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Mente y cuerpo

La salud, un premio a la vida

A veces no sabemos medir, ni reconocercuan importante es el tener, conservar, y disfrutar la salud

Solo apreciarla sabemos, cuando por diversas circunstancias ella nos falta, al igual que a un amigo o  un ser querido, y es allí, cuando comprobamos su verdadera dimensión.

La salud junto a la vida es breve, y llegó el tiempo de crecer, y de ver a nuestro alrededor, porque nadie nos había contado que la salud  es una burbuja infranqueable que nos preserva del dolor. 

Nadie nos había contado que del otro lado del camino, ella se puede perder. Nadie nos había contado que con el paso del tiempo, se nos va deteriorando, y es ahí cuando la queremos, y pretendemos  recuperar.

Llegó el tiempo de crecer, y tuvimos que crecer ,  porque cuando se siente que la salud ya no es una realidad, duele,  porque  al igual que las hostias son el pan nuestro de cada día, es difícil mantener la candidez, la inocencia, la niñez.

¿Acaso el vital aprendizaje no podría ser más sencillo, más cómodo, menos trágico? tal vez sí, pero  lo que verdaderamente nos hace continuar pese a todo, es sabernos que es  el mismísimo destino quién nos dirá hasta cuando la conservaremos, y tendremos que aprender del error que nos lleva a la desdicha, y del saber que por muchas lágrimas que encarcelemos en la noche, mañana amanecerá otro mañana. 

Saber que la luna seguirá sonriendo insolente, y complaciente tras la puesta del sol de cada día, el mismo que nos seguirá iluminando en el diario despertar. Saber que, por encima de todo  la salud está aquí, a mi lado, susurrándome al oído bellas palabras, mirándome como quien mira por  primera vez un rostro, un ser amado, o una pintura, porque ella está , y es importante saberlo.

Pero entre caída y caída, descubriremos que merece la pena conservarla, por las pequeñas y grandes maravillas que se alzan ante nuestros ojos ,la salud es al igual que un beso, una caricia, el primer día de  primavera, o de un momento especial. 

Y así, entre desencantos e impurezas, y alguna que otra alegría, maduramos, conscientes o no de que los recuerdos dolorosos dejarán de doler cuando se observen desde la perspectiva que otorga el suficiente paso del tiempo, pero  conscientes  de que la vida merece ser vivida y la salud conservada de la manera más grata, porque es la única oportunidad que esta nos da para gozarla.

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Diego Quintana

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