Vida sexual: ¿Existe una edad límite?

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A contramano de lo que marca la creencia popular, nunca se es demasiado viejo para gozar de una vida sexual plena. El problema comienza cuando los prejuicios y las pautas culturales se imponen a las biológicas…



¿Existe una edad límite para
gozar del sexo?

Comencemos por responder esta pregunta: los seres humanos, afortunadamente,
nunca son demasiado viejos, en términos biológicos, como para gozar de una vida
sexual sana y feliz.


Pero cuando hablamos en términos sociales, todo parece ser muy diferente.


En efecto, pese a la aseveración que acabamos de formular, que está
comprobada científicamente, muchas personas, tanto jóvenes como adultas, se
asombran de sólo pensar en la idea de que a los 60, 70, 80, e incluso 90 años,
se pueda seguir siendo sexualmente activo. Con frecuencia, se asume que las
personas mayores pierden sus deseos sexuales o que no pueden llevarlos a cabo
por razones físicas.


Para peor, otras personas ven incluso al sexo en las personas adultas como algo
promiscuo o indeseable. Pareciera que los mayores que tienen relaciones
sexuales, son unos “perversos”. Esta es la causa, y no la biológica, que hace
que mucho adultos mantengan una
vida asexuada.

La importancia del sexo


Pero para muchos adultos, la capacidad de seguir siendo sexualmente activos es
una preocupación importante en sus vidas. En el caso de los adultos más jóvenes,
tanto en hombres como en mujeres, existe un gran miedo de perder de vista el
lado sexual de su rutina diaria.


Y de hecho, la mayoría de las personas mayores ven al sexo como algo muy valioso
e importante a mantener en sus vidas, pero temen la desaprobación de sus hijos o
nietos, que los hace sentir culpables frente a sus legítimos deseos.


Poco ayuda el resto de la sociedad, cuando ridiculiza el sexo en los mayores,
considerando a los más adultos como impotentes o como "viejos verdes". Esto se
agrava en el caso de las mujeres mayores, que deben pagar un precio aún más alto
por intentar mantener su vida sexual frente al ojo público.


Pareciera que a partir de cierta edad, uno se vuelve asexuado, casi como un ser
neutro sin sentimientos eróticos. Las clínicas de reposo, las residencias de
mayores, y los geriátricos, contribuyen mucho a esta impresión.


En efecto, en estos lugares, no existen previsiones con respecto a la necesidad
de aislamiento y privacidad. Pareciera ser incluso un tema tabú la posibilidad
de que exista algún tipo de contacto sexual entre quienes allí residen.


En muchos casos, se llega al extremo de que los hombres y las mujeres tengan
prohibido visitarse entre sus cuartos. Raramente se permiten visitas conyugales,
y, en el caso de que éstas se acepten, son pautadas con muy poca frecuencia.
Este problema es también evidente para los adultos que viven junto a sus hijos
adultos bajo un mismo techo.


Incluso una gran parte de los servicios de cobertura social para mayores son una
barrera para volver a casarse, y por lo tanto volver a tener una mejor y mayor
vida sexual.


También el miedo a morir es otro factor que afecta la sexualidad en los
ancianos. Existen muchas asociaciones simbólicas entre la actividad sexual y la
muerte. Hace poco, una publicidad de desodorantes, se hizo popular mostrando a
un hombre mayor teniendo sexo con una joven, para luego mostrar la lápida del
mismo.


La palabra francesa para significar el orgasmo, "petite mort", significa
literalmente "pequeña muerte". Los miedos a la posibilidad de un ataque cardíaco
o movimientos peligrosos durante la práctica sexual, conducen con frecuencia a
que las parejas más adultas se abstengan de disfrutar de la actividad
sexual, sin importar si los consejos de su médico… le han dicho exactamente lo
contrario.


La longevidad femenina crea otra barrera a la actividad sexual durante los años
de la adultez. Según las estadísticas, las mujeres tienden a sobrevivir a sus
parejas, por siete o más años, con lo que muchas de ellas quedan sin parejas
sexuales durante esos años.


