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Uritorco

Escribiendo mi historia de puño y letra
  
  

Una tarde de grises. Sólo sé una cosa: no estoy sola. Aquí somos,
por lo menos, el cerro y yo. Vengo en búsqueda. ¿A buscar qué? Eso está por
verse. Quizás haya venido a buscarme a mí.

Quiero estar allá arriba, en medio de esa nube. Un sueño posible. No
está tan lejos, aunque parezca. No me importa el tiempo que tarde. ¿Qué es el
tiempo? Voy a llegar. Me llama. ¿Qué llevo? ¿Qué dejo? Dejo lo que fui. Llevo
lo que soy. Para llegar hasta acá dejé cosas y gané otras, que llevaré para
siempre. ¿Si pesa? Ya nada pesa. El pesar es un dolor y ahora siento alegría,
emoción, fe. ¿Cómo explicar? Lo que valió no se pierde, queda. Y no pesa. Ya
no.

Subo. Cuesta, pero no miro hacia atrás porque podría caer. Sólo
quiero estar allá arriba. El camino se bifurca. ¿Sentarme a pensar que hacer?
Sigo. Sigo por el que siento que debe ser. No puede ser el incorrecto si es el
que elijo. Camino. Corro. Me detengo a descansar. ¿Está mal un respiro?
Necesito respirar. Pero en seguida retomo. Hay piedras. Y debajo de cada piedra
un pequeño hermoso mundo. Hay rocas. Las salto. Resbalo. Me levanto. La tierra
húmeda en mis dedos… Soy tierra. Soy piedra. Hecho raíces con mis dedos y
siento la vida de todos ellos, de todos esos verdes. El aire frío sobre mi
piel. Silencio. Quietud. Una melodía. El silbido del viento armoniza con mis
latidos, con el canto de este pájaro y … El río. Está cerca, lo oigo. Debo
alcanzarlo. EL mismo camino me lleva. Mis piernas pesan. El agua helada las
calma. Humedad. Agua hasta mis rodillas. Soy agua. No siento los dedos. ¿Agua
sobre mí también? Blanco, todo blanco. Continúo. El camino se pierde entre las
rocas. Hay que subir. ¿Vuelvo? Debo seguir. ¿Importa si llego? En el camino,
estoy. ¿No es eso lo importante?

Allá está. ¡Es el sauce! Me abrazo a él. Soy árbol. Acá está María.
Acá estoy yo. Se detiene el tiempo. El cerro y yo. El cerro, el sauce, María,
el río, las rocas, la tierra y yo. Mi corazón late rápido. ¿Es ese un cóndor?
¡Espera! ¡Voy contigo! ¡Quiero volar! Soy cóndor. Soy aire. ¡Libertad!

Camino otra vez. Avanzo. Subo más. Quiero más. A mi izquierda: las
rocas. A mi derecha: blanco. Estoy ahí. ¡Estoy en la nube! ¿Se puede subir más?
Sí, quiero. Lágrimas. ¿Acaso tristeza? Emoción indescriptible. ¿Esto es la
felicidad? ¿Y ahora qué? No puedo detenerme. Sigo. Una fragancia. ¿Menta?
¿Peperina? ¿Dónde está? Quiero probar. Sólo un poquito para ornamentar la yerba
mate en la subida triunfal de la cima. Un designio. Un objetivo. ¿Destino? Yo
lo llamo sueños. Es mi fuerza. Es lo que me empuja, aunque por momentos pierda
el aliento y sienta que ya perdí. No. Siempre es ganar. Ganas. Deseo. Apuesta.
Apuesto a que llego. ¿Calor? Luz. Es el sol. Está jugando con las nubes. Es
fuerte. Es protección. Es iluminación del camino, como a veces lo es la luna.
Esa luna que ahora no veo pero sé que está. Eso es fidelidad. El sol se escapa
de las nubes por un instante. Son llamas. Soy fuego. Asciendo evanescente como
el vapor. ¿Acaso llegué? ¿Esto es el cielo? Veo picos. Observo. Allá lejos está
el río. Lo oigo apenas, aún armoniza. La belleza. Mis ojos empalagados de
imágenes. Los colores. Todas las tonalidades en un solo canto. ¡Acá estoy! Un
grito sale desde el centro de mis entrañas. Sonrío. Un escalofrío recorre todo
mi cuerpo, pero no cesa. ¿Qué es esto? Es energía, la siento. Me lleno de ella
y de todo. Ya no soy la misma que quería llegar a la nube. Estoy en la nube y
quiero más. Elevo la mirada hacia no sé dónde y digo, quizás sin hablar:
GRACIAS.

La vida, por donde mire. La paz, en la armonía de la naturaleza. La
felicidad, donde la busque. El amor, en el lugar más inesperado…

Dónde estás, no lo sé. Acá, estoy yo.

Abril de 2004
¡Y qué abril!


Consejos para cuando estés allí

He subido al Uritorco 3
veces, es una experiencia muy buena. El camino está señalizado y no es
aconsejable salir del sendero pues hay algunos lugares peligrosos.

La primera parte es hasta llegar a un vallecito y la segunda es hasta la cima,
esa llegada es conmocionante, la vista es maravillosa y es un estado de éxtasis.

Es aconsejable salir a la mañana pues según el entrenamiento que se tenga se
puede tardar 2 o 4 horas en subir, y hay que llevar algo para tomar o frutas.

Espero que vivan esa experiencia ¡Vale la Pena!!!!

OLGA
de Palermo

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