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Viajes y actividades en la tercera edad

Vejez activa

¿Cuál es la forma más deseable de llevar las actividades personales, las que permitan al adulto mayor re-crear, sentir que aportan con el corazón, sintiendo la felicidad que mejora la auto-estima y la calidad de vida, con un sentido que adquiere la vida al ser autónomos, sanos y llenos de afecto de quienes le rodean?

Es muy posible, que un día, los propios adultos mayores, con la fuerza dimanante del aumento de su número e influencia, obliguen a la sociedad a adoptar un concepto de la vejez positivo, activo y orientado hacia el desarrollo. La conciencia de ser adulto en plenitud, como concepto socialmente unificador, puede convertirse así en un factor positivo. 

      Aquí hay algunas ideas y sugerencias que ayudan a organizar actividades a desarrollar: 

·     Alentar a la pareja y amigos – en el hogar, centro de jubilados, vecinos- para compartir actividades que promuevan el aumento de autonomía. 

·     Participar en juegos que estimulen la propia capacidad de decisión.

·     Intervenir en todas las actividades que ayuden a fortalecer los vínculos sociales, de acuerdo a los recursos creativos disponibles. 

La palabra recreación se relaciona directamente con la posibilidad de volver a crear, con no perder el maravilloso don que permite cada día, brincar con renovada plenitud, a través del juego, del compartir, del imaginar, del soñar. En la Edad Media, sintetizaron con un poema la importancia del arte de envejecer.

“Vida honesta y arreglada,
tomar muy pocos remedios
y poner todos los medios
en no alterarse por nada.
La comida, moderada.
Ejercicio y distracción.
No tener nunca aprehensión.
Salir al campo algún rato.
Poco ruido, mucho trato.
Y continua ocupación” 

Es importante poner todos los medios al alcance para desarrollar ejercicios y actividades de esparcimiento y distracción. Tratar de no tener prejuicios en los juegos que ayudan al auto-conocimiento, expresión y comunicación, ya que permiten descubrir nuevas facetas en sí mismos. Si nos quitamos los miedos, se podrá mejorar en las interrelaciones.

Cada uno está destinado a ser una expresión única, diferente y especial. Es la respuesta a quién soy, de lo que se está consciente al entrar al interior de uno mismo, que es posible ser y estar sanos, con buenas relaciones afectivas y en armonía próspera para todos.                    

Como adulto mayor se debe pensar en lo que realmente se quiere y cómo le gustaría vivir el resto de la vida, abrazar a las personas que se aman, y sobre todo, agradecer el hecho de ser quien se es.

Aferrarse a la amargura y el resentimiento hacen estragos en el cuerpo, hay que perdonar a esos rencores, cumplieron una misión y así se libera la mente del sufrimiento, por lo que se evitan más daños al organismo; las meditaciones, el silencio interior, la reconciliación con el “yo” y con “los demás” mejoran la calidad de vida.

El cuidado familiar del adulto mayor ha emergido en los últimos años como un importante problema social. El envejecimiento de la población ha generado un incremento de la carga y de las responsabilidades de las familias, que ayudan a la asistencia de adultos mayores dependientes.  

La responsabilidad de proporcionar diariamente ayuda a un familiar en situación de fragilidad, tiene importante impacto físico y psicológico sobre la vida de los cuidadores y el resto de la familia. De hecho, el cuidado de adultos mayores dependientes se ha identificado como acontecimiento normativo que más estrés puede generar en la vida de una familia y cada uno de sus miembros. 

El abandono, la inconstancia afectiva y la carencia de relaciones favorecen la presentación de cuadros depresivos, los que a su vez, refuerzan el aislamiento y la soledad, cerrando el círculo. 

Algunas actividades que pueden resultar del agrado del adulto mayor: 

  • Salir a la calle.

  • Ir de compras.

  • Leer o escuchar historias.

  • Escuchar música.

  • Ver televisión.

  • Tomar café, té, refrescos con amigos.

  • Reírse.

  • Comer con amigos o familiares.

  • Preparar o comer aperitivos, dulces.

  • Ayudar en las tareas domésticas (doblar o recoger la ropa, etc.).

  • Recibir cumplidos.

  • Ejercicio físico (adecuado).

  • Estar con la familia.

  • Vestirse con su ropa favorita.

  • Escuchar sonidos de la Naturaleza,

  • Recibir o enviar cartas postales.

  • Salir de excursión.

  • Dar un paseo (caminata, en auto, etc.)

  • Cuidar del arreglo personal  

Acudir a grupos de actividades

Es muy útil para aumentar la motivación, la auto-estima, las relaciones personales, la actividad y para prevenir la depresión. La oportunidad de hablar con otras personas y el ser estimulado para la realización de actividades, ayuda a prevenir y superar la tristeza. Si el estado de salud lo permite hay que animarle a que acuda a centros sociales abiertos a los adultos mayores.
 

Facilitar que se relacionen con otras personas 

Pedir a otras personas (familiares, amigos, etc.) que realicen visitas, que hablen con la persona y que traten de despertar su interés por las cosas. 

Escuchar y hablar con el adulto mayor 

Darle apoyo, escuchar sus sentimientos e intentar entenderlo. Hablar con él e intentar descubrir aquello que pueda motivarle y gustarle. Animarlo a participar en las conversaciones.     

Fomentar la actividad física 

Intentar que realice algún ejercicio físico, adecuado y supervisado. Puede ser Tai-chi-chuán; Yoga; Aeróbicos; Gimnasia; Marcha; Caminata; Baile;  etc.  

Consultar con profesionales de la salud mental 

Cuando los sentimientos de tristeza y malestar sean muy severos y frecuentes. Si es posible, que el profesional esté especializado en atención a adultos mayores. 

No insistir ni presionar 

No se debe insistir constantemente sobre la necesidad de que se debe hacer algo para salir del estado de tristeza, ya que así sólo se logrará aumentar sus sentimientos de frustración y desánimo.  

Tampoco hay que presionar para que le atienda un profesional. De ese modo, sólo se conseguirá que se aísle más. 

      “Que privilegio se me concede al poder cuidar de ti”

                                                                                         Madre Teresa.

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Gloria Molina Pérez

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