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Mujeres en pareja

¿Un hámster como mascota?

Amanecer de un anochecer agitado, versión hamstera.

Pero a la noche tuvo que darle la razón a su instinto. A la hora de las brujas, no solo uno, sino ambos, hámster reanudaron su actividad física nocturna.

La misma que antes, se le había atribuido a un presunto estréss por estar en una casa diferente a la de su hábitat común.

Fue comprobado a costa del desvelo de la familia entera, que la práctica, de dar vueltas y más vueltas, sin marearse, es ni más ni menos una actividad hamstera por excelencia. Le quedó claro a la familia entera pero no unida.

Porque por culpa de los bichos, mi amiga, quería convertirse en asesina serial o en una versión femenina del increíble Hulk.

Fue tal el ruido de las patas, debido a su entusiasmo gimnástico en el cilindro, que parecía que iba a salir disparado todo, el cilindro, el hámster y la hámster.

No quería quedarse atrás en ningún asunto y había logrado huir de la caja de cartón.

Por lo tanto fue a torearlo al hámster que haciéndose el interesante proseguía en lo suyo. Soñolienta la dueña de casa, obedeciendo a su costumbre diaria y nocturna de tomar agua por las noches, aprovechó a calmar los ánimos aeróbicamente alterados de los bichos.

O en su defecto mudarlos a otra parte de la casa para tratar de dormir, cuando para su sorpresa la hámster había huido.

Conclusión hámster y mujer se miraron y una pegó un grito que sacó de un salto a todos los de la casa, de la cama, y el bicho salió disparado; sin paradero declarado.

Conclusión, toda la tropa se levantó con la misión de encontrar al hámster perdido. Y calmar al otro que no daba pie con bola con su histeria.

¿Machista, yo? Parece que decía el masculino. A las 04.00hs clavadas. El más chico de los varones gritó: la encontré. Y sostenía en su mano, el zapato izquierdo del tío, que se sacudía como espástico. El zapato y el tío.

Porque acompañaba con el cuerpo lo que seguía con su mirada. Ya que, dormido como estaba no entendía nada de nada y mucho menos, que le podía acontecer a su zapato para moverse de esa manera. El mismo calstyle>


Por Mónica Beatriz Gervasoni

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Mónica Beatriz Gervasoni

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