Tercera edad, siglo XXI

Que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar...!

Así la educaron a ella, al son del arroz con leche.

Aprendió a coser y se convirtió en la "number one" de la Alta Costura.

Aprendió a bordar.

Aprendió muchas cosas más…

Pero tal vez se olvidó de abrir la puerta para ir a jugar. 

Trabajó de día y de noche, aguja en mano, rodeada de telas y revistas de modas.

Cocinó como los dioses para todos sus seres queridos, limpió la casa, crió dos hijos, enterró a uno, cuidó a sus padres, cuidó a su hermano, cuidó a cuanto enfermo apenas conocido supo que necesitaba una mano, sin esperar nada a cambio.Fue Voluntaria en el Hospital de Niños y en el Hospital de Oncología. 

Como de jovencita no pudo estudiar, aprendió a buscar en los libros, en los diarios y en los otros, los conocimientos que necesitaba para adquirir una buena cultura general. Siempre luchó por superarse, por saber más, por ser mejor. 

Y "los setenta y …" la sorprendieron con media humanidad conectada a internet.

Su pequeña nieta intuitivamente sabe cómo prender una computadora, poner un jueguito y lograr resultados.

Su sobrina le cuenta de su página web, su newsletter, las listas de correo, el chat con los amigos, los mails que van y vienen, la información que encuentra en la web "sobre cualquier cosa" en 5 minutos como máximo.
 

Y decidió enfrentar el desafío…!

Ya no se propone, al fin, se la "number one", pero a los 77 años se sienta por primera vez en su vida frente al teclado de una computadora, contrata banda ancha de Internet y se pone a navegar… 

Y se va en su propio barco cibernético a España o al Museo del Louvre, y se asombra como un chico ante la inmensidad inabarcable de la web. 

E intenta comunicarse por e-mail, aunque ella sea de la época de la cartas manuscritas y del teléfono. 

E incorpora un nuevo lenguaje: cursor, minimizar, bajar un artículo, mouse, archivos, se cayó el sistema, buscador, guardar en favoritos y es como un chico que aprende el abecedario y se alegra cuando se da cuenta que si pone una m, una a, otra m y otra a está escribiendo "mamá".

Un día junta cuatro letras y logra escribir una palabra. Otro día formará otras palabras y habrá escrito una oración. ¡ Puede poner por escrito lo que antes decía verbalmente! La nena sabe escribir, ya entró en otra etapa.
 

Mi tía Leo está aprendiendo Internet. Y se entusiasma, se fascina, se enoja con la computadora, la prende, la apaga, siente que ya está, que ya casi está, de pronto siente que no, que le falta mucho, que no es tan fácil.

Pero intenta, con la misma perse
verancia que intentó cada cosa nueva y difícil que tuvo que aprender en la vida. Desde parir un hijo a hacer un vestido de novia, de hacer el más rico vithel thoné que he comido hasta atender un enfermo en una grava emergencia con capacidad resolutiva, desde resolver engorrosos trámites administrativos hasta decorar su casa. 

Yo la miro y siento que si a mis abuelos los veía viejitos a los 70, ella es muy joven aún con sus 77 de pleno aprendizaje. Y me hace pensar que uno se vuelve viejo sólo cuando pierde el interés en descubrir cosas nuevas.

Tengo una tía joven que aprende computación

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