mismo tiempo y sin trastornos a las raíces nerviosas y al fragmento de disco desplazado.

La compresión del nervio y la subsiguiente inflamación puede resultar también en debilidad de la pierna o el pie, siguiendo un patrón especifico que depende de cuál nervio es el que se encuentra comprimido.

Entre 90 y 95% de los casos se producen en los niveles L4-L5 (es decir, en el disco que separa a la cuarta de la quinta vértebra lumbar) y L5-S1 (en el disco que separa la quinta vértebra lumbar de la primera sacra).

Las raíces afectadas son la L5 y S1, respectivamente.

Dolor típico y hallazgos clínicos

Por lo general, la hernia de disco es precedida por un episodio de dolor en la zona lumbar (la parte baja de la espalda) o antecedentes de varios episodios intermitentes de dolores lumbares.

Cuando el núcleo sobrepasa el anillo y comprime el nervio, lo habitual es que el dolor lumbar se transforme en ciática.

Se trata de un dolor agudo y punzante que se irradia desde la zona lumbar, a lo largo de la pierna y alcanzando al pie, con patrones característicos que varían en función del nervio afectado.

La ubicación del dolor es tan especifico, que a veces posibilita que el medico identifique, con ese solo dato, el nivel lumbar afectado.

Cuando está afectada la raíz L5 (hernia a nivel L4-L5) se puede producir debilidad en la extensión del dedo pulgar del pie y del tobillo (caída del pie).

El adormecimiento y el dolor pueden llegar hasta la parte superior del pie, y el dolor irradiarse también hacia las nalgas.

La afección de la raíz S1 (hernia a nivel L5-S1) se acompaña de pérdida de reflejos a nivel del tobillo y/o debilidad del tobillo (dificultades, por ejemplo, para levantar los dedos de los pies).

El adormecimiento y el dolor se pueden irradiar hacia la planta del pie.

El dolor es descrito por quienes lo sufren como punzante, parecido a una descarga eléctrica, que empeora estando parado, sentado o caminando.

Con frecuencia se alivia al acostarse o usando un asiento con soporte lumbar, o cualquier otro medio que mantenga la columna lumbar fija.

Lo común es que el dolor lumbar haya desaparecido o sea mínimo, en comparación con la ciática, en el momento en que ésta aparece.

El compromiso del nervio también puede producir debilidad muscular en la pierna del lado afectado, así como disminución de los reflejos en la rodilla y el tobillo

Diagnóstico

Las radiografías comunes de la zona lumbar se emplean para descartar causas poco comunes de dolor de pierna (tumores, infecciones, fracturas, etc.).

Sin embargo, el medio diagnóstico fundamental para detectar una hernia de disco es la Resonancia Magnética (RMN), que muestra tanto el grado de degeneración del disco en el nivel de la hernia como el estado del resto de los discos lumbares.

Cuando el estudio es de buena calidad, se puede ver también el tamaño del canal vertebral y la mayoría de los otros elementos de interés para el médico.

El estudio de los nervios con un electromiograma, se indica para investigar si el nervio está dañado, si se está curando de un proceso más antiguo, o si hay otros sitios de compresión nerviosa.

Tratamiento

El tratamiento inicial de una hernia de disco es por lo general conservador (es decir, no quirúrgico).

Cuando es efectivo, la mayoría de los casos se resuelve dentro de las seis semanas.

Lo primero que se hace es reposo, manteniendo una postura confortable y un nivel de actividad que no produzca dolor, durante un lapso que puede ir de algunos días a varias semanas.

Lo que se pretende con esto es dar tiempo a que mejore la inflamación del nervio.

El reposo se acompaña generalmente de la administración de antiinflamatorios no esteroides (es decir, que no son corticoides), conocidos como AINES.

En casos más severos, puede recurrirse a corticoides orales o a una inyección epidural de corticoides, que se realiza mediante guía por rayos X para dirigirla hacia el nivel exacto de la hernia de disco.

