Dificultades de empleo, dificultades de pareja

Es muy común que la pérdida del trabajo afecte la relación de pareja y la vida sexual. Aquí, algunas claves para comprender mejor este fenómeno.

El mundo está golpeado por el flagelo de la desocupación, y entre las varias consecuencias que tiene este fenómeno económico y social, se encuentra una suba en las consultas psicológicas y psiquiátricas de muchos hombres y mujeres que deben enfrentar crisis en sus parejas, a causa de sufrir en carne propia el desempleo.

 En efecto, según afirman diversos especialistas en salud mental, son varias las mujeres que llegan a los consultorios manifestando sus imposibilidades de adaptarse a la nueva situación de desempleo de su pareja, en las cuales sus maridos deben permanecer durante todo el día en su casa, deprimidos y angustiados.

 Los hombres, por su parte, también manifiestan una disminución en su auto estima y deseo sexual, pero este problema también vuelve a repercutir negativamente en muchas mujeres, que afirman sentirse también impotentes para ayudarlos, sobre todo por que deben seguir haciéndose cargo de los hijos, de las cuentas del hogar, y en muchos casos, de sostener la economía familiar, todo esto frente al mal humor de sus maridos.

 Hombres y mujeres, mundos diferentes 

Aunque desde hace ya varías décadas se pudo observar un cambio de roles en la pareja, sobre todo a medida que la mujer se incorporó al mercado laboral, los especialistas afirman que, dentro del imaginario social, la mujer todavía no tiene un nexo primordial con el trabajo, sino que el mismo es sólo una de sus facetas, entre las cuales se implican la crianza de los hijos, o la limpieza, por sólo citar algunos ítems.

 En cambio, según afirman estos mismos expertos, la sociedad le asigna un lugar central al trabajo en los hombres, por lo que muchas veces su pérdida puede ser el desencadenante de síntomas vinculados con la depresión, sentimientos de exclusión, desvalorización, impotencia, pérdida y envidia.

 Por eso, la situación varía mucho entre los hombres y  mujeres, ya que mientras que ellos pueden sentir que pierden su poder y virilidad, las mujeres en cambio tienden más a sostener por más tiempo la difícil situación.

 Con todo, son muchos los especialistas que afirman que varios hombres están aprendiendo a solicitar ayuda frente a todas estas dificultades, sobre todo en el caso de los menores de cuarenta, que son los que mejor suelen encarar el conflicto, en gran medida por ser los que menos dificultades tienen para quedarse a hacer las tareas domésticas, en el caso de perder el trabajo.

 Incluso, aunque se sabe que la depresión es mayor en las mujeres que en los hombres, la  desocupación ha provocado que sean muchos los varones que también se acercan a los centros de salud mental, y aunque el número de mujeres que se dirige a estos lugares  continua siendo mayor, los expertos indican que la participación y seguimiento de los tratamientos se da en casi la misma proporción, lo cual es un evidente signo de que el hombre está aprendiendo a pedir ayuda.

 Desde la concepción psicoanalítica

 Varios de estos especialistas afirman que, dentro de la concepción psicoanalítica, las mujeres están más acostumbradas a las pérdidas, por sus menstruaciones, partos, o destetes, y además menos presionada a concebirse por atributos que tengan una relación con lo material.

El hombre, en cambio, se define por lo que tiene, es decir el falo, que se simboliza en el éxito, el dinero, el poder, o la potencia sexual, y es por ello que sus depresiones suelen asociarse a pérdidas, como por ejemplo la del trabajo.

 Así, la definirse por lo que se tiene antes que por lo que se es, son muchos profesionales de la salud mental que afirman que, en la clínica, es posible ver como la exclusión y marginación del mercado laboral degrada y des-individualiza a este tipo de sujetos.

 Según los testimonios, es común que en un principio estos varones nieguen, ante sí mismo y los demás, su dolor por la pérdida, con el fin de no quebrar su imagen de proveedor económico y de seguridad en la familia. Pero una vez que comienzan los conflictos económicos, por ejemplo a raíz de haberse terminado la indemnización, se empiezan a experimentar las primeras depresiones.

 La mujer, en cambio, tiene la capacidad de hacer varias tareas a la vez, muy posiblemente gracias a la maternidad. De todas formas, aún así, en muchas oportunidades esta situación también las desborda, y la pérdida también se les hace intolerable, por lo que desarrollan los mismos síntomas que muchos hombres, perdiendo incluso su deseo sexual.

 Mismas causas, diferentes respuestas

 Claro que, frente al difícil transe de la desocupación, algunas parejas no experimentan, de todas formas, conflictos en su relación. Según los especialistas, esto suele suceder más en los casos en los que la mujer aporta económicamente pero sin reprochar, y sin transmitirle a su pareja que algún tipo de desvalorización, sabiendo que en definitiva todo es transitorio.

 Por su parte, los hombres que también pueden aceptar que la situación es pasajera, y que pueden sin problemas colaborar con la casa y los hijos sin demasiado conflicto, son también los que menos conflictos tienen para superar la situación. 

De hecho, los especialistas afirman que la mayoría de las personas que llegaban a las consultas, traían generalmente consigo problemas previos, entre los cuales la desocupación fue sólo el factor que expuso los conflictos silenciados.

 En estos casos, era muy evidente el surgimiento de luchas por el poder, sobre todo influenciadas por parte de quien proveía el dinero, lo cual llevaba a exacerbar la violencia, mediante el uso de palabras inadecuadas, y a afectar toda la relación de pareja.

 Pero cuando este último no es el caso, muchas veces surgen varios recursos creativos que ayudan mucho a salir de estos lugares sofocantes. Den todas formas, gran parte de los especialistas afirman que, por ahora, esta no es la situación de la mayoría de las parejas.

 Y es que si la relación fuera realmente muy sólida, de respeto mutuo, amor, y apoyo, es muy probable que la pareja no termine dañada como resultado de este proceso, pues será capaz de ver que el contexto es transitorio, y que en algún momento tendrá que solucionarse el problema.

 Para los casos en donde este favorable contexto no sea evidente desde un principio, los expertos aconsejan realizar una consulta precoz, con el objetivo de impedir que se ahonden las diferencias, y que la violencia y la depresión no se inmiscuyan dentro de la relación de pareja.

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