La heladera, una oculta derrochadora de energía

chikorita
Nuestras heladeras son uno de los electrodomésticos mas importantes, del que nos sería imposible prescindir. Sin embargo, son responsables de aproximadamente el 20 por ciento de la carga de nuestra factura de electricidad. Por ello, aquí se presentan algunas formas de bajar ese costo, manteniendo la seguridad de la comida.
  
  

 

Uno de los más grande errores que
la gente comete, en su apuro cotidiano, es guardar la comida sin que ésta se
encuentre totalmente fría.
Si usted come su almuerzo, y tiene
que salir corriendo al trabajo, ¿qué suele hacer con las sobras?

Aunque guardarlas le pueda parecer
conveniente para ahorrar plata, debe saber que esta gastando su dinero por otro
lado. En primer lugar, poner comida caliente o tibia en la heladera hace que la
temperatura se eleve dentro de la unidad, lo que pone en riesgo los otros
alimentos que allí se guardan e intentan mantener frescos.

También implica más utilización
de energía
por parte de su refrigerador, ya que éste debe trabajar más para
volver a bajar la temperatura interior. Y cuanto más trabaje su heladera, más
alta será su factura de luz.

Lo ideal sería que guarde su
comida en un tapperware con hielo, hasta que regrese a su hogar o la comida se
haya enfriado. O, si es invierno, puede colocarlo en un patio por algunos
minutos, hasta refrescarla apropiadamente.

Otra forma de derrochar la energía,
es abriendo la compuerta de la heladera en forma demasiado frecuente, dejando
que el aire fresco se escape constantemente.

Esa es
otra buena razón para tener una lista de las comidas que se guardan dentro de
la heladera: si usted sabe lo que quiere o puede comer, será mucho más rápido
de ubicarlo, y por consiguiente, la puerta solo permanecerá abierta unos pocos
segundos. Caso contrario, hará lo que hace la mayoría, es decir, colgarse del
soporte, mirando alrededor, intentando decidir que cosa le parece buena,
mientras que todo el aire frío se escapa.

Otra cuestión a tener en cuenta es
el ajuste de la temperatura dentro de la unidad. Si bien es cierto que de no ser
lo suficientemente fría puede significar un peligro para sus alimentos, no
menos real es que si la mantiene demasiado congelada, estará gastando
electricidad de forma innecesaria.

La temperatura óptima para su
refrigerador es de entre -38 a -49
grados Fahrenheit
.
Es bueno tener un termómetro junto a la unidad, para cerciorarse de que se está
manteniendo la temperatura deseada, ya que si la heladera funciona mal su termóstato
también puede dejar de trabajar correctamente.

Probablemente, sepa que con el
freezer, lo ideal es mantenerlo congelado por dentro, para reducir la consumo de
energía. Pero no es así con la heladera, que trabaja en un sentido totalmente
diferente.

Lo ideal, dentro de una heladera,
es que el aire circule alrededor de todos los productos guardados. Ésa es otra
buena razón para poner las cosas en envases lo más pequeños posibles.

Proteja a su heladera del sol. Si
el sol atraviesa las ventanas y “pega” en su refrigerador, cierre las
persianas para esa hora.

No ponga cualquier cosa encima de
el aparato. Deje que el aire puede circular también alrededor de la unidad.

Limpie regularmente las bobinas con
la aspiradora manual, para conservar su buen funcionamiento por más tiempo, y
cerciórese de que la goma de la compuerta se mantenga en buenas condiciones,
cerrando la puerta firmemente.

Para comprobarlo, puede poner un pedazo de papel
entre la compuerta y el marco, ciérrela, y tire del papel: sí para quitarlo
tiene que hacer fuerza, es que ésta cierra bien. Si la goma está algo dañada,
puede comprar una masilla de relleno para repararla. Si está totalmente seca,
frágil, y no funciona bien, no tendrá otra alternativa que sustituirla.

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