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La relación con nuestros hijos

¡Vacaciones, momento ideal para dialogar con nuestros hijos!

¡Qué bueno sería tomar conciencia, que hoy es el tiempo para dialogar con nuestros hijos en estas vacaciones!

Diálogo. ¿Qué cosa es el diálogo? Hay cientos de definiciones. Pero tomemos una sencilla de un diccionario cualquiera. Diálogo: "Charla entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan ideas o afectos". Así de simple.

Pero, qué difícil resulta dialogar con los hijos, sobre todo si estos son adolescentes o jóvenes en camino a la madurez.

Una de las trabas principales, es la escasez de tiempo para hacerlo. No tenemos tiempo y ellos tampoco. "El fin de semana hablaré con mis hijos, los invitare al cine, compraremos nieve , jugaremos al billar, lo prometo. Juro que esta vez lo haré".

Pero..., el momento nunca llega, porque las preocupaciones de padres e hijos son muchas y cuando existe un espacio libre, están con la televisión, el Internet, los amigos, los estudios, la siesta que uno tanto necesita, después de desvelarse el fin de semana..

Pero en vez de preocuparnos, deberíamos ocuparnos. ¿Cómo hacerlo? Entre otras cosas, aprendiendo a manejar el tiempo y evitando que este nos lleve por delante.

El concedernos el tiempo necesario para entablar el diálogo, es uno de los elementos fundamentales para que éste sea posible. Tiempo que, sumado entre otras cosas a la predisposición para hacerlo, la apertura de corazón, la necesaria escucha, el discernimiento, el buen consejo y la corrección fraterna, junto al encuentro de un espacio físico para que tenga lugar, nos asegurarán buenos frutos
.

Y esto de darnos tiempo, no es cosa fácil. No sabemos bien la razón, pero el tiempo nos exige, nos empuja, nos pasa por encima y termina devorándonos.

Y así, el tiempo presente se consume vertiginosamente, atrapado entre las huellas de un pasado, que nos grita lo que no pudimos hacer y las ansias por conocer lo que puede llegar a sucedernos en el futuro.

"El tiempo vuela". "El tiempo es oro". Tantas veces hemos escuchado decir esto y siempre hay mucha verdad en los dichos populares. Pero si el oro es el tradicional símbolo de la riqueza, ¿qué mayor riqueza que entregar parte de nuestro tiempo al diálogo con nuestros hijos?

Porque como el tiempo vuela, cuando queramos darnos cuenta, ellos ya no estarán más a nuestro lado  será imposible volver a dialogar.

Nosotros, los adultos, somos los que debemos tomar la iniciativa dando el primer paso. No sólo porque precisamos recibir afecto y conocer como evolucionan las ideas de nuestros hijos, sino, porque ellos lo necesitan más aún que nosotros, pues la vorágine del tiempo en que vivimos, también atrapa a los jóvenes y los desorienta.

Miedo al futuro laboral. Temor a las obligaciones. Pánico por asumir compromisos. Desmoronamiento de la escala de valores. Indiferencia. Incertidumbre. Escepticismo.

Y tantas cosas más, que podríamos decir acerca del escenario en que ellos se ven sumergidos. Ante semejante panorama, si los jóvenes están privados de diálogo en el seno del hogar, ¿a quién pueden recurrir en busca de consejos o de límites?

Lamentablemente, muchas veces el único remedio que encuentran, es escapar de la realidad con  espejismos falsos , mientras nosotros, los adultos, nos quejamos de que esto suceda.

"Pero si me rompí el lomo por ellos. Todo lo hice por mis hijos. ¿Cómo es posible?" que no lo comprendan?

"Hoy lloré con mis hijos, tome  café con  ellos, les repetí que contaban conmigo que estaríamos juntos ". Frases que permanecerán grabadas en el corazón de nuestros hijos .Porque lo que tiene significado, no se pierde ni se vuela.

Lo vital es lo valioso, lo que nos dignifica como personas, por encima del tiempo y de nuestros logros o fracasos personales. Y nada más vital que nuestra propia trascendencia en otras vidas, como son y serán siempre nuestros hijos.

En esta sociedad, con crisis de valores, es necesario rescatar lo más valiosos que tenemos, como padres es nuestra responsabilidad la de crear un mundo mejor y de esperanza para los hijos, en el que ellos se sientan libres y creativos, para desarrollarse como personas.

¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos tengan deseos de prosperar y de salir adelante en la vida?

Transmitirles un espíritu de lucha, de trabajo constante, de confianza en sí mismos y esto solamente se adquiere cuando el  hijo  se siente a gusto, querido y respetado por sus padres.

