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Quinua y amaranto

Solo hoy vuelven del olvido esos alimentos que “formalmente nos fueron prohibidos” luego de la conquista española. Para recuperar el tiempo perdido, te contamos todas las cualidades de la quinua y el amaranto
  
  

Los
alimentos prohibidos

El 12 de
octubre se festeja el “día de la raza”, fecha que recuerda el descubrimiento de
América, debería aclararse que fue el descubrimiento de América por la cultura
europea, ya que hay datos fidedignos sobre la llegada anterior de vikingos a
estas tierras (ver: “El imperio Vikingo de Tiahuanacu (América antes e Colón)”,
de Jacques de Mahieu, Ediciones de Nuevo Arte Thor.) y el descubrimiento en sí
data de unos 35.000 a 40.000 años a. C., por parte de los hombres que comenzaron
a poblarla, pero veamos que ocurre con la llegada de los europeos a estas
tierras.

En
primera instancia y como grado de superioridad el europeo llega diciendo:
“venimos en pos de una cultura superior”, eso unido a la Santa inquisición
provoca un choque de culturas que borra con casi todo lo que las culturas
autóctonas habían estado construyendo, dentro de ello con gran parte de su
cultura gastronómica y algunos de sus alimentos que aun y a su pesar siguieron
sobreviviendo para poder volver a ser revalorizados en la actualidad.

Son pocas
las culturas autóctonas que mantuvieron sus costumbres y dieta alimentaria sin
verse afectada por esta extraña fusión de productos traídos desde el “viejo
mundo”, algunas sobrevivieron gracias a la docilidad de sus pueblos y a la
adaptación a las nuevas imposiciones, otras sobrepasaron al conquistador y jamás
fueron doblegadas pero gran parte de esos alimentos base pasaron a ocupar un
rango de inferioridad o el ser despreciados y desvalorizados por las nuevas
sociedades que se fueron gestando.
 

El
amaranto

En las
épocas precolombinas, hace más de 500 años, una semilla conocida como Huautli,
actualmente amaranto o alegría, era uno de los alimentos básicos en América,
casi tan importante como el maíz y el frijol (poroto).

Su
cultivo se remonta a más de siete mil años. Algunos autores afirman que los
Mayas serían los primeros en cultivarlo y que luego poco a poco lo fueron
haciendo Aztecas e Incas. El Amaranto, la Quínoa y el maíz eran consideradas
plantas sagradas y los españoles prohibieron su cultivo, ya que veían con malos
ojos que las utilizaran en rituales (de hecho, cualquier alimento del que no
hablase la Biblia era puesto en duda sobre su idoneidad como alimento).

Miles de
hectáreas de tierras aztecas, incas y de otras culturas, se encontraban
cultivadas con estas hermosas plantas altas y rojizas; 17 provincias mandaban
-al igual que maíz, frijoles, calabazas y chiles- más de 20,000 toneladas de sus
granos a la antigua Tenochtitlán (hoy la Ciudad de México), en tributo anual al
emperador azteca Moctezuma.

El
amaranto se entrelazaba con los rituales: en varias fechas del calendario
religioso las mujeres aztecas molían la semilla, la mezclaban con miel y
formaban figuras de víboras, aves, montañas, venados y dioses, para ser comidas
en las ceremonias, en los grandes templos o en pequeñas reuniones familiares

El maíz y
el frijol (nativos de nuestro continente) se convirtieron en dos de los cultivos
principales que alimentan al mundo, mientras que el amaranto pasó a la
oscuridad.
 

La conquista española terminó con su uso como un artículo de primera
necesidad en América, porque aparentemente su utilización en los rituales
espantó a los conquistadores españoles, y con el colapso de las culturas indias
después de la conquista, el amaranto cayó en el olvido.


Su cultivo cayó en
desuso y solamente sobrevivió en América en pequeñas áreas de cultivo esparcidas
en zonas montañosas de México y los Andes.

La
diseminación de este alimento altamente nutritivo en la agricultura mundial tuvo
que esperar a su “descubrimiento” por la ciencia del siglo XX. Hoy en día el
cultivo de amaranto está tomando un gran auge, ya que se están redescubriendo
sus grandes propiedades.
 

Aparte de producirse en países tradicionales como
México, Perú o Bolivia ya hay otros que se han puesto manos a la obra como
China, Estados Unidos o la India. El Lejano Oriente es donde más ha sido
utilizado.


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