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El correcto uso del preservativo

Si crees que porque tienes más de 40 no lo necesitas o “te la sabes todas”, es mejor que comiences a cambiar de opinión…
  
  


Tal vez usted nunca haya usado
preservativos, por el simple hecho de haber 
mantenido siempre relaciones sexuales con la misma pareja.


Sin embargo, la vida tiene muchas vueltas, y es posible que en la mediana edad,
sea por una separación o por el hecho de haber enviudado, deba comenzar a
mantener relaciones sexuales con personas a las que recién acaba de conocer.


En este caso, el preservativo será indispensable para protegerse del flagelo del
sida, e incluso de otras enfermedades venéreas. Además, al sentirse protegido,
podrá gozar mucho más del sexo, sin ningún tipo de temores. 


Los preservativos o condones son un invento milenario. Hace cientos de años, se
fabricaban con material extraído de las vejigas de cerdos, pero hoy en día, por
no más de un dólar, podemos conseguir condones a los que la ciencia y la
tecnología han hecho muy seguros, sin que por ello afecten nuestra sensibilidad.


De hecho, si un preservativo llegó a fallar, lo más probable es sea causa de no
haberse utilizado correctamente, puesto que, de no estar vencidos, es muy
difícil que no brinden la protección adecuada. Por eso mismo, el uso apropiado
de un preservativo será fundamental para mantener la seguridad en una relación
sexual.

Utilizando el preservativo apropiadamente


En primer lugar, debería elegir los
condones de látex, el material más seguro.
Los preservativos de piel natural pueden ser muy cómodos, pero no previenen
todas las enfermedades. Si usted o su pareja es alérgica al látex, pruebe con
los condones de poliuretano.


También es posible que desee utilizar algún preservativo especial, para
satisfacer sus necesidades especiales.


Por ejemplo, si su condón tiende a deslizarse durante el acto sexual, puede ser
que necesite de algún preservativo que posea una banda elastizada reforzada en
su base.


En el caso de que su pene erecto sea inusualmente grueso o largo, es posible que
necesite alguno de los condones que se venden especialmente para estos casos. De
cualquier forma, debe saber que no existen penes que sean "demasiado grande para
un condón", ya que, si se usan correctamente, cualquier condón regular puede
servir para cualquier pene erecto.

Antes de la relación


Guarde siempre los preservativos en algún lugar seguro, ya que usted nunca sabe
cuándo puede llegar a necesitarlos. Este lugar debe ser fresco y seco, ya que el
látex se descompone si se expone demasiado al calor, como podría ser por ejemplo
en el bolsillo posterior de sus pantalones, si es que quedará allí demasiado
tiempo.

Además, tenga muy en cuenta la fecha de vencimiento de los
preservativos. Si son demasiado viejos, están en una caja que ha sido abierta
por algún otro, o se han dejado fuera de su envase, jamás deberían ser
utilizados.


Practique la forma de ponerlo en su intimidad. No espere hasta estar frente a
una mujer, sino que intente probar alguno (que luego debe ser desechado, jamás
utilizado) en su propio hogar. De esta forma, cuando sea el momento de tener
sexo con su pareja, sabrá muy bien como hacerlo.

Modo de uso


Para poner un preservativo, el pene debe estar erecto. Corra levemente el
prepucio hacia atrás, y luego, sosteniendo con un dedo la punta del condón (para
que no se forme alguna burbuja de aire, que podría romper el preservativo)
deslícelo suavemente con la otra mano por sobre el pene, hasta llegar al final.


Tenga siempre cuidado de no rozarlo con algún aro, pulsera o uña larga que pueda
causar pequeños rasgones en el preservativo, lo cual, durante la relación podría
causar alguna rotura.


Mantenga el condón firmemente en su pene hasta que usted eyacule. Luego, retire
suavemente el pene, quite cuidadosamente el condón y hágale un nudo en su
abertura, para luego desecharlo. Utilice un condón nuevo en cada coito que
realice con su pareja.


El preservativo también debe ser utilizado en el sexo oral, ya que puede
prevenir las enfermedades contagiadas a través de la boca.

La lubricación adecuada


Probablemente su preservativo tendrá cierta lubricación adentro, y seguramente
contendrá también un desinfectante llamado Nonoxynol, que elimina con eficacia
ciertas enfermedades venéreas. Sin embargo, es probable que, para sentir el
placer de una relación sin malestares, desee utilizar un lubricante adicional en
el exterior del preservativo.

Muy bien, adelante, pero solo con los lubricantes
hechos en base a soluciones de agua, los cuales además no irritarán a su pareja.
Jamás use los lubricantes basados en petróleo, aceites o jaleas, ya que éstos
descompondrán el látex y podrán causar algún daño a su preservativo.

La importancia de la comunicación


Siempre es importante que, en lo posible, intente hablar más con su pareja y/o
amigos acerca del uso del condón, para interiorizarse más sobre su uso. Dígale a
su pareja que usted usa un preservativo porque se valora a sí mismo, pero
también porque la valora a ella. Si su pareja es un hombre, dígale que usted
aprecia a los hombres que utilizan preservativos, por la seguridad de ambos.


Finalmente, haga también de sus condones algo atractivo. Se pueden conseguir
perfumados, o de diferentes colores. Aprenda cómo hablar de ellos, ponérselos de
una forma sexy, o, -en el caso de que su pareja sea un hombre-, ponérselo a él
de una forma sexy.


Si usted empieza a familiarizarse con ellos, los preservativos pueden ser
excitantes y muy atractivos. Por el contrario, mantener una relación sexual sin
preservativos, con la constante preocupación de contagiarse una enfermedad, no
será nada atractivo, y sí algo muy peligroso, que podrá poner en juego su vida
misma.