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Terapia floral

Flores de Bach y buena suerte

La energía de la buena suerte a través de las Flores de Bach

¿Qué papel juegan las Flores de Bach con la buena fortuna? 

Juegan uno muy importante si tenemos en cuenta que ellas son portadoras de energía beneficiosa.  No hay que olvidar que la energía antecede al pensamiento. Todo pensamiento nace de una energía determinada y está visto que es una flecha que siempre da en el blanco (de nuestras emociones, por lo menos). Y las esencias florales son los remedios del alma. 

Sabido es que no es lo que se dice sino cómo se dice lo que nos afecta, No es esa palabrita en sí misma a lo que reaccionamos. Es la ironía, el amor, la ternura o el odio que en ella se adivina lo que nos mueve por encima de nuestra voluntad y con una vibración característica.  

Si desde su interior o en su entorno usted está rodeado de alguna clase de energía debilitante, sus pensamientos serán debilitantes para usted; y usted se verá carente de vigor, visión, determinación, fuerza.  Comerá mal, dormirá mal y estará alejado de sus intuiciones.  

Poco o  nada comprenderá de sus percepciones; haciendo lecturas equivocadas de sus experiencias habrá malgastado ese radar con el que ha venido al mundo a explorar y guiarse.  Elegirá con rapidez más que con sabiduría; perderá preciosos tiempo y oportunidades en decisiones inconvenientes.  

Así, a la corta o a la larga, en procesos a menudo insidiosos y prolongados, una persona va convirtiéndose neciamente en alguien vulnerable, quejumbroso o cínico ante la vida; con las defensas bajas, atrayendo la adversidad y quejándose de su  “mala suerte”.  Si conoce a alguien así, tómelo como modelo para no copiar.  

¿Por dónde comenzar para generarnos buena suerte? 

Abra su mente a lo nuevo y permítase la sorpresa.  Ya es un hecho el que las Flores de Bach adecuadamente trabajadas ---y quisiera remarcar la frase “adecuadamente trabajadas” y no “tomadas como remedio”--- hacen que nuestras capacidades afloren en conductas satisfactorias, en percepciones acertadas y en reacciones magníficas todo lo cual nos convierte en personas afortunadas.   

Al Ser humano bien integrado con su esencia y con la naturaleza lo acompaña la buena fortuna. Esto es una ley natural.  Considerar este hecho como algo descabellado es lo descabellado y anticuado. Las fuerzas benéficas del Universo conspiran a favor del individuo integrado: ellas inician un bucle energético ventajoso cuando existe armonía entre el cuerpo, la psique y el espíritu.  

Esta armonía es capaz de instaurar la esencia floral cuando se la trabaja correctamente y se aprovechan sus favores al máximo. Por lo tanto: si ambiciona para usted la buena fortuna, mi consejo es “trabaje las flores de Bach a la manera de Bach”.   

¿Qué significa trabajar las flores de Bach a la manera de Bach? 

Un trabajo floral serio va más allá de la cura de un síntoma. Se propone sintonizar con vibraciones de alto calibre,  superar los bloqueos propios de toda personalidad y despeja la vista que quedó nublada con arbitrariedades de un pasado mucho más completo y complejo que el que la memoria parcializada puede mostrar.  

Trabajar estas energías con maestría permite que las ambiciones auténticas resuciten, cobren fuerza y orienten las acciones y pensamientos hacia su concreción. Esto se logra aprendiendo a seguir la propia guía,  la de ninguna otra persona.   

De este compromiso mínimo una actitud provechosa emerge con naturalidad, se enredan destinos con un encanto como jamás podría diseñar la limitación humana. Al cultivar la energía en el interior,  pronto el sujeto experimenta un inusitado vigor y certeza en medio de un proceso de evolución que va desde la falta o del error a la verdad; de la ignorancia al conocimiento y del defecto a la virtud. Toma lo bueno, descarta lo malo.  

Se prende a lo importante y no malgasta sus energías en lo que no vale la pena. Y cuando las cosas marchan ¿es que este individuo tuvo un “golpe de suerte”?. Es que estas flechas energéticas lo estuvieron ayudando amablemente a aclarar sus búsquedas más sinceras y a avivar sus pasos. ¡Qué buena suerte! 

El azar está siendo motivo de estudio 

¡Qué maravilloso el que nos hayamos topado con una paradoja!. Ahora por fin podemos tener esperanzas de ver progresos”. Decía Niels Bohr .  Sinceramente: ¿llegaría usted a la misma esperanzada conclusión ante una respuesta paradojal?  

