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Claves para asegurar la tranquilidad financiera después del retiro

Si bien es cierto que quienes atraviesan la mediana edad aún están bastante lejos de llegar al retiro, no menos real es que los tiempos actuales nos exigen una planificación muy anticipada, para poder atravesar una jubilación sin sobresaltos.
  
  


Atrás quedó el tiempo en que los adultos entraban al retiro con la seguridad de
obtener una jubilación que, por mínima que sea, podía significar un ingreso
mensual seguro que cubría sus necesidades básicas.

 Por eso, hoy en día muchos hombres y mujeres de mediana edad, han comprendido
que el cada vez más riesgoso sistema provisional podría depararle amargas
sorpresas, y saben de la importancia de ampliar su fuente de ingresos.

 Cierto es que muchas veces, y sobre todo en estos tiempos de vacas flacas, se
torna muy difícil lograr una auto-disciplina y auto-austeridad para resistir las
tentaciones de gastar todos los ingresos actuales, pero nunca se debe perder de
vista que se está hablando de su bienestar, aunque más no sea futuro.

 Una de las formas de incrementar sus ingresos futuros, sería involucrándose en
el mundo de las finanzas, aunque es cierto es muchas personas en actividad no
disponen del tiempo necesario para explorar completamente el cada vez más
complejo y amplio mundo de las inversiones. En este sentido, un especialista
financiero profesional podría ayudarlo a enfocar apropiadamente los movimientos
financieros necesarios para llegar de forma tranquila a su jubilación, pero sus
honorarios no están (o no son convenientes) al alcance de todos.

 Con todo, son varios los corredores de bolsas, expertos y planificadores
financieros, que afirman que la planificación para la jubilación no tiene por
que ser un proceso complejo, sino muy por el contrario, un trabajo sencillo,
entretenido, pero, eso sí, sistemático.


 
Comenzando la planificación


 
En primer lugar,
debe saber que será muy importante que fije claramente sus objetivos. Tenga en
cuenta que los mismos, deberán centrarse en como imagina su vida dentro de 30
años o más. Por eso mismo, muchos planificadores financieros a menudo comienzan
rompiendo el hielo preguntando sobre cuestiones que parecen no tener relación
directa con las finanzas, como por ejemplo cuales son sus pasatiempos, si le
gusta viajar, o que metas, sueños y aspiraciones tiene para cuando entre en el
retiro.

 Este conocimiento es fundamental para que conozca como deberá comportarse ahora,
en vistas de su sus objetivos, ya que una persona cuyo anhelo es viajar por el
mundo, deberá efectuar un ahorro mucho mayor que aquella que solo quiere
dedicarse a armar maquetas de aviones…


En segunda instancia
,
deberá tener un conocimiento claro de cuanto dinero podrá y/o necesitará ahorrar
para la jubilación deseada.

 Para determinar esto último, se deben efectuar dos tipos de cálculos. El
primero, tiene que ver con saber fehacientemente cuánto dinero podría ahorrar
actualmente, teniendo en cuenta sus ingresos, mientras que el segundo,
consistirá en dividir el monto total que espera obtener en el retiro, por la
cantidad de años que le faltan para llegar al mismo (este último cálculo nunca
es exacto, ya que no incorpora los intereses que podría percibir por sus
colocaciones, pero puede ser una buen guía). La diferencia entre ambas cifras le
hará saber si necesita ahorrar más o si puede hacer colocaciones menores. 


Una buena forma de disciplinarse para efectuar estas colocaciones, sería
abriendo una cuenta bancaria especial donde poder depositar una suma fija mínima
(podría ser variable, pero siempre con un mínimo), para que cuando concurra al
banco, además de pagar la factura de luz, pague su bonus de jubilación,
haciendo que sus ingresos mensuales vayan más directamente a su fondo de
jubilación, antes de que los pueda gastar.

 En tercer término,
deberá invertir lo que ahorra. En efecto, este depósito que efectúe en su cuenta
bancaria, será solo un primer paso para llegar a obtener un fondo de retiro, ya
que luego deberá invertir ese dinero y esperar que los intereses le otorguen
mayores dividendos.

 La
primera regla para esto, afirman los profesionales financieros, es no meter
todos los huevos en una sola canasta. Sucede que diversificando sus inversiones
entre una gran variedad de tipos u objetivos de inversión, será menos vulnerable
para el caso de que a uno de los mismos le vaya mal. 


En cuarto lugar,

pero relacionado directamente con esto último, deberá determinar su nivel de
riesgo y, consecuentemente, retorno. La mayoría de los gobiernos de los países
centrales, emiten bonos a entre un tres y un seis por ciento de interés. Estos
bonos son muy seguros, pero como habrá podido ver, su nivel de retorno es
relativamente bajo.

 En
cambio, las acciones de muchas empresas tienen un riesgo mayor, pero un
potencial retorno mucho más alto. (O mucho más bajo, en el caso de que
quiebre…). El riesgo está directamente asociado con la rentabilidad: a mayor
cantidad del primero, mayor cantidad de la segunda. Generalmente, el mayor
riesgo de inversión es realizar las colocaciones en compañías de crecimiento
rápido (pero que podrían explotar de un día para el otro), antes que en
compañías maduras. La desventaja de este tipo de inversión, es que no hay
garantías de que sus acciones ni fondos de inversión no se derrumben de precio.
Está en cada inversionista decidir cuánto riesgo le es tolerable.


 
Finalmente,
se debe tener en consideración la necesidad de actualizarse. Reacomodar sus
recursos y objetivos es siempre el paso final de la planificación de la
jubilación. A medida que pase el tiempo, sus planes y necesidades seguramente
cambiarán. Para esto, debe pensar en su plan de jubilación como un mapa de ruta,
que nos irá guiando para ir tomando diferentes caminos según las propias
condiciones internas (objetivos) y externas (condiciones del mercado), pero
facilitándonos la lectura del recorrido.


 La alternativa de los planificadores financieros

Aquellas personas que no dispongan de tiempo para
realizar su propia planificación financiera, o sencillamente no les interese
hacerlo, podrían contratar a un corredor de bolsa, un contador, o un
planificador financiero que les ayude a diseñar una estrategia para su
jubilación.

 Si
bien es cierto que los mismos suelen cobrar importante honorarios, no menos real
es que quién pueda pagarlos se sentirá muy a seguro, sabiendo que está confiando
los ahorros de su vida en una persona experimentada.

Si
embargo, será necesario que realice algunas comparaciones y avaluaciones antes
de realizar la contratación, para lo cual podría pedir recomendaciones de amigos
o de una asociación financiera de prestigio y confianza, donde le podrán dar una
lista de gente calificada en el área.