Cómo combatir el fraude financiero

Consejos inteligentes para los inversionistas que no quieren ser estafados

Aunque nunca haya escuchado los argumentos de venta de un estafador financiero, es probable que conozca a alguien que sí lo haya hecho.

Según el principio formulado por el legendario Willie Sutton, los estafadores tienden a ir "donde hay dinero" — y esto significa que tienen en la mira a los mayores que están a punto de jubilarse o que ya están jubilados.

Los estafadores también tienen en la mira a  millones de personas nacidas justo después de la Segunda Guerra

Mundial que han venido acumulando ahorros considerables para su jubilación mediante los planes de las empresas donde trabajan o en cuentas personales.

La cara del fraude financiero

Las investigaciones recientes han desmontado el estereotipo de la víctima del fraude financiero de una persona aislada, débil y crédula. ¿La siguiente descripción le recuerda a alguien que usted conoce?

Una persona:

    * Independiente a la hora de tomar decisiones

    * Optimista

    * Con más conocimientos financieros que el promedio

    * Con ingresos mayores que el promedio

    * Con una educación universitaria

    * Con un contratiempo reciente de salud o financiero

    * Abierta a nuevas ideas o argumentos de venta

Si responde afirmativamente, usted conoce a alguien que posee el perfil del blanco principal de los estafadores financieros.

La psicología de una estafa

Todos hemos escuchado la eterna advertencia, “Si parece demasiado bueno para ser cierto, es probable que así sea” — un consejo excelente, pero el detalle consiste en diferenciar entre lo “bueno” y lo "demasiado bueno”.

No hay una línea clara de separación. Los estafadores financieros se ganan la vida asegurando que los negocios que promocionan parezcan buenos y veraces.

En realidad todos corremos peligro. Cualquier persona que tenga algo de dinero va a encontrarse con un estafador en algún momento.

Pero usted puede ayudar a proteger a su familia y a sus amigos si sabe cómo operan los estafadores financieros y si denuncia las ofertas de venta sospechosas y las estafas concretas.

Son maestros de la persuasión que ajustan sus argumentos al perfil psicológico del blanco. Buscan su talón de

Aquiles al formular preguntas aparentemente inocentes — sobre su salud, su familia, sus ideas políticas, sus aficiones o empleadores anteriores.

Al descubrir sus puntos débiles, lo bombardean con una ráfaga de tácticas para convencerlo, lo que puede dejar abrumado a la persona más astuta.

Las tácticas comunes incluyen:


    * La táctica de la "riqueza fantasma" — en la que ofrecen una perspectiva de riqueza y le seducen con algo que desea pero que no puede poseer. "Estos pozos de gas producirán un ingreso mensual garantizado de $6.800".

    * La táctica de "la fuente creíble" — en la que intentan crear credibilidad al afirmar que pertenecen a una empresa reputada o que tienen credenciales o experiencia especiales. "Créeme, como vicepresidente principal de la empresa XYZ, yo jamás vendería una inversión que no genere ganancias".

    * La táctica del "consenso social" — en la que le llevan a creer que otros inversionistas astutos han invertido en lo mismo. “Así es como _____ comenzó. Sé que se trata de mucho dinero, pero yo he invertido en ______, como lo han hecho mi mamá y la mitad de los miembros de su iglesia, — y lo vale hasta el último centavo”.

    * La táctica de la "reciprocidad" — en la que ofrecen hacerle un pequeño favor a cambio de uno grande. “Si compra ahora, le daré un descuento de 50% sobre mi comisión”.

    * La táctica de la "escasez" — en la que crean una falsa sensación de urgencia al decir que solo existen cantidades limitadas. "Solo quedan dos unidades. Si yo fuera usted, firmaría hoy mismo".

Protéjase del fraude financiero

Si estas tácticas le parecen conocidas, es porque los vendedores legítimos las usan también. Pero una diferencia clave es que los negocios auténticos no desaparecen de un día para otro. Así que deténgase a pensar antes de tomar cualquier decisión.

Aquí le ofrecemos tres estrategias clave que usted — o cualquiera que tenga el perfil del blanco del estafador financiero — puede usar para ayudarse a diferenciar entre las buenas y malas ofertas:

1. Póngale fin a la conversación

Practique decir “no”. Solo dígale a la persona, “Lo siento. No me interesa. Gracias”. O si alguien le presiona, dígale, “Jamás tomo decisiones sobre inversiones sin antes consultar a mi _______. Me pondré en contacto con usted si estoy interesado”.

Complete esta oración con el nombre de la persona que usted prefiera: su cónyuge, hijo, asesor financiero, abogado o contador. Es más fácil ponerle fin a la conversación, aun si la presión aumenta, si tiene de antemano una estrategia para hacerlo.

2. Obtenga la ventaja y haga preguntas

Un asesor financiero legítimo debe tener una licencia y su empresa debe estar registrada en  la autoridad competente.

Además, con muy pocas excepciones, las compañías deben registrar sus valores en la autoridad competente antes de tener la potestad de venderlos al público. Por esto, antes de divulgar su información personal:

Pregunte:

    * ¿Usted y su empresa están registrados?

    * ¿Usted está registrado?

    * ¿Usted está registrado en un regulador estatal de valores? ¿Cuál(es)?

    * ¿Esta inversión está registrada en el regulador de valores que corresponda?

3. Antes que nada, consulte con otra persona

Desconfíe en extremo de las intenciones de una persona que promociona un negocio si le dice, “No le comentes a nadie sobre este negocio especial”.

Un asesor financiero legítimo no le pedirá mantenerlo en secreto. Aun cuando el vendedor y la inversión estén registrados, siempre es bueno consultar las decisiones de esta naturaleza con un familiar o con un asesor financiero de confianza.

Elimine su nombre de las listas de clientes para campañas promocionales

Para reducir el número de ofertas que puede recibir, lo más fácil es eliminar su nombre de las listas de telemercadeo y propaganda postal.

Típicamente, las empresas que promocionan o mercadean sus productos y servicios directamente al consumidor compran o formulan sus propias listas de posibles clientes.

La respuesta a cómo obtuvieron su nombre es sencilla: de la guía telefónica local, de registros públicos de bienes raíces, de evaluaciones de impuestos sobre la propiedad personal, de donaciones a organizaciones políticas o benéficas, de listas de miembros de clubes, de listas de egresados y de muchas otras fuentes.

Los anunciantes “en línea” usan “cookies”, o pequeños archivos de datos, que rastrean información sobre usted, tal como su trayectoria al navegar en Internet o productos que ha colocado en carritos de compra en línea.

La mayoría de las empresas legítimas — inclusive las empresas de valores — lo extraerán de sus listas si usted lo solicita.

Por lo tanto, si recibe una oferta después de tomar los pasos indicados, debe confiar aun menos en las intenciones del vendedor.

Fuente: FINRA


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