Cruceros: quejas, propinas, y dinero

Echamos un vistazo al mundo que no todos podemos ver detrás de los rostros de esos jóvenes sonrientes que nos atienden en los cruceros
  
  



Ya sea que hayas estado o no a bordo de un crucero, podrías sorprenderte
enormemente al ver cuáles son las quejas más comunes entre los participantes.

Vaya si podrías sorprenderte. Se cuenta de un viajero debutante que se enfureció
al borde de la locura al descubrir que debía pagar por sus refrescos.

Otros
incidentes, como tener que abonar $8,5 cada cóctel o recibir en el plato
tostadas francesas frías y desabridas, se agolpan entre los libros de quejas y
comentarios negativos sobre los cruceros.


Personas formulando lo que muchos de nosotros consideraríamos quejas triviales,
llegan al borde de la indignación al haber tenido que padecer tales
contratiempos.

¿Son estas quejas decididamente injustas? Es una posibilidad,
pero en cualquier caso no son poco frecuentes. Mientras que pueden esperarse
algunas quejas razonables (generalmente similares entre sí) por parte de
personas que abordan por primera vez un crucero, lo cierto es que las quejas más
vehementes vienen de los viajeros más experimentados.

Súper quejosos


Las mismas condiciones pueden verse en el Queen Mary y en otras naves fastuosas
de todas las súper líneas: una jornada laboral inagotable de dieciocho horas y
una clientela demandante a la que es imposible complacer.

A bordo de una nave,
todo lo que es perfecto, único, o excepcional se convierte en normal para la
mayoría de los pasajeros.

Si el
desayuno hubiera llegado a sus mesas a través de
un helicóptero miniatura conducido a control remoto, seguramente no se hubieran
sentido impresionados, e incluso la más ligera imperfección habría sido tomada
como un insulto personal; una omisión insoportable.


La mayoría de los pasajeros que viajaban en primera clase en los días de los
lujosos transatlánticos son semejantes a aquellos que vuelan en primera clase y
cenan en restaurantes costosos en la actualidad.


En cualquier caso, buena parte del ambiente y las ventajas de aquellos gigantes
transatlánticos hoy están disponibles en los cruceros que navegan los mares,
incluso cuando muchos de nosotros nunca soñamos con viajar en primera clase ni
cenar en un restaurante de lujo.

No obstante, a menudo nos encontramos actuando
de la misma manera. La mayoría de nosotros, en algún momento u otro, nos hemos
comportado como unos “palurdos”.

Mitos y verdades


Otra cosa que no ha cambiando demasiado son las horas laborales que la
tripulación y el staff deben afrontar, y en este punto deberemos derribar un
mito.

Posiblemente la mayor parte de la tripulación trabaje entre 12 y 18 horas
por día. Muchos pasan semanas sin un día completo de descanso. Y muchos lo hacen
por una paga que tal vez nosotros consideraríamos pésima.

Pero lo cierto es que
no se trata de un fenómeno reciente. Estas creencias han estado a bordo de las
naves desde que estas mismas dejaron los astilleros.


Sin embargo, si tenemos todas estas cosas en cuenta, un miembro de la
tripulación de un crucero, en muchas maneras, podría pasarla mucho mejor que
muchas personas que tienen trabajos de paga similar en el continente.


Alguna vez alguien dijo que era incuestionable el hecho de que los miembros de
la tripulación debían estar separados de sus familias durante largos períodos de
tiempo. Nuestras disculpas a quien lo haya dicho, pero esto ha sido siempre
cierto para quienes han optado por trabajar en el mar.


¿Es razonable todo este alboroto contra los sueldos y las condiciones abordo en
la mayoría de las naves? No verdaderamente. si lo piensas un poco.

Por ejemplo,
el sueldo mínimo establecido para un camarero o camarera en Estados Unidos es de
$2,15 la hora. Si bien no son la mayoría, hay cientos de miles de camareros y
camareras en todo el país a los que si se les diera la posibilidad de cambiar
sus $2,15 la hora más propinas por $10 – $12 la hora sin propinas, escaparían
horrorizados.

