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Viajes a Cuba siendo residente o ciudadano de los Estados Unidos

Siempre hay dos aspectos a tener en cuenta al ir a Cuba: lo que tiene que ver con el gobierno cubano por un lado y, especialmente en el caso de los Estados Unidos, lo que tiene que ver con el país de residencia del viajero.

Actualmente, para poder hacer las cosas legalmente los ciudadanos norteamericanos necesitan una licencia del Tesoro que se obtiene de la Oficina del Tesoro para Control de Activos Extranjeros (OFAC).

 

En el caso de los ciudadanos cubanos y norteamericanos o quienes estén casados con ellos, se puede ir una vez al año con una “licencia general” por razones humanitarias (una grave enfermedad de un familiar, etc.) y sólo se necesita notificar al gobierno cubano mediante un formulario, pero no se precisará obtener una licencia de ellos antes de emprender el viaje.

 

En el caso de “funcionarios de los Estados Unidos o extranjeros de viaje por asuntos oficiales, incluyendo representantes de organizaciones internacionales de las cuales participan los Estados Unidos; o periodistas empleados regularmente por una organización noticiosa”, también se puede acceder a esta “licencia general”.

 

Si no, se deberá obtener una licencia de la OFAC para evitar correr el riesgo de ser sancionado con gravosas multas (entre 3.000 y 7.000 dólares, por lo general).

 

Las normas del Tesoro publicadas el 12 de mayo de 1999 (ver www.treas.gov/ofac) determinan que:

 

* Las universidades y los organismos no gubernamentales en los Estados Unidos podrán solicitar permisos de dos años para viajar a Cuba que pueden ser usados por cualquiera de sus miembros. Estos viajeros ahora deben solicitar licencias individuales para cada viaje.

 

* Los investigadores académicos inscriptos en instituciones que otorguen títulos de grado pueden viajar a Cuba sin aprobación previa de los Estados Unidos, pero se les podrá solicitar prueba de su ocupación al regresar. Ahora necesitan licencias para poder viajar.

 

* El importe que los visitantes estadounidenses pueden gastar por día en Cuba fue incrementado de $ 100 a $ 180.

 

* A cualquier persona en los Estados Unidos, no sólo a los exiliados cubanos, se le permitirá enviar hasta $ 300 cada tres meses a familiares o amigos en la isla, pero no a altos funcionarios o a integrantes del partido del gobierno cubano. Ahora a los estadounidenses se les prohíbe enviar dinero, y deben pedir un permiso especial para enviar dinero a individuos o grupos en Cuba.

 

* Una norma que obligaba que los exiliados cubanos tengan “una necesidad humanitaria extrema” para poder viajar a Cuba fue enmendada y se quitó la palabra “extrema”.

 

* El proceso para aprobar las visas de no inmigrante de los Estados Unidos para cubanos que ingresaran al país en el marco de un intercambio cultural o científico será significativamente acelerado.

 

Hay una sorprendente cantidad de categorías que permiten acceder a una licencia del Tesoro: estudiantes de tiempo completo, músicos, bailarines, cualquier persona que viaje por motivos profesionales, periodistas, y más. En todos los años de vigencia de las restricciones para viajar, muy pocas personas han sufrido acciones legales en su contra. La Oficina para Control de Activos Extranjeros en el Departamento del Tesoro dijo en 1999 que ha habido solamente 16 causas penales desde 1983, a causa por nueve infracciones a la ley. Desde 2001 el número seguramente se ha incrementado, pero las cifras no han sido dadas a conocer.

 

Nótese que quienes tienen la ciudadanía cubana y norteamericana y quienes están casados con cubanos tienen una licencia humanitaria general para viajar una vez al año en caso de graves problemas como una enfermedad grave en la familia (para más datos, consultar las regulaciones vigentes).

 

Esta licencia, a diferencia de otras, no requiere que el solicitante la pida ni se debe tenerla físicamente a mano para exhibirla, a pesar de que quien la posea puede ser responsable de informar al Tesoro de su partida a través de un formulario de ese organismo.

Se debe ser consciente de que las licencias del Tesoro pueden no llegar o llegar tarde para viajar, por lo que lo ideal es encarar el trámite con mucha antelación y estimar la fecha de entrega de la licencia varios meses antes de lo que realmente se la necesita. Como contrapartida está la recientemente aparecida capacidad de las universidades para otorgar licencia, para lo cual reciben a su vez una licencia del Tesoro. Pero el trámite no es automático y los estudiantes deben presionar a las instituciones para que se adhieran a este programa.

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