Yo los invito a ustedes padres de familia, que les pregunten a sus hijos ¿Qué es lo que quieren hacer?, ¿cómo quieren pasar el tiempo y créanme no es con más dinero, no es con lujosas camionetas, lujosos carros sino simple y sencillamente con una parte de su tiempo. .

Recuerde siempre ¡Que la calidad del tiempo que dedique a sus hijos, será el tesoro más valioso que ustedes le puedan otorgar! Por eso, para que cuando crezcan sus hijos se mantengan cerca y confíen en el buen tino de un consejo suyo, señores padres y madres de familia, en vez de prohibir, regulen y recuerden que como todo el mundo, niños y jóvenes tienen derecho a pensar distinto a ustedes, a equivocarse, a desear ganar cada vez más independencia y libertad, aunque sean como pajarillos que van y vuelan explorando el mundo pero siempre vuelven al nido.

De la manera que un padre pase su tiempo le deja saber a sus hijos lo que es importante para él. Si usted siempre esta ocupado para sus hijos, ellos se sentirán abandonados no importa lo que usted les diga,

Hay que sacrificar otras cosas, pero es esencial el pasar tiempo con sus hijos. Los hijos crecen tan rápido. Oportunidades perdidas son para siempre perdidas.

Muchas veces el único tiempo que un padre toma para hablar con sus hijos es cuando ellos han hecho algo malo.

Queremos ser muy especiales con los regalos, pero tal vez inconscientemente, estamos tratando de equilibrar nuestro amor hacia nuestros hijos con el falso supuesto que si nuestros hijos tienen mas serán mas felices ,sin pensar, nos esforzamos por complacer a nuestros hijos en sus antojos por desproporcionados que sean..y no solo por amor, sino movidos por un terrible sentimiento de culpabilidad, solo nos importa hacerlos” felices”.

Una felicidad pasajera, los regalos al final quedaran abandonados, nuestros bolsillos vacíos igual que la sensación que sentimos y sienten ellos después. Los valores verdaderamente importantes y duraderos como pueden ser el compartir en familia:

¿Será que le estamos dando demasiado a nuestros hijos? La culpa creer que no pasamos suficiente tiempo con ellos nos maneja? O tal vez queremos darles lo que nosotros no tuvimos? Les damos computadoras, zapatos de moda, ropa de marca, juegos electrónicos, discos, carros.

Tanto ellos como nosotros sentimos que algo falta pero no sabemos que es. Un vació que llenamos con  resentimientos, caprichos, enojos rebeldía, cuando lo que están tratando de  pedir a gritos es comprensión tiempo, amor.

Cosas que con  dinero no se compran. No pregunte únicamente: “¿Qué hiciste hoy en la escuela?” Haga preguntas como: “¿Cómo te fue?” “¿Cuáles fueron tus últimas calificaciones en los exámenes?”

“¿Sientes que vas progresando?” “¿Qué fue lo más interesante que hiciste hoy?” “¿Qué fue lo que mejor hiciste hoy?” “¿Qué tienes que hacer para mañana?”

Hágales saber que usted piensa que ellos son valiosos y capaces como seres humanos y que usted sabe que pueden triunfar. Cuide las palabras y las ideas que expresa y comparte con sus hijos. Usted es una de las personas más importantes en el mundo para sus hijos y ellos quieren  hacerlo feliz.

Lo que usted les dice y cómo lo dice marcará el rumbo y objetivos de sus vidas durante años. Anímelos mucho y critíquelos poco. Dígales que los ama y hágalos sentirse responsables de sus decisiones.

Explíqueles claramente las consecuencias positivas y negativas que podrían tener ciertas conductas.

"Camine al lado de su hijo, no adelante ni atrás. Ayúdelo a enfrentarse con los desafíos de la vida con usted a su lado”.


En este mundo de prisas, de apuros por ganar el dinero para vivir, los padres se olvidan de lo más valioso que les pueden otorgar a sus hijos:

Tiempo que pueden convivir con ellos.  Alguna vez usted, mamá o papá se ha preguntado: ¿Qué le gustaría a mi hijo hacer hoy con nosotros?

Recuerden que para ser un adulto sano y feliz, se debe haber sido un hijo  feliz, para poder amar y respetar a los demás, es importante haber sido amado y respetado.

El momento de hablar con tus hijos

Comience por hablar con sus hijos.  Tome tiempo para escuchar sus ideas y problemas.

Recuerde a sus hijos de las consecuencias por sus acciones. Los padres son un modelo para sus hijos,

Los hijos tienen la necesidad de saber que ellos son deseados, aceptados y amados por su familia.

Especialmente los papas necesitan sentirse cómodos y dispuestos a abrazar  a sus hijos. Enseñando afectos todos los días es la mejor manera de mostrarle a sus hijos que usted los ama.

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Blanca Márquez Rascón

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