¡A guardar todo que llegaron los chicos!

Para que no te pongas a llorar sobre leche derramada: ¡casas a prueba de niños!
  
  


 

 

Sí,
aunque este título te parezca algo gracioso, aquí te proponemos algunas
estrategias y buenas ideas para que tus nietos no sientan que tu casa es un
campo minado. “Juancito, no toques esos
compacts”, “Franco, ojo con el enchufe”, “Anita, ¡manchaste el sillón!”
.
Olvídate de regañarlos, y que estén tranquilos. En el fondo, es su casa,
también.

Son
varias las cosas que deben ser tenidas en cuenta cuando, de repente, a la casa
que se había quedado sin niños entran los nietos.

El living impecablemente
adornado se verá repleto de muñecas; la bañadera, con juguetes flotantes; la
cocina, el parking para el cochecito; y transitar por el pasillo a oscuras para
ir a buscar un vaso de agua a la cocina será una suerte de carrera de obstáculos
para no patinarse con los autitos del nene.

Y
esto, por no hablar de las “blancas” paredes autografiadas y atestadas de
graffitis, las alfombras manchadas con chocolate, nuestros portacosméticos
completamente arruinados…

En esta nota, algunos consejos para poner en práctica
en un hogar en el que van niños con frecuencia.
Los chicos, felices; los padres, mucho más
tranquilos… y los abuelos, ni les cuento.

-el living:
lugar de tentación por excelencia (por la cantidad de aparatos nuevos,
disketeras, controles remotos y adornos y recurdos) para los menores. Los
adultos deben ir marcando pautas sobre qué se puede hacer y cómo aprender a
cuidar los objetos y adornos del living, que son de todos.

-el
espacio del living no debe ser recargado ni lleno de cosas, para que los chicos
puedan moverse con facilidad.

-no
dejes de tapizar los sillones con
telas sintéticas o géneros con procesos antimanchas.
Te ahorrarán una buena cantidad de dolores de cabeza innecesarios. Si los tonos
son oscuros, tanto mejor.

-las
fundas también son “amigas de las
abuelas”. Se pueden lavar fácilmente.

-si
pones alfombra, las de lana son más
suaves y más fáciles de lavar.

-si
hay escaleras, no olvides poner un
protector (una puertita, o lo que sea) para poder dormir tranquila sin estar
constantemente pensando: se va a caer por las escaleras y va a aterrizar en
planta baja.

-procura
que los muebles no tengan ángulos agudos. Usa, para las esquinas, protectores
plásticos
, así los niños no se lastiman correteando por ahí.

Cuidados
para la cocina y el baño