La kinesiología o terapia física es muy útil, siempre que esté dirigida por un profesional con experiencia, que debe realizar una evaluación profunda y a conciencia.

La información resultante, en combinación con el diagnostico médico, permiten decidir el mejor plan terapéutico para el paciente individual, basado en modalidades de tratamiento de probada eficacia en pacientes con hernia de disco.

Esto incluye a la tracción, ultrasonidos, electroestimulación, y otros medios para relajar los músculos que, como consecuencia de la compresión nerviosa, se encuentran contracturados y secundariamente inflamados.

El tratamiento se puede acompañar de analgésicos y relajantes musculares (miorrelajantes).

Fortalecer la región lumbar mediante ejercicios realizados diariamente, por un lapso de 30 minutos, ayuda también a recuperar la flexibilidad normal de la zona y la capacidad de los músculos de resistir la tensión y el esfuerzo.

Si el tratamiento conservador no es efectivo luego de seis semanas, y el dolor es severo o la debilidad muscular va en aumento, es necesario recurrir a la cirugía.

Cuando la hernia es pequeña y el fragmento de disco no está completamente fuera del anillo, se recurre a una técnica llamada microdiscectomía o microdisquectomía.

Esta operación permite descomprimir la raíz nerviosa y emplea una técnica de microcirugía (usando un microscopio), mediante la cual solamente se extrae la parte del disco que está presionando el nervio (5 a 8% de la superficie total del disco).

Por lo general no requiere más de un día de internación, y permite volver a las actividades normales en un lapso de una a tres semanas.

Si es realizada por un cirujano con experiencia, el porcentaje de éxito es de alrededor de 95%.

Si la hernia es muy grande, o hay un fragmento libre (el fragmento de disco está totalmente fuera del anillo), se realiza una microlaminotomía con resección del disco.

Esta cirugía requiere algunos días de internación luego de la cirugía para permitir la curación de la herida y el inicio de la kinesiología de rehabilitación postoperatoria.

Por lo general, el dolor de la ciática desaparece inmediatamente después de la cirugía, pero pueden sentirse dolor o molestias en la zona de la operación, que puede extenderse por algunos días o semanas y se controla con analgésicos.

Pronóstico

Primero las buenas noticias: el 90% de las hernias de disco no requieren cirugía, y los episodios dolorosos se resuelven por medio conservadores, no quirúrgicos, sin secuelas a largo plazo.

Luego de una cirugía exitosa, 80 a 85% de los pacientes tienen una evolución muy favorable, y vuelven a hacer una vida completamente normal a las seis semanas de operados.

En el peor de los casos, pueden quedar pequeñas zonas "adormecidas" en la pierna afectada que no afectan la funcionalidad de la misma o, en casos infrecuentes, sufrir en el futuro episodios de ciática de menor intensidad y duración.

Lamentablemente, quien tuvo una vez hernia de disco, tiene un mayor riesgo estadístico de sufrir otra.

La tasa de recurrencias de hernias de disco en el mismo lugar es de 5% (es decir, la repetición del cuadro en el mismo lugar se da en el 5% de los pacientes), y un poco menor en otros niveles de la columna lumbar.

Los factores que contribuyen a la recurrencia son el peso, la condición física y los hábitos laborales y de conducta, todos ellos presentes antes de la operación.

Se debe "proteger" la zona lumbar durante al menos 9 a 12 meses luego de la cirugía, evitando sobre todo el levantar pesos excesivos, en especial si al mismo tiempo se realizan movimiento de torsión de la columna.

Por otro lado, alrededor de 5% de los pacientes operados continua teniendo síntomas severos o que interfieren con su vida cotidiana luego de la operación.

Esta situación no es el resultado de la cirugía (cuando fue correctamente realizada), sino que deriva de una serie de condiciones que todavía no se conocen muy bien.