Qué cosa tan bonita: relato erótico

Siempre he pensado que es muy interesante ver una persona con la que trabajas y que se vuelva una obsesión cada vez que la miras


Soy una persona de 45 años de complexión mediana delgada y buena estatura cabello castaño obscuro, y trabajo en finanzas soy asesor y en estas oficinas corporativas se ve gente muy agradable ,el trabajo es pesado pero bien remunerado, y el estrés a la orden del día, me sucedió con una asistente que acababa de ingresar, nos ayudaba a todos en general sacando copias, trayendo un cafecito y cosas que se necesitas para que uno no ande perdiendo el tiempo.

Ella era una joven de veintitantos años de complexión llenita pero de buena figura algo que la hacía muy atractiva. Es que tenía unos pechos muy formaditos y grandes, se veían duros y paraditos.

Era muy tímida, vestía muy recatadita no mostraba mucho aunque debajo de su ropa se apreciaba su belleza y una buena figura.

A la hora de la comida todos salíamos a comer a diferentes lugares, restaurantes, tonterías o donde se le antojara a uno. Como ella no sabia que hacer dado que acababa de llegar a la ciudad y no conocía a nadie yo le ofrecí que fuéramos a comer, era una buena oportunidad de tratarla y conocerla. Ella aceptó.

La llevé a un restaurante modesto de buena comida . Me platicó que sus papas no la querían dejar venir que estaba muy chica y no conocía a nadie en la ciudad. Yo le dije que podía contar conmigo cuando se le ofreciera algo y me platicó que ya se iba a casar pero que su novio se arrepintió y terminaron. Estaba un poco deprimida por eso, y se veía con ojos de querer llorar.

Ya estando en la oficina le veía diferente ,en realidad era mas bonita de lo que me imaginaba.  A la salida le pregunte que como se iba a su casa y me comentó que en taxi, yo le ofrecí llevarla y ella aceptó. Le comente que vivía por el rumbo que no me quedaba lejos su casa.

Le ofrecí ir a cenar algún lado y me aceptó la invitación , platicamos un rato, era viernes por la noche, le pregunté que hacía los fines de semana, me dijo que arreglar lo poco que traía la lleve a su casa, en realidad vivía en unos departamentos en el tercer piso, la acompañe hasta su puerta y en la puerta platicamos otro ratito, me invito a pasar y el clásico, "pero no te fijes de mi desorden todavía me estoy mudando", pasé y su departamento estaba simpático. Me ofreció un vaso de agua y que me sentara en la sala.

Ella se retiró el abrigo que llevaba y yo me retire el saco y la corbata, platicamos, me preguntó que me gustaba hacer, en mi pensamiento me imagine cosas que no le podía decir eran muy fuertes, no creo que me lo tomara bien, yo me quede mirando y vi su hermoso vestido que tenia un escote.

Ella se dio cuenta y me dijo que si me gustaba su vestido , le dije que era muy bonito que se veía espectacular. En eso ella se paró y me lo modelo, me dijo que lo tocara que la tela era muy suave.

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Por Sergio Ahumada