Cómo cuidar tus corbatas

¿Quién dijo que cuidar una corbata es sólo no mancharla con salsa de tomate? Todo lo que debes saber para que tus corbatas estén siempre impecables

Cuidar más, para menos lavar las corbatas 

Cuidar una corbata puede no ser tan sencillo como tú crees. Una corbata requiere de mucha más atención que simplemente ser almacenada en un prolijo corbatero mientras no está siendo usada.

Asimismo, necesita ser cuidada cuando la usas. Por ejemplo, cuando te la estás quitando, no deberías empujar de la punta angosta a través del nudo a menos que quieras arruinar la forma de la corbata.

En cambio, remuévela siguiendo los consejos de anudamiento al dorso. Como ves, hay mucho que aprender acerca del cuidado de las corbatas.
 

Para preservar este delicado integrante de tu guardarropa, sigue los siguientes consejos y disfruta de tus corbatas favoritas por unos cuantos años. 

Cómo guardar las corbatas 

Esto puede sonar extraño, pero es una gran verdad: incluso más importante que la forma en que usas una corbata es la forma en que la guardas.

El primer paso para mantener tu colección de corbatas es almacenarlas en forma apropiada. Más allá del género —seda o lana—, las corbatas son delicadas e impresionables.

Ni bien te saques la corbata, cuélgala de una percha o en el toallero del baño. No la dejes tirada sobre el aparador o sobre una silla.

Colgar la corbata en forma adecuada posibilita que las arrugas del nudo desaparezcan.

Además, mantenerla dentro de tu guardarropa protegerá el brillo de la tela, que fácilmente puede resultar dañado a causa de la luz natural.
 

La mayoría de las tiendas en las que se venden corbatas venden corbateros, y no costosos. Realmente, es una pequeña inversión que te dará grandes dividendos.  

Claro que, a veces, no todo es color de rosa. Supongamos que debes salir de viaje, y debes llevar contigo algunas corbatas. ¿Cómo hacerlo?

Bien, en este caso, lo recomendable será llevarlas dentro de la maleta, dobladas en cuartos, y ubicándolas dentro del bolsillo del saco, o dentro de un zapato o una media.

Para los más meticulosos, existen transportadores de corbatas especialmente diseñados para llevarlas en forma plana y segura.
 

Cómo evitar que las corbatas se arruguen 

Las arrugas con el signo universal del envejecimiento, y las corbatas no son la excepción a la regla. Mientras más a menudo es anudada una corbata, más agresiones deberá soportar y absorber, de modo que debes hacer todo lo posible por protegerla de las arrugas.

El primer paso para prevenirlas es nunca usar una corbata dos días seguidos. Al igual que un buen par de zapatos, una corbata necesita tiempo para recuperar su forma.

En cualquier caso, más allá de tus esfuerzos denodados, tus corbatas posiblemente vayan a anudarse. La clave es conocer la forma de hacer desaparecer las arrugas.
 

Si bien almacenar las corbata en forma adecuada es la primera línea de defensa, sin dudas no será suficiente en nuestra lucha contra las arrugas.
Para darte una mano, recurre a tu amigo el vapor. El truco más sencillo es colgar la corbata dentro del baño mientras te das una ducha. Para las arrugas y los pliegues más profundos, usa una plancha de vapor manual.

Existen varios modelos distintos de estos aparatos, y no son costosos; además, la mayoría están diseñados para llevarlos de viaje.

Llevar una plancha de vapor en tus viajes es una excelente idea no sólo para las corbatas, sino también para las remeras, los pantalones, y los trajes.
 

Cómo limpiar las corbatas

Dependiendo de la tela de la corbata, hasta la más pequeña de las manchas tiene la capacidad de arruinar para siempre la tela.

A la hora de mantener sin manchas tu corbata, deberás ultimar tus cuidados. Efectivamente, la mejor forma de tratar las manchas es evitando que se produzcan.
 

Un alfiler de corbata funcionará de mil maravillas en la prevención de las manchas —¿cuántas veces un movimiento desafortunado hace que tu corbata suelta se pose dentro del plato de la comida?—.

No obstante, si bien el alfiler puede ser útil para mantener la corbata sujetada, también tiene la capacidad de agujerearla.

Evita estas perforaciones poniendo el alfiler por debajo de la corbata, a través de la etiqueta. De este modo, conseguirás en mismo efecto sin los temidos efectos secundarios.
 

El alfiler de corbata, no obstante, no es la cura para todos los males —entiéndase, en este caso, todas las manchas—. En la vida cotidiana de un hombre, siempre un poco de comida puede caer sobre la corbata.

En estos casos, deberás actuar con celeridad. Para la mayoría de los accidentes de esta clase, inmediatamente humedece la mancha agua fría para evitar que ésta se asiente en las fibras de la tela.

Para las manchas grasosas o aceitosas, el agua no funcionará bien. En cambio, aplica talco sobre la mancha tan pronto como sea posible —el talco absorberá la humedad grasosa de la tela—.

Recuerda siempre que no debes
lavar jamás una corbata de seda con jabones o detergentes, porque perdería el brillo natural de la misma. 

Incluso cuando el agua fría ni el talco funcionen para eliminar la mancha, no debes perder todas las esperanzas.

Para salvar tu corbata favorita, existe un último esfuerzo que puedes intentar: un servicio de limpieza de corbatas.

Incluso, en algunas ciudades importantes, existen modistos artesanos que podrán desarmar la corbata, limpiar la mancha de la tela, y volver a ensamblarla.

En cualquier caso, antes de elegir un servicio de limpieza de corbatas, averigua acerca de los procesos de limpiado ya que algunos podrían terminar haciendo más mal que bien.

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