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Sobrevivir al desempleo

¿Existe la abogacía preventiva?

O, ¿por qué siempre recurrimos a un abogado cuando el daño ya está hecho?

Hay varios conceptos que la gente no conoce y practica, yo misma incluso…y otros que se conocen y no se practican por educación…

 

Hay medicina preventiva, por Ej. las vacunas, los controles periódicos, etc.; hay seguros para evitar pagar si nos roban el auto, y por esto nos aseguramos, es mas, a ninguno nos falta un contador cerca.

 

Ahora bien cuando se trata de abogados y juicios, pareciera que solo cuando tenemos encima el problema, la demanda, el mandamiento o la cedula de notificación, recurrimos sin mas remedio al abogado, incluso muchas veces, sin conocer a ninguno de confianza y debiendo preguntar a conocidos…

 

Es decir, y como comentaba una colega especialista en Familia (la Dra. Mirta Núñez), si necesitamos operarnos mañana, sabremos seguramente donde, con quien, y en que centro, según nuestra obra social (porque además, sabemos que podemos enfermarnos y por eso existen las prepagas y su contratación anticipada) Sin embargo no ocurre esto con nuestra profesión.

 

El abogado no es visitado por el cliente, culturalmente, para “conocerlo”, por si alguna vez debemos recurrir a él, tampoco buscamos uno si no tenemos problemas legales, tampoco se recurre al momento de firmar cualquier documento.

 

El argentino medio, prefiere “ahorrar” y comprar el formato modelo del contrato (de alquiler por Ej.) en la librería, y al momento que el contrato no se cumpla, (sí Sres., el contrato se hace para el caso de que lo que se pacta no se cumpla) ahí sí vienen a visitarnos, y a que no saben en ese momento que es lo que tienen para defenderse? El contrato !. “El contrato es para las partes como la ley misma”.(Código Civil Arg.)

 

Cantidad de clientes vienen a la consulta con un problema que deviene de un mal asesoramiento anterior, de un contrato mal redactado, leonino o que abusa de ellos.

 

Otro ejemplo son los que parecen no darse cuenta que la inmobiliaria hace los contratos “tipo”, o a veces más a favor de quien le dio la propiedad para alquilar y no del inquilino, amén de no ser abogados.

 

No cualquiera puede hacer un contrato. Pues bien, ese inquilino, antes de firmarlo deberá hacerlo ver con “SU” abogado para que al momento de tener un problema a futuro, si lo tiene, cuente con las mejores armas para su defensa, y no las peores.

 

Para comprar, vender, alquilar, contratar, salir de garante, sacar un crédito, certificar mi firma para, etc., etc

 

Y así con todo. Si la idea es formar una sociedad con amigos para un emprendimiento comercial, a pesar de tener la mejor relación, y ante la eventualidad de que la plata traiga problemas, formalizarlo con un contrato es lo mejor. Pues bien, al abogado.

 

La consulta será barata en relación al entuerto, al juicio, al embargo, o a una denuncia posterior, y esto es lo que debería entenderse

 

NOSOTROS TRATAMOS DE CONCILIAR, DE ARREGLAR, DE RESTITUIR LAS COSAS A SU ESTADO ANTERIOR, pero todo es más fácil, si antes se tomaron todos los recaudos…

 

Otro ejemplo son los telegramas laborales. El juicio laboral se gana y se pierde con los telegramas que se mandan y envían las partes, y en eso se basara el juicio posterior, si se envían fuera de fecha, incorrectamente, omitiendo colocar o cumplir leyes o supuestos específicos, luego no hay manera de remontarlo en juicio, por lo que deben efectuarse y confeccionarse por un abogado especializado.

 

Quien renuncia no puede impugnar en la mayoría de los casos esta, y si se renuncia, más allá lo que digan los “amigos no abogados”, no se cobrara indemnización. Tampoco se puede convertir en despido.

 

También es bueno saber que si cobro algo de una deuda, o pago parte, la contraparte nos hará firmar algo también, desistiendo, agregando intereses, etc., y uno a veces, por cobrar o pagar rápido no lee…

 

Por tanto no es lógico que nos asesore el abogado de la empresa que nos abona, o nos represente en el Ministerio de Trabajo.

 

Si voy a cobrar por algún siniestro al Seguro, ojo también, ojo con las incapacidades, ojo con las ART, los tiempos y las apelaciones.

 

El abogado no debería comenzar a intervenir en juicio, con un buen asesoramiento previo, y si este es conciliador, no debería arribarse a juicio.

 

En mi caso particular no me formaron solo para hacer juicios, de hecho, si puedo, los evito. En este país, son largos, costosos y tribunales una desgracia.

 

Cualquier cuestión para mí es mediable, negociable y conciliable, sin que esto implique aceptar cualquier trato, otra creencia popular!

 

En fin, mi consejo: antes de firmar cualquier cosa, es llevarla al abogado para que la revise y nos de el OK, y siempre contar con un abogado de confianza. Lo barato, sino, sale caro…
 

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Vanesa Di Cataldo
Abogada

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