Incontinencia verbal, la mala costumbre de hablar de más

¿Es posible controlar nuestras palabras y expresarlas solamente cuando éstas aportarán algo productivo a la conversación? ¿De qué modo contener la incontinencia verbal para no pasar situaciones embarazosas o no vernos perjudicados gracias a un comentario prematuro e incorrecto?

Medir las palabras que se dicen es necesario para evitar herir injustamente a las personas, valorar las posibles consecuencias de los dichos y también para hacer comentarios acertados, reflexivos y productivos.

“Los dichos impulsivos son muy peligrosos tanto como las acciones que carecen de una buena reflexión y que se llevan a cabo sin que medie el menor pensamiento. Hay que tener una postura calmada antes de abrir la boca, por más acalorada que sea una discusión.

Quienes hablan sin parar, no procesan bien lo que dicen y se escudan en la espontaneidad para justificar las palabras que en muchas oportunidades pueden resultar desubicadas”, comenta la psicóloga uruguaya Rosaura Lagos.

Pensar antes de hablar es de gran utilidad no solamente para uno sino para el resto del entorno. “Ser medido y responsable de los dichos es fundamental para no dar una mala imagen o quedar estigmatizado como un charlatán.

El silencio es muchas veces una mejor respuesta. Tomarnos un tiempo para responder es un ejercicio que es posible aprender a llevar a cabo y seguramente los resultados sean mucho mejores a partir del momento en que nos convertimos en individuos más discretos y respetuosos”, explica la especialista.

No hay que confundir la verborragia con la libertad de expresión. “Somos libres de decir todo aquello que deseemos siempre y cuando nos expresemos correctamente en todo sentido. La comunicación verbal es indispensable, pero hay quienes para desahogarse manifiestan sus observaciones con mucha crueldad sin ninguna necesidad.

Se puede decir la verdad más áspera siempre y cuando se la exprese en el momento adecuado y se manifieste con el tono y las palabras indicadas. La posibilidad para hablar de determinadas cosas siempre llega, solamente hay que tener paciencia y moderación”, destaca Lagos.

Sugerencias para evitar la incontinencia verbal:

Hay individuos que siempre están hablando ya que se sienten incómodos cuando en una reunión de dos o más personas se efectúa un silencio. ¿De qué manera es posible revertir esta sensación que genera angustia y ansiedad?

1.- Es importante encontrar un momento al día en donde se esté solo y en silencio. “El espacio elegido puede ser dentro o fuera del hogar. En una habitación o en un parque. La intención de esta práctica es la de encontrarse con uno mismo en una situación donde no haya que hablar.

La meditación es una herramienta muy útil para las personas muy ansiosas o que hablan sin parar ya que las ayuda a encontrar otra manera de relacionarse que se manifiesta a través del silencio”, sostiene la psicóloga.

2.- Realizar actividades que promuevan la paciencia. “El incontinente verbal tiene problemas para esperar su turno en una conversación. Esto hace que no escuche a sus compañeros y que intente imponer sus pensamientos poco reflexivos.

Un deporte que enseñe a ser tolerante será de gran ayuda. El ajedrez es una excelente opción a considerar”, revela la especialista.

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