Las cinco etapas de las relaciones post-divorcio

Luego de la separación, suelen atravesarse etapas que van desde la desesperanza hasta el inicio de una nueva vida. Las nuevas relaciones van de la mano con estas etapas, que sería bueno que conozcas…

Primera etapa: el tiempo
de la incredulidad

A veces, luego
del golpe inicial que puede significar una separación o divorcio -sobre todo
cuando todavía no se a asimilado este proceso-, algunas personas empiezan a
formar parejas con el único objetivo de tener sexo, dejando de lado los asuntos
románticos.

Este tipo de vínculos
no se puede denominar como verdaderas relaciones, sino sólo como pasatiempos.
En algunos casos, el objetivo de mantener este tipo de vínculos será construir
una máscara que demuestre, ante su ex pareja u otras personas, que la separación
no ha tenido efectos adversos.

Por supuesto, la
mayor parte de las veces todo será efímero, y poco se podrá sacar en
positivo, más allá de alguna buena noche. Pero no obstante, muchas personas
deberán atravesar esta etapa mientras estén descreídas en el amor, hasta
tanto vuelvan a gestar un romance.

Segunda etapa: la
frustrante búsqueda del amor

Quienes hayan
quedado muy heridas luego de la separación, y permanezcan todavía
profundamente enamoradas de su ex, seguramente tampoco encontrarán en el corto
plazo, por más que la busquen, a ninguna persona que pueda satisfacerlos y
atraerlos tanto como sus anteriores parejas.

Por esta razón,
será muy común que las primeras nuevas parejas sean frustrantes o directamente
no existan, pues todavía se esté esperando recomponer la relación finalizada.
Incluso, formar una nueva pareja será más doloroso que estar en soledad, pues
esta será experimentada como la constatación de la ruptura.

Así, se
experimentará la sensación de no tener “libertad” para volver a
enamorarse, pues se pensará que “nunca” se podrá ser capaz de volver
a encontrar un amor tan verdadero como el experimentado con su ex. Sin embargo,
es muy posible que al cabo de un tiempo se comience a ver cuan distinto puede
ser lo que depara el destino…


Tercera etapa: las citas
de transición

Como señalamos,
aquellas personas que creían que su ex será la única persona a la que podrían
amar, podrán comenzar a modificar estas férreas ideas con el paso del tiempo.

Sin embargo,
esto no significa que todo esté resuelto, pues cuando estas heridas comiencen a
cicatrizar y los vacíos y angustias empiecen a dejar de experimentarse, será
posible que las nuevas parejas sean excesivamente sobreestimadas y se tenga la
falsa sensación de haberse vuelto a enamorar.

Esto tendrá
mucha relación con el optimismo con el que se empezará a encara la vida, pero
el problema es que la persona en la que se pusieron todas estas expectativas
puede no ser todo lo que ellos piensan, aunque se esté en un estado demasiado
confuso como para darse cuenta.

Y si se
permanece con esta persona, nuevamente podrían comenzar los problema y volver a
experimentar la fea experiencia de una separación. Asimismo, muchas veces las
personas con las que los separados se relacionan durante su transición, son muy
parecidas a su ex, por lo que no es tanto el amor por esta persona el que esta
presente, sino más bien el amor por su ex pareja.


Cuarta etapa: El comienzo
del despegue

Las personas que
atraviesan por esta etapa, son aquellas que han comenzado a superar el amor por
su ex pareja. Sus heridas están mucho más cicatrizadas, aunque todavía se
soportan las marcas y cicatrices, y es posible que se experimenten
“reflejos” del fracaso de su anterior pareja (echándole muchas veces
la culpa al pasado).

Uno de los
mayores riesgos que corren aquellas personas que todavía no han podido
despegarse completamente de su anterior relación, es que podrían tirar por la
borda una muy buena relación, pues si se pasan todo el tiempo hablando con su
nueva pareja principalmente sobre la persona del pasado, esto podría saturar a
sus relaciones y provocar una nueva ruptura.

Sin embargo, en
la mayoría de estos casos, a diferencia de los tiempos en donde recién se
vuelve a formar pareja, es muy común que se tenga un excesivo cuidado en no
hablar constantemente acerca de su ex a la nueva persona, para dar un mayor
espacio a la nueva relación. Por eso, si la persona sigue haciendo referencia a
su anterior vínculo, se podrá afirmar que todavía se está en la etapa donde
sólo se busca tener un sustituto/a de la persona del “pasado” y no
una nueva relación.


Por eso, esta
gente debe estar muy concentrada en no volver a repetir en el presente los
mismos errores del pasado, para lo cual debe buscar por sobre todo no
relacionarse con personas similares a su ex.

De cualquier
forma, la experiencia de los errores del pasado también podría ser muy útil,
ya que será posible volver a gozar de los fabulosos beneficios del amor,
evitando al mismo tiempo varios de los sufrimientos que el mismo podría
provocar.


Quinta etapa: las citas
sanas

A esta etapa, se
ingresa cuando la persona ha logrado una verdadera cura. Sus heridas ya están
definitivamente cerradas, y sus cicatrices se han borrado. No existe ningún
temor a repetir el fracaso, y ningún ruido zumba desde el pasado, ni desde el
ex.

En este tiempo,
cuándo se hacen las citas y comienzan las relaciones, es posible recrear una
nueva vida, tan satisfactoria como la anterior, pues el espíritu y la mente
buscan crear y mantener sólo aquellas relaciones que sean realmente sanas.

Aquí se pueden
generar vínculos afectivos sin cargar con un pasado que los boicoteé, pues se
está completamente seguro de lo que se quiere dar y recibir, tanto en el plano
personal como en el de la pareja.

Por eso, es
verdaderamente en esta etapa, -que no llega sino hasta que pasa un tiempo
significativo desde la ruptura-, cuando se puede encontrar verdaderamente a la
persona que podrá hacer que la vida vuelva a ser maravillosa.

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