Volar en globo, sensación única

Todo lo que debes saber para aprovechar al máximo una experiencia única: viajar en globo  
  
  


Nada se compara a la sensación de subir al cielo, elevarse y viajar libre con el
viento. Una experiencia única e intransferible que puede convertirse en algo
único.


Desde la oveja y el pato que se elevaron en el globo de aire caliente de los
hermanos Montgolfier en 1782, los viajeros en aeróstatos han disfrutado de la la forma más antigua de volar.


Desde ese entonces, hasta hoy el globo no ha variado la esencia de su vuelo.
Sólo han cambiado la tecnología y los nuevos materiales empleados en su
construcción y las modernas técnicas para navegarlos, convirtiendo su empleo en
una práctica mucho más segura y confortable.

Aún a pesar de los veloces tiempos
que vivimos, los globos siguen manteniendo inalterable su sensación de serenidad
y su espíritu aventurero.


El primer globo fabricado por los Montgolfier permitió que un año después de su
creación, Pilatre de Roziers y Arlandes se convirtieran en los primeros
aeronautas de la historia, recorriendo una distancia de un kilómetro en casi
media hora.


Desde entonces, el continuo afán de volar libre ha hecho del globo una aventura
segura y fascinante. Una experiencia que se queda grabada en la memoria para
toda la vida.

Disfrutar de un paseo en globo no sólo no presenta ningún peligro
sino que, según muchos expertos, constituye la forma más segura de volar. No en
vano se toman todas las precauciones para que así sea.

El riesgo puede
considerarse nulo. Solo se vuela si las condiciones atmosféricas son favorables
y las travesías se realizan con viento suave.


Cuando comienzan los preparativos con el inflado, comienza en si la
aventura.
Sólo hay que relajarse y sentir el contacto directo y permanente con al
naturaleza.

Cualquier persona puede imaginar la maravillosa experiencia que
puede suponer una travesía a bordo de un globo. Viajar en globo es, liberar los
sentidos para descubrir un mundo de sensaciones y placeres dentro del viento.

Poder contemplar un amanecer suspendido en el aire es emocionante. Se diría que
quien se mueve es la tierra, que parece alejarse bajo tus pies. Subir a un
globo es dejarse volar, suave, ligera e imperceptiblemente.


Lo sorprendente, es que todo el mundo puede disfrutar de esta actividad, la
sensación de calma que se produce por el deslizamiento dentro de la masa de aire
elimina el vértigo.


Todo el mundo ha deseado alguna vez probar las delicias del vuelo con motor o la
tranquilidad de dejarse transportar en una pompa gigante, quienes ya han tenido
la suerte de ascender en globo, no encuentran todas las expresiones que puedan
describir con exactitud sus vivencias.


Es que un viaje en globo, en ningún modo puede considerarse una experiencia
individual: la emoción del ascenso, la percepción del espectáculo, la conciencia
del aire fresco y limpio que dirige nuestro rumbo, las nubes al alcance la mano…
son sensaciones a compartir.


Si la pregunta es cuándo hacerlo, la respuesta es sencilla: cualquier día del
año, en cualquier estación, siempre que el tiempo lo permita.


Incluso en invierno es una de las épocas más favorables para volar. Las mejores
horas para volar son en las que “el viento cae”: al amanecer y al atardecer.

Conforme el sol va calentando la atmósfera, hacia las horas centrales del día,
se levantan brisas que obligan a aterrizar.


Contando siempre con que las condiciones meteorológicas sean favorables, existen
infinidad de empresas especializadas que organizan vuelos de hasta una jornada
completa de duración, o paseos, con una duración de más de una hora, en los que
llegan a recorrer entre los diez y veinte kilómetros, dependiendo de la
intensidad de la brisa.


Aunque el lugar de aterrizaje no puede precisarse con anticipación , el piloto
optará siempre por una zona accesible para el vehículo de apoyo que vigilará
constantemente desde tierra tu trayectoria.

La misión del piloto y todo el
equipo de apoyo será ofrecer el máximo de emociones bajo estrictos parámetros de
seguridad para proporcionar al viajero una experiencia única, con todas las
condiciones necesarias para hacer de ésta, tu aventura, un recuerdo perdurable.


Una precaución: llevar la cámara de fotos o video con suficiente película o
memoria y pilas. El premio será bellísimas panorámicas a 360 grados que querrás
guardar para siempre.