Esto se da simplemente porque hay algunos meseros que ganan más en
un mes que la mayoría del resto de los trabajadores en seis.

Aunque las sumas
ganadas por el personal de servicio en las naves crucero no se aproximan a esos
montos, sus ganancias proporcionales al volver a sus países de origen y a raíz
de los bajos costos de vida en muchos de ellos, son a menudo favorables en
comparación.

La verdad sobre las propinas


Comparemos las propinas ahora: en un
restaurante exclusivo en tierra se dan
propinas comparables a las ofrecidas en los lujosos comedores de la mayoría de
los barcos crucero del mundo.

Aquellos que comen afuera comprenden el hecho de
que las propinas suelen oscilar entre el 18% y el 20% del total de la factura y
que esa propina fácilmente podría sumar $20 en una cena para dos.

Esto es
simplemente en una comida. Hay que destacar, no obstante, que las propinas que
recibe un camarero en un crucero de siete días pueden ser menores a las
recibidas en dos noches en un restaurante en tierra.

Y no nos olvidemos que
mientras el personal de servicio de un crucero trabaja en tres comidas diarias,
proveyendo un alto nivel de servicio en cada una, la mayoría de sus colegas en
tierra lo hacen en una o dos comidas al día.


Miles de personas son empleados en el servicio de limpieza de baños y
habitaciones de hoteles. Si bien rara vez éstos trabajen las horas de un
empleado a bordo de un crucero, en muchas áreas del mundo, la paga por este tipo
de trabajo (cuando todo está contabilizado) no es tan suculenta como en un
crucero.


Mientras que el personal a bordo de un crucero puede trabajar muchas más horas
que sus colegas en tierra firme, adicionalmente reciben el beneficio nada
insignificante del alojamiento gratuito.

Los miembros del personal de a bordo
asimismo tienen sus propias áreas de recreación, sus comedores, y sus clubes
nocturnos en la nave.

Ellos reciben atención médica gratuita mientras se
encuentran en la embarcación y la mayoría proviene de países que no tienen
impuestos a las ganancias.

Qué opinan los trabajadores…


Ahora bien, ¿nos hemos preguntado alguna vez si los miembros de la tripulación
de los cruceros disfrutan su empleo y si los frutos recogidos valen la pena?


Cuando se los consulta sobre el tema, los empleados de cruceros afirman que si
bien el trabajo es extremadamente duro y las jornadas son largas, y que desde
luego extrañan a sus familias, sus empleos a menudo les permiten dar a sus
familias un estándar de vida más alto que el de la media.

Dado que sus gastos
son insignificantes después de completar varios contratos (los que en las
posiciones de pagas más bajas corren desde los seis meses al año), son muchos
los que consiguen abrir sus propios
negocios una vez que vuelven a casa.

Y,
desde luego, dicha perspectiva hubiera sido completamente irreal si no hubieran
obtenido su empleo a bordo de una nave crucero.


Y todo esto para, finalmente, saber cuánta propina dejar. Pues bien, tal vez sea
una cuestión algo subjetiva. En cualquier evento, la línea de cruceros sugerirá
una cantidad, pero ¿es acaso esto justo?

Tal vez, lo mejor sea evaluar el
servicio recibido. En caso de un servicio de excelencia, la propina sugerida
podría ser insuficiente, y en caso de un servicio lamentable, todo lo contrario.
En cualquier caso, es una cuestión subjetiva.


Al final de cuentas, podemos estar seguros de algunas cosas:


·

La tripulación y el staff trabajan extremadamente duro, posiblemente en jornadas
laborales más largas que la mayoría de nosotros, y están lejos de sus familias y
seres queridos durante seis o más meses.


·

Sus trabajos suelen estar bien remunerados en comparación a los salarios
normales de sus colegas en tierra (que trabajan seguramente bajo condiciones
menos favorables que aquellos en alta mar).


·

Algunas propinas extravagantes pueden ayudarles a hacer una buena diferencia.


·

El nivel de servicio que uno recibe a bordo de un crucero verdaderamente no
tiene paralelo (es esta la opinión de millones de participantes a lo largo y
ancho de todo el mundo).


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