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La corrupción, a través de casi 8 décadas de vida

Recientes acontecimientos me han provocado rebobinar algunos de mis recuerdos sobre la corrupción, que pude observar a través de los años y que en alguna medida, también he compartido.
  
  

Empezaré
por mis primeras experiencias en 1936 cuando cursaba el 6° grado del colegio
primario.

El
Rotary Club celebraba una fiesta anual en el cine teatro Grand Splendid donde
entregaba libros (vidas Argentinas de Olegario V. Andrade) para premiar al que
hubiera sido votado como “el mejor compañero” por sus camaradas del último
grado del ciclo primario.

No
se cómo es que yo resulté el más votado y por consiguiente acreedor a tan
honorable distinción. Pero la cuestión es que así fue y concurrí al acto del
Grand Splendid donde me entregaron el libro en el escenario, por donde desfilábamos
los “buenos compañeros” democráticamente elegidos.

Pero
observé, con sorpresa que no era solo yo quién recibía un premio, sino también una
compañera de grado apellidada Martínez
de Hoz!!

Me
extrañó que también hubiera sido
premiada y al día siguiente le pregunté el porqué a la maestra. No se supo
explicar de manera coherente,
porque pienso que tampoco ella estaba al tanto del motivo.

Es
posible que alguien de la dirección
del colegio quiso premiar a la niña, en mérito a su aristocrático apellido y
alguna influencia.

Creo
que fue una decisión teñida de corrupción y que indirectamente desvalorizó
mi premio.

En
1943 volví a ser testigo de corrupción durante la conscripción en el ejército.
Fue mi abrupta destitución como furriel, o quizás solo fue discriminación?.
En la comida diario del lugar, se
incluía carne que era desviada
hacia oficiales y suboficiales. La tropa debía conformarse con menos…

En
los vales que yo mismo distribuía durante el racionamiento de la nafta. Yo
mismo cometía el acto de corrupción entregando vales a oficiales, que los pedían
fuera de las normas. Como le podía decir que no a un superior?

También
era un acto de corrupción comprar voluntarios provincianos, para que me
reemplazaran en las guardias.

Y
fue corrupto el oficial que arengaba a la tropa en la formación de la tarde,
con mensajes racistas.

En
1946 presencié la subida a la presidencia de Perón, su caída en 1955 y retorno en 1973.

Gobernó
autoritariamente e inició un gran movimiento de obsecuentes y ambiciosos que
solo buscaban un beneficio personal (siguen esa tendencia degradante, los
peronistas de hoy llamados ultra menemistas)

La
corrupción de esos años fue múltiple y variada, solo era necesario gritar
Viva Perón. Los enriquecimientos ilícitos fueron de norma. Las jubilaciones de
privilegio no alteraban a nadie.

El
presidente decidía y aplicaba sus
dichos para cada cosa con algunas
verdades de Perogrullo como que
“la única verdad es la realidad” que
pretendía ser filosófica y parte de las profundas meditaciones del líder.

El
hecho es que en aquel entonces, la corrupción prosperó, y mucho!!! La Aduana ya era un lugar muy destacado.

 Personalmente,
en mis actividades comerciales e industriales, conviví con corrupciones de todo
tipo, convirtiéndome mal que me pese, en un ciudadano con los mismos vicios.

Mi
padre fue un “self made
man”, sinceramente honesto que emigró de su Odessa natal y se estableció en una Argentina ideal para encontrar trabajo y desarrollo.
La educación que me impartió como el tercero de sus 5 hijos, fue orientada
hacia la decencia, la ética y la
moral.

Pero
la realidad del país indicó a
todo comerciante importador como fui yo, que no podía sobrevivir ni prosperar
si no entraba en las corruptelas generalizadas.

Por
más que lo intenté (lo juro) no
pude hacer más que seguir las normas no escritas de coimear cuando era
necesario, bajo facturar o cometer “vivezas” para obtener resultados
satisfactorios.

Todo
eso se aprendía rápido o se iba a
la bancarrota. Era igual que hoy en
día, en que un contador era
“bueno” si lograba hacer que se pagaran menos impuestos.

Un ingeniero si
conseguía aprobación de planos “dudosos” y
un escribano si escrituraba a mucho menos del valor de la propiedad. Cada
profesional en su especialidad, usaba y aún usa, de alguna corrupción para
destacarse y lograr clientela.

