Cómo frenar el hambre después de un entrenamiento intenso

Si se pierde el control sobre el apetito después del ejercicio, todo el esfuerzo físico realizado habrá sido en vano. ¿Cómo controlar la necesidad de comer luego de una sesión vigorosa de ejercicio?

1.- Luego de haber realizado una actividad física intensa, lo más aconsejable es seguir en movimiento, pero nunca sentarse y abruptamente dejar de moverse ni mucho menos irse a acostar o quedarse sentado sin hacer nada.

Las actividades sedentarias producen la necesidad de querer comer algo cuando en realidad no se sienta demasiado apetito.

2.- Prescindir de las bebidas que otorgan energía. Lo ideal es poder beber agua o líquidos bajos en calorías, pero es indispensable evitar aquellas que contengan azúcar, conservantes y un alto índice de fructosa.

Si se desea beber algo más sabroso, se puede incluir el zumo de una naranja o un limón a un vaso de agua. Los líquidos llenan el estómago y mantienen el hambre bajo control.

También mantienen el cuerpo debidamente hidratado lo cual es clave para controlar el hambre.

3.- Una vez se haya finalizado con la actividad física, una buena alternativa es la de tener un alimento verde al alcance de la mano como un trozo de apio, manzana o pepino.

4.- La concentración y la fuerza de voluntad son dos aspectos que tampoco han de descuidarse ya que son piezas fundamentales para poder controlar los ataques de hambre.

Hay que saber valorar el esfuerzo que se ha hecho durante el ejercicio físico y ser lo suficientemente fuerte para no dejarse llevar por la tentación de la comida.

5.- Luego del ejercicio sí que hay que comer, pero algo ligero como un yogurt bajo engrasas, un batido de leche con frutas o incluso un sándwich de pan negro untado con queso bajo en grasa.

6.- Para evitar los ataques voraces de hambre, lo más indicado es poder llevar a cabo varias comidas pequeñas durante el día. Es importante planificar un horario fijo de ejercicio y hacer lo posible para respetar el horario seleccionado.

Éste debe ser elegido adecuadamente y teniendo en cuenta el horario en el que habitualmente se realizan las cinco comidas diarias.

Una buena alimentación es clave si lo que se desea es bajar de peso. No hay que dejar de comer sino hacerlo en los horarios y en las cantidades apropiadas, siempre respetando qué clase de alimentos es mejor consumir y sabiendo diferenciar entre aquellos que predisponen a comer de más para así poder evitarlos.

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