¿Hay que echar al gato cuando llega un bebé?

Son muchas las mujeres y hombres que creen que un embarazo es motivo suficiente para deshacerse de un gato. Es hora de terminar con esta operación de prensa en contra de los felinos...

No hay razón por la que debas deshacerte de tu amigo felino si te embarazas o si tienes bebés o nenes chiquitos. Hay muchos mitos sobres gatos y bebés dando vueltas por ahí, y no todos tienen fundamentos sólidos.   

El primero dice que los gatos suelen asfixiar a los bebés. Muchas mujeres embarazadas se muestran preocupadas por este tema y preguntan si deben deshacerse del animal antes de parir.

Esta una creencia errónea e infundada. A diario pueden verse miles de gatos interactuar con bebes, mostrando conductas totalmente normales, y llegando incluso a estar cerca del infante como cuidándolo.

En cualquier caso, los gatos son animales, y hay que estar atentos. Han sucedidos algunos casos lamentables en que el gato, por cariño, se ha subido arriba del bebe impidiendo su respiración, si bien son muy pocos casos en el mundo.

No hay que tomar decisiones tan drásticas como sacar los animales de la casa. Sólo es recomendable tener precaución y ver cómo se comportan.

También se puede impedir que entren a la habitación del niño, aunque lo más apropiado será consultar con un profesional que explique cómo no tomar decisiones apresuradas.
 

El sentido común es la mejor actitud a la hora de tratar con bebés. Los bebés y los niños no deben permanecer a solas con animales sin supervisión de adultos. No importa qué tan improbable sea una fatalidad, los escenarios casi imposibles a veces suceden. 

Una enfermedad relacionada a los gatos de la que las mujeres embarazadas deben cuidarse es la toxoplasmosis. Esta es una enfermedad parasitaria que no lesiona a los humanos saludables.

De hecho, un gran porcentaje de personas son portadores de la enfermedad y nunca llegan a enfermarse. Sin embargo, ésta puede transmitirse al feto cuando una mujer lo contrae durante el embarazo, llegando a hacerle daño por su fragilidad.

En su camino hacia el feto, el parásito entra al cuerpo de la madre en forma oral, generalmente a través de manos sucias que han estado en contacto con heces felinas infectadas o carne cruda infectada.

Es recomendable que las futuras madres eviten las tareas de limpieza de la caja de arena del gato si es posible.

Si no es posible, entonces será apropiado que usen guantes descartables, una máscara, y pongan los desechos en una bolsa plástica sellada antes de tirarlos.

Finalmente, se recomienda lavar las manos meticulosamente.

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