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Ejercicio y menopausia

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Un estudio reciente nos permite conocer aun más virtudes de ejercitarse en forma continua y fuerte, sobre todo en la etapa de la menopausia.

Ya
sabemos que el entrenamiento continuo, el trabajo de los músculos y del cuerpo
en general, tiene efectos más que beneficiosos en nuestro cuerpo,
principalmente cuando estamos tratando de perder peso, modelar la figura y
quemar grasas.

Además, estar en forma nos permite mantener un ritmo de vida activo y la
liberación de endorfinas nos llena de placer luego de la rutina de ejercicios.

Pero,
además, un reciente estudio realizado en Alemania y publicado en los Archives
of Internal Medicine
nos permite conocer otros beneficios para las mujeres
en edad menopáusica que se ejercitan de forma regular e intensa.

De
acuerdo a este estudio, el ejercicio ayuda a prevenir problemas en los huesos
(osteoporosis, caracterizada anatómicamente por el adelgazamiento de las
trabeculas y de la cortical de los huesos, con ensanchamiento de los espacios
medulares, dejando los huesos afectados muy frágiles), reduce el dolor de
espalda (y los dolores musculares en general) y ayuda a disminuir el colesterol. 

La investigación 

La
investigación apuntaba a comprender los efectos del ejercicio (en forma de un
programa estable y dedicado a todo el cuerpo) en las mujeres que acaban de
pasar por la menopausia.

Para
esto, se formó un grupo de ochenta y tres mujeres que estaban atravesando los
primeros meses posteriores al inicio de la menopausia (con una edad promedio de
cincuenta y cinco años), todas las cuales sufrían del problema en los huesos
mencionado (osteoporosis). Además, ninguna de las mujeres del grupo estaba
tomando ninguna medicación ni padecían ningún problema que afectase al
metabolismo de sus huesos.

Las
mujeres fueron separadas en dos grupos de estudio distintos, siendo uno el de
estudio propiamente dicho y el otro el grupo de control>

El
primer grupo, formado por cincuenta de las mujeres, fueron sometidas a un
régimen de ejercicios constante. El régimen constaba de dos sesiones semanales,
de aproximadamente unos sesenta o setenta minutos de entrenamiento grupal
supervisado, además de dos sesiones, también semanales, de unos veinticinco
minutos, a realizar en forma individual, no grupal, en el domicilio, y no
supervisadas por los investigadores.

Este
programa de ejercicios al que fueron sometidas duró, en total, veintiséis
meses. 

El
otro grupo (el grupo de “control”), formado por las treinta y tres mujeres
restantes, no tuvieron una rutina de ejercicios

Más
allá del ejercicio (o falta de él, en el segundo caso), a los dos grupos se les
suministraron suplementos dietarios, más precisamente calcio y vitamina D. Y
los investigadores les realizaron todo tipo de estudios, evaluando su estado
físico, la densidad de los minerales en sus huesos y los niveles de lípidos en
la sangre al comienzo de la investigación.

Resultados 

Al
termino de los veintiséis meses, se volvieron a realizar los estudios para
medir el estado físico, los minerales y los lípidos.

Los
resultados mostraron que en el grupo de estudio las cincuenta mujeres mostraban
una mejora promedio del 36,5 % en su estado físico, mientras que el nivel de la
densidad mineral en los huesos se mantenía estable, además de que mostraban una
reducción en los dolores físicos, y sus niveles de colesterol malo estaban por
debajo de los que habían mostrado al comienzo de la investigación.

Mientras tanto, las treinta y seis mujeres en el grupo de control mostraron una
mejora promedio en su estado físico de tan solo el 1,7 por ciento, pero la
densidad de los minerales en sus huesos se había reducido, amén de que sentían más
dolores que sus pares del otro grupo, y sus niveles de colesterol no se habían
reducido. 

Conclusiones 

Sobre
la base de las investigaciones realizadas, los autores de la misma llegaron a
la conclusión de que un programa de ejercicios a largo plazo, contribuye a:

-Reducir
la perdida ósea
-Mejorar
el estado físico
-Reducir
el dolor de espalda
-Disminuir
ciertos factores de riesgo de problemas coronarios en las mujeres post-menopáusicas.

En
definitiva, lo cierto es que cada vez son más los motivos por los cuales una
rutina de ejercicios estable es algo altamente aconsejable, a toda edad y en
toda situación.

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