La inversión sigue siendo una alternativa a pesar de los riesgos

Colocar el dinero en el colchón no es la mejor forma de planificar un futuro financiero. Por el contrario, tomando todas las precauciones el mejor consejo es invertir para asegurar el futuro, incluso no tan lejano.

Las fluctuaciones económicas producen dudas en quienes tienen un capital ahorrado y desean utilizarlo como base económica de aseguramiento futuro. Y la inversión se plantea en términos de ahorro y movimiento. Es posponer una compra en la actualidad para poder ampliarla mañana.

La manera de realizarlo varia en formas infinitas, sin embargo el concepto es el mismo. Se invierte en una alternativa fructífera que deje un saldo positivo, restando los gastos fijos, y que a su vez permita seguir creciendo estructuralmente, ampliando los márgenes de ganancia.

Si esta acción gana en constancia se estará estableciendo una forma de inversión productiva que al mismo tiempo permita al mercado, cierto margen de reactivación económica y una proyección mas que rentable para quienes inviertan en ella como una variante posible.

Esto se debe a que un plan de inversión sistemática ayuda a adoptar un enfoque disciplinado hacia la inversión y permite ahorrar un porcentaje de los ingresos mensuales antes de saldar los gastos de ese mes.

Sin embargo, como en todo movimiento financiero, existe un riesgo, que es el grado de incertidumbre sobre la positividad del resultado del proyecto. Esto siempre existirá y es inevitable, la cuestión es reducirlo al mínimo posible. El riesgo se pierde ante la confianza.

Puede ocurrir también que el riesgo se acreciente y llegue a afectar la credibilidad del proyecto a tal punto de destruirlo. Aunque también puede ocurrir que en realidad, la inversión no de resultados por otros factores y el riesgo sea cierto.

Al comenzar una inversión se planea cierto índice de beneficio a alcanzar en un periodo. De esa forma se mide la ganancia y la positividad del ejercicio económico. Para compensar el riesgo es necesario ampliar el beneficio esperado o tasa para asegurar la disposición al sacrificio inmediato.

El riesgo también se agranda con el tiempo, a mayor plazo, mayor es el temor por el resultado y la incertidumbre por lo que suceda.