Vampiros emocionales

Los vampiros emocionales son personas que se encargan de absorber la propia energía, esos que nos hacen sentir cansados y tristes luego de compartir un momento con ellos. ¿Cómo mantenerlos a raya?

Se puede haber tenido un buen día, lleno de logros y satisfacciones, pero cuando nos encontramos con una persona que se encarga de exhibir una actitud pesimista y de queja constante, rápidamente nos transformamos en seres tristes, apagados y grises.

Nos dejamos llevar por la charla sin darnos cuenta, pero ni bien regresamos a nuestras labores o a nuestra casa sentimos un peso que antes no teníamos.

“Los llamados popularmente vampiros emocionales son individuos que agotan, crean ansiedad y nos dejan de muy mal humor. Nuestro estado de ánimo se modifica y una conversación con una persona así nos puede arruinar el día”, sostiene el psicólogo español Eduardo Navajo.

Cómo reconocer a los vampiros emocionales

1.- La queja constante los deja al descubierto ya que siempre tienen motivos para la crítica.

2.- Suelen hablar siempre de lo que les pasa y no son capaces de escuchar

3.- Siempre dan vuelta cualquier momento positivo para volver al estado original de oscuridad mental.

Cómo protegerte del vampirismo emocional

1.- Si estamos continuamente sometidos a la influencia de una persona que agota y entristece, lo indicado, si realmente es un ser cercano y al que se le tiene afecto es hablarlo.

Tiene que cambiar su actitud, de lo contrario, lo más saludable es alejarse de una persona que no aporta nada positivo sino sólo sombra y desazón.

2.- Si es uno mismo el que adopta ese comportamiento, hay que hacer lo posible para cambiar de actitud de inmediato. “Lo que tienen estas personas es que son capaces no solamente de transmitir un estado anímico adverso sino de contagiarlo a punto tal que el interlocutor cambia su actitud casi de inmediato y se mimetiza”, comenta el profesional.

3.- Se valen de las quejas constantes, la envidia, los celos, la ironía y los comentarios extremos para crear un conjunto de actitudes muy pesimistas. “Los tenemos más cerca de lo que creemos.

No es tan fácil eliminarlos de nuestras vidas porque pueden ser padres, hermanos, hijos, parejas, etc. Sin embargo, hay estudios que demuestran que la gente negativa puede llegar a perjudicar nuestro estado de salud.

Lo idóneo es hablar con claridad del asunto. No hay que perder la calma ni los nervios. Simplemente con sinceridad comentar lo que está ocurriendo. Dependiendo de cómo se dicen las cosas, muchas veces podemos obtener un cambio en el comportamiento del otro si verdaderamente esa persona nos valora y quiere seguir a nuestro lado”, explica el especialista.

4.- No hay que apoyarlos en su negatividad ni mucho menos consolarlos. “La mejor manera de alejarlos de nuestra vida si no entienden las palabras directas es darles la razón en todo.

Cuando comentan un problema, lo mejor es decirles que no tiene solución, que todo está mal y que debe resignarse. Rápidamente buscará a otra víctima para atormentar. No hay que involucrarse demasiado por más cercana que sea esta persona”, finaliza aconsejando el experto.

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