Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

El pescado, amigo de la salud y enemigo de los derrames cerebrales

Siempre se supo que el pescado era muy bueno para la salud. Pero lo novedoso, es que según un estudio de la Universidad de Harvard, no es necesario comer muchos pescados y mariscos para prevenir derrames cerebrales…
  
  

Estudios anteriores,
arrojaron como resultado que, para reducir el riesgo de sufrir este tipo de
problemas, era necesario ingerir este tipo de alimentos por los menos dos veces
por semana.

 Sin embargo, el
relevamiento realizado por la Universidad de Harvard, durante 14 años y sobre un
grupo de 80.000 personas, evidenció que, si bien aquellos que consumían pescado
cinco o más veces por semana tenían un riesgo 52 por ciento menor de sufrir
derrames cerebrales que aquellas que lo consumían menos de una vez por mes, esta
diferencia sólo disminuía un 22 por ciento con respecto a quienes lo consumían
una vez por mes, y un 7 por ciento con respecto a quienes lo consumían una vez
por semana.

 Por lo tanto, se pudo
observar que la cantidad de pescado consumido no es directamente proporcional al
resultado logrado en la prevención de derrames cerebrales e infartos. Así, se ve
que con sólo consumir pescados o mariscos una vez por mes, se reduce ya en un 40
por ciento el riesgo de sufrir el tipo de derrame cerebral más común, y,
consumiéndolo en pequeñas cantidades, se puede lograr también un importante
beneficio.

 La conclusión, entonces,
es que una persona no necesita comer más de entre uno y tres platos por mes de
cualquier pescado o marisco, como atún, langosta asada, sushi de salmón o filet.
Lo que también se dejo muy en claro, es que hay algo muy bueno en el pescado
para las arterias.    

 Otro concepto que
modificó el estudio, es aquel que señalaba que el consumo de pescado prevenía
infartos y derrames cerebrales por el hecho de ser rico en ácidos grasos
polisaturados omega-3. En el relevamiento realizado en Harvard, no se observó
ninguna conexión definitiva, ya que el pescado con mayor concentración de este
tipo de ácidos, no ofrecía mayor protección contra los derrames.

 Además, se pudo observar
que los si bien los pescados de piel oscura son muy ricos en aceites, quienes
comían camarones, es decir con piel blanca, dos o tres veces por semana, tenían
menos derrames.