Un
colega importaba despachando sus productos por la aduana de Zárate, para lo que
transbordaba su carga en el puerto de Bs As. Porqué esa gran molestia y mayor
costo? Lo que sucedía como comprobé más tarde, era que el Administrador de la Aduana de Zárate era un buen amigo
suyo!!.

Normalmente
para los espectáculos se conseguían las mejores entradas “totalmente
agotadas”, con una buena propina igual que la mejor mesa del Restaurant o lo
que fuera en ese nivel.

A
través de mis numerosos viajes, pude comprobar que no era el nuestro el único
país con corrupción. Pero “mal de muchos consuelo de tontos”.

Efectivamente,
este terrible mal carcomió la republica hasta que culminó durante los 10 años de gobierno de Menem. La
esperanza de un De la Rúa se
desvanece ya que cada día se agranda la interminable lista de corrupciones
diarias denunciadas o no.

Sabemos
que existen y las respiramos en nuestra vida castigada por ellas. Es que la
voladura de Río 3° no está conectada con el contrabando de armas? Y el lavado
de dinero, desde cuando existe ?

Cometer
acto de corrupción es tan deplorable y perjudicial para el prójimo, como
orinar en una pileta (total con tanta agua, no se notará) o como en un chiste que quedó a medias en mi recuerdo, donde un orate perforaba el
piso del bote debajo de su asiento y cuando lo recriminaron explicándole que su
agujero terminaría hundiendo al bote con todos, se sorprendió mucho, porque en su locura creía firmemente que el agujero que hacía en ese sitio le pertenecía solo a él.

Vi
nacer la falsa deuda externa argentina, donde algunos vivos aprovechaban
disposiciones increíbles que les permitía sin más pruebas acreditarse deudas
inexistentes en dólares, lo que les valía de valiosos “seguros de cambio” cuando esto era muy conveniente. Jamás se ha investigado
este tema con éxito…

 También,
siendo miembro de la Comisión de Valores por el sector privado, fui testigo de
la corrupción imperante en la Aduana, donde no se debía revisar los valores de las facturas a las empresas “grandes” (por
qué sería?)

Trabajé
en relación de dependencia, una vez que el Ministro Martínez de Hoz ( este
apellido se repite en mi vida) acabó con mi industria y la de miles de
industriales argentinos, muchos de los cuales encuentro (en la lona) manejando
remises.

Durante esa etapa como hombre de ventas, la corrupción de mi patrón
hizo que no realizara los aportes
de ley, lo que me hizo perder mi jubilación.

La corrupción de su contador,
hizo que desoyera mis continuos pedidos de Certificados de Trabajos realizados y
la corrupción del Ministerio hizo su parte. En algún momento me dirigí al
Sindicato y pude comprobar por mi mismo que ellos no están para defender al
trabajador.

Mi
propia corrupción fue indirecta y por la necesidad de mantener mi empleo.
Consistía en dejar que mis patrones engañaran a los clientes, sin
denunciarlos.

Como
“el que la hace las paga” esos pobres clientes se vieron compensados por mi
propio problema jubilatorio. Dios castiga….

Intervine
en Licitaciones y comprobé que es el sistema más corrupto que es posible
inventar para “dirigirlas” a
quién se quiera beneficiar.

Claro,
el que se perjudica es el estado. Pero quién es el Estado? Recuerdan lo de
orinar en la pileta? El estado es la gran pileta donde todos los ciudadanos
nadan..

Para
no cansar a quien tenga la paciencia de leer este resumen, terminaré con un diálogo inefable que sostuve con aquel
patrón que estafó mi jubilación

 En
una ocasión me acerqué a él quejándome de que un importante cliente tenía
un comprador titular, que coimeaba para aceptar cualquier compra….

El
patrón me miró fijamente y me dijo…. pero Enrique, que más quiere…. ya
tiene la venta asegurada…cédale una parte de su comisión como coima y
obtenga el pedido!!!!

Algunos pensarán
que esto es un “mea culpa” y tendrán razón, pero sepan que el precio que
estoy pagando y el que pagarán las próximas generaciones será altísimo.

De mis 4 hijos
dos se han ido a buscar mejores perspectivas al extranjero….

Los que aún se
quedaron en la Argentina, dudan…