Leptospirosis, el nuevo fantasma que nos acecha

La prevención no comienza por el miedo, sino por el conocimiento. A continuación, todo lo que usted debe saber.

¿Qué es?

Es una enfermedad infectocontagiosa y aguda producida por una bacteria del género Leptospira, de la que existen unas 200 variedades.

¿Cómo se presenta?

Comienza por lo general en forma súbita, y los síntomas más comunes son fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolor muscular (sobre todo en muslos y pantorrillas), y conjuntivitis (en forma de ojos enrojecidos).

En ocasiones, la fiebre puede ser fluctuante y aparecer síntomas respiratorios, erupción cutánea, ictericia (coloración amarillenta de la piel), confusión mental, insuficiencia hepática y renal, anemia hemolítica, hemorragia en piel y mucosas y meningitis.

¿Es grave?

La enfermedad es autolimitada en el 90% de los casos, en los cuales después del cuadro agudo de síntomas y signos comienza a mejorar; pero en un 10 % de los casos es potencialmente mortal por la producción de falla renal, hepática o neumonitis grave.

La gravedad varia según la persona afectada, la “dosis” de bacterias recibidas, y la variedad de germen involucrada.

¿Cuánto dura?

La enfermedad puede durar de unos pocos días a tres semanas o más.

¿Cómo me puedo contagiar?

Para infectarse, es necesario haber estado en contacto con agua, vegetación, suelo húmedo o barro contaminados con orina de animales infectados, o directamente con orina o tejidos de animales infectados.

La bacteria puede encontrarse en áreas rurales, suburbanas o urbanas y no se limita sólo a las zonas más pobres, pues se han registrado casos en zonas urbanas de clase media o alta.

¿Cuáles son los animales involucrados?

La leptospirosis puede ser transportada por animales domésticos o salvajes: cerdos, ganado, perros y, sobre todo, ratas. Es rara en los gatos.

En los animales, la infección se aloja en el riñón y el germen es eliminado con la orina. Los animales, si bien lo transportan, suelen no presentar síntomas de la enfermedad.

Cortes o raspones en la piel, o salpicaduras de líquidos infectados en los ojos aumentan el riesgo de enfermarse.

En ocasiones, el germen es inhalado al manipular fluidos contaminados, o puede ser ingerido al consumir alimentos contaminados con orina de ratas infectadas.

Los brotes masivos suelen deberse a la contaminación con orina de animales infectados de ríos, canales, lagos o cualquier otra fuente de agua o barro con la que tomen contacto grandes cantidades de gente.

¿Cuánto tiempo puede pasar hasta que aparezcan los síntomas?

El periodo de incubación es usualmente de 10 días, pero puede ir de 4 a 19 días.

 ¿Se contagia entre personas?

Raramente. La bacteria se elimina por orina por lo general hasta un mes después de aparecidos los síntomas (y aunque ya hayan desaparecido), pero puede persistir hasta 11 meses.

¿Qué hacer?

Una vez que se presentan los síntomas se debe realizar un diagnóstico preciso. Hay que descartar otros cuadros que pueden dar cuadros semejantes, como dengue, influenza, hepatitis vírica, fiebre hemorrágica epidémica, hantavirus, septicemia.

Para el diagnóstico se utilizan pruebas serológicas (análisis de sangre específicos), las mismas que se utilizan para realizar screenings de población y de esa forma determinar el serotipo o tipo de cepa circulante.

Las pruebas serológicas permiten resultados tempranos, a través de la determinación de IgM, y mas rápidos que el aislamiento de la bacteria (que tarda más). Sin embargo, este debe intentarse en todos los pacientes ya que aporta un dato epidemiológico de valor permitiendo identificar la variedad circulante.

Cómo prevenirse