Quienes trabajan sus flores como ellas lo merecen, sienten avances contundentes en sus vidas. Los demás se aturden, se decepcionan, se enojan en su ignorancia, sufren descomposturas y se quejan de la mala suerte mientras toman remedios para calmar sus molestias de turno.  

La buena suerte está también disponible para usted si se dispone a cultivar el carácter y la energía que debe cultivar usted en usted y en ningún otro.  

Si cada cual se ocupara de lo suyo, el mundo daría las vueltas más deprisa... Puedes llegar a cualquier parte siempre que andes lo suficiente, decía Lewis Carroll, un matemático. Y agregaba: uno es tan impaciente consigo mismo que nunca se irrita con la propia estupidez.  

Mantenga niveles altos de ambición de inteligencia. El azar está siendo motivo de estudio. También las impresiones que en nuestro campo magnético dejan las esencias florales. Cuando conseguimos apoyarnos con estas benéficas energías de la naturaleza resulta que contagiamos energía.  

Imprimimos vigor a lo que hacemos y a quienes amamos. Nos sentimos dichosos por el ritmo y la dirección que toman las cosas. Nos acomodamos mejor a los vaivenes del tiempo y atravesamos mejor las circunstancias adversas sabiendo que la línea de la vida no es una línea recta.  

En esta pseudo-agitación se retiran las personas que deben alejarse de nuestro ámbito y llegan esos otros que impulsarán nuestro camino. Como resultado de un trabajo floral de excelencia es de esperar no solamente un descanso reparador y un pensamiento más colorido, sino que es de esperar también que el entorno cambie con el ingreso de personas, ideas y circunstancias que se acoplarán a nuestro bienestar.  

Cómo atraer la buena fortuna 

Con buena energía atraemos lo que está en consonancia con nuestro propósito y que nos hace felices.   En la jerga floral decimos siempre que “con las flores de Bach pasan cosas”. El asunto es ver qué hacen las personas con esas cosas que les pasan como resultado de la toma de la flor. Por eso hay que aprender a observar lo que no solía observarse.  

Actúe con sabiduría recurriendo a las fuentes de sabiduría. Las Flores de Bach son agentes portadores de tal energía inteligente. Trabájelas a conciencia y no tardará en notar cambios formidables en su vida. Se dará cuenta de que la buena suerte está al alcance de todos.  

La mayoría de las personas “toma flores” pero no las trabaja correctamente y los resultados que obtienen son buenos pero superficiales. En Aflorarte.com siempre remarcamos la diferencia oceánica que existe entre “tomar flores” y “hacer aflorar en uno lo mejor”.  

El trabajo con Flores de Bach es un trabajo serio con energías; no se limita a curar un síntoma sino a manipular fuerzas poderosas a fin de descubrir el secreto que ronda la mente y que explica la vida de alguien. La buena o mala suerte toma de pronto otro nombre más realista, y por ende, más esperanzador y asequible.  

Como terapeuta floral sé que en mi afán por calmar una tos o una fiebre puedo estar cometiendo el asesinato de un remedio. Porque sé que el síntoma está queriendo decir algo que estoy silenciando. No me olvido de que el secreto está en la mente y entonces me consta que para ayudar a alguien debo impulsarlo a encontrar el secreto de su propia mente (de ninguna otra).   

Porque la buena fortuna a menudo no es otra cosa que dar con ese secreto, esa información prodigiosa, como por ejemplo saber qué busco, animarme a descubrir a quién quiero de veras, qué está rechazando mi sistema,  qué me estoy imponiendo, cómo estoy siendo hipócrita conmigo misma.  

Y una vez arribada a esta certeza, la fuerza, la paciencia, la tolerancia, el espíritu de desafío, vienen solos. Esto sucede porque tomo mi camino con sinceridad, con cuerpo y alma y con ello vienen los “compañeros de viaje hacia el éxito”  que Bach nunca deja de mencionar.  

Nuestras particularìsimas historias de vida hacen de nuestras mentes algo muy particular que, por naturaleza se rebela a ajustarse a toda teoría, a todo estereotipo. Pero hay que estar dispuestos a liberar el genio interior, a rebelarse contra el condicionamiento, cualquiera sea éste.   