Y si bien la sociedad acepta (e incluso aplaude) las relaciones entre hombres
adultos y mujeres jóvenes, tiende por el contrario a difamar a las mujeres más
adultas que establecen lazos con hombres más jóvenes. Además, el número de
hombres disponibles como parejas sexuales para las mujeres más adultas es más
limitado porque, como vimos, éstos tienden a sobrevivir menos que las mujeres.


La posibilidad de mantener relaciones extramaritales, es un tema tabú para
muchos adultos, que se han criado en tiempos donde ciertos valores eran muy
diferentes a los actuales. Por su parte, la práctica de la masturbación, si bien
es cada vez más aceptada, todavía se considera como algo vergonzoso o dañino
para muchos adultos.


Las últimas investigaciones sobre sexualidad en los mayores han demostrado que
generalmente se ha subestimado la capacidad sexual en los adultos, salvo por
factores como enfermedades o carencias de una pareja sexual. Ciertos cambios que
a menudo se manifiestan en los hombres adultos, se suelen malinterpretar como
impotencia.


En realidad, este trastorno, puede deberse a innumerables factores, que no
tienen por qué relacionarse necesariamente con la edad. Si bien es cierto que
existen cambios sexuales relativos a la edad, y que los hombres más adultos
necesitan generalmente más tiempo para obtener erecciones, esto no quiere decir
que no puedan seguir manteniendo sus miembros erguidos, y hacer el amor durante
bastante tiempo, antes de llegar al orgasmo.


En condiciones normales, los hombres adultos podrían continuar
manteniendo erecciones y una actividad sexual sin mayores problemas hasta bien
avanzados sus ochenta años. El hecho de que pierdan el interés o se vuelvan
impotentes, podría tener como origen un gran número de factores, como por
ejemplo el aburrimiento, la fatiga, una excesiva obesidad, un exceso de consumo
de bebidas alcohólicas, o el consumo de ciertas medicaciones, especialmente
psiquiátricas.


En el caso de las mujeres, uno de los factores que más atenta contra el pleno
mantenimiento de su vida sexual, son ciertas debilidades físicas que conlleva el
envejecimiento. Si una mujer goza de una salud razonablemente buena para su
edad, puede esperar seguir siendo sexualmente activa hasta bien avanzada su
edad.


La menopausia o cesación de menstruación, que generalmente ocurre entre los 45 y
50 años, no tiene relación con una menor aptitud sexual, y todos los mitos que
se tejen con respecto a la misma, que incluyen baja de deseo, menor atracción
sexual, depresión, o determinados síntomas físicos adversos, son totalmente
infundados en tanto no son obstáculos insalvables para una sexualidad plena.


En efecto, si bien los cambios fisiológicos que experimentan las mujeres durante
y a posteriori de la menopausia pueden afectar su vida sexual, tampoco tienen
por que suprimirla. En esta etapa se produce una gradual falta de estrógenos, lo que puede quitar flexibilidad a las paredes vaginales.


Y durante
el coito, éstas pueden quebrarse, sangrar, o producir dolor, además de provocar
una sensación de quemazón y picazón en el momento de orinar. La falta de
estrógenos también reduce la longitud y el diámetro de la vagina, y puede
reducir los labios mayores. También pueden disminuir con la edad las
secreciones vaginales que lubrican la vagina.


Con todo, lo que acabamos de citar, puede ocurrir con menos asiduidad entre las
mujeres que mantienen su sexualidad activa. Al igual que con los hombres,
mantener sus vida sexual de forma activa, puede ser muy beneficioso para
mantener también su capacidad sexual. La tonicidad del músculo que afecta la
abertura de la vagina durante el coito, puede mejorar con los ejercicios
de Kegel.


Para la inmensa mayoría de los seres humanos, las actividades sexuales tienen
una fuerte relación con su satisfacción personal, y esto no deja de ser así en
la medida que crecemos. La falta de una buena expresión sexual, tiende a menudo
relación con el abatimiento y la depresión.


Por lo tanto, mantener una sexualidad sana y feliz, debe ser uno de los ejes
principales de su vida, sin importar en qué etapa de la misma usted se
encuentre. No hay razones para que así no sea.

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