Basta con observar la historia para comprobar que no ha habido en ella hombre de genio extraordinario sin mezcla de locura. En la valentía de desplegar la “locura”,  la singularidad, de cada cual, reside la suerte de cada cual. Esa locura saludable es pensamiento y el pensamiento es la traducción de una marea energética que se permite a sí misma ser.  

Es entonces cuando su fuerza se hace notar en una masa intangible impulsada con la directriz inequívoca de las emociones,  pasiones e ilusiones.  Si se las sofoca, la suerte no se hace ver. Pero hay que ser honestos consigo mismos: La buena suerte está más del lado de los valientes que de los obedientes.  El alma sofocada será un alma mediocre y correrá una suerte mediocre.   

El amor y los sueños de belleza traen buena suerte 

El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños. Decía Eleanor Roosevelt. Tenga esta observación en cuenta para soñar y enseguida despertar y echarse a andar. El que ambicione una vida singular, deberá estar dispuesto a descubrir su propia singularidad primero que nada para dejarse sorprender y dejarse llevar por sus propios circuitos como una mariposa en su vuelo.  

Cuando esto no ocurre, surge el capricho, la testarudez, la desconfianza, la envidia, el cinismo, la resignación. Cualquier cosa menos el amor. Según Jung, las multitudes se alimentan siempre de epidemias psíquicas; decía que muchas cosas tropiezan con prejuicios o ideas arbitrarias y aseguraba que a todo el mundo le hace falta una transformación. El amor produce las transformaciones más bellas.  

Si usted ya decidió dejar de correr con la corriente, entonces es hora de que se suba a su propia barca y emprenda su propio viaje, esa magnífica aventura que atravesó Edward Bach y que no por casualidad recomienda al mundo entero atravesar también.  

Este apasionante viaje solamente se emprende con la ayuda de uno mismo, con el impulso de las ganas y la dirección de la sinceridad. Cabe entonces la pregunta: ¿Aspira usted s-i-n-c-e-r-a-m-e-n-t-e-  a la buena suerte? Hágase a usted mismo el favor de pensar antes de responder.  

Muchas personas que afirman aspirar al amor han preferido cualquier cosa menos el amor. Le dan vuelta la cara al amor y luego cultivan una vida plagada de lágrimas en lugar de disfrutar de una coronada de felicidad.  

Cultive y aspire al amor. En este sentido muéstrese ambicioso. Luego no tendrá dificultades en ser sincero con usted mismo y con los demás. Despreciar el amor es aniquilar una de las fuerzas más poderosas y creativas que el humano es capaz de experimentar. El amor sincero trae suerte. Anímese a comprobar esta verdad.  

Auto-descubrimiento por Flores de Bach es utilizar las esencias a la manera de Bach: asumiendo responsabilidad y en fecunda intimidad. Trabajarlas en esos silencios cargados de elocuencia; en los silencios que permiten escuchar esos sonidos de la armonía universal.  

Entonces, en soledad usted vibra como nunca antes, surge el milagro en su mundo. Sea en una idea, en un encuentro, el milagro se produce sin vueltas,  muy a pesar de usted y en un instante:  los milagros no se la pasan sucediendo.  

Pero luego todo cambia. Para que ocurra lo milagroso debe primero que nada creerse posible, debe sobrepasar el tenue hilo del encantamiento para que cobre fuerza de ejecución. Entonces lo milagroso, como una fuerza descomunal, como una atracción fatal, se pone al alcance de cualquiera y obra desconcertándonos.   

El lenguaje que usted ya domina tiene magia y se constituyen en el primer generador de energía milagrosa para su vida. Utilícelo con sabiduría y para su beneficio. Confíe y ayúdese con su trabajo floral a mantener un buen grado de expectativa.  No tardará en estar de acuerdo con Ben Gurión cuando aseguraba que “el que no cree en milagros no es realista”.  

Para su buena fortuna, todos los recursos están a su alcance, pero debe usted tener la iniciativa y la determinación de tomarlos y aprovecharlos al máximo.  

Como diría Antonio Machado: “Para cruzarlo o para no cruzarlo ahí está el puente”  y éste podría llevarnos al inicio mismo de este artículo: 

“Toda vuestra historia está cuajada de visiones que no habéis entendido, de ofrecimientos que no habéis escuchado, de adelantos que rechazasteis o usasteis mal, de fenómenos que os sobrecogieron en lugar de aleccionaros”. 

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Liliana Dercyé

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flores de bach y buena suerte

Por SDELRIOB


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