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¿Puede aburrirse mi perro?

Para muchos, el aburrimiento es un estado exclusivo de los humanos. Sin embargo, nuestras mascotas también puede sufrirlo, provocando más de un problema tanto en ellas como en nosotros. En esta nota, las claves para revertir tal situación
  
  

Al igual que cualquier habitante de las grandes urbes, los
perros también se aburren. E incluso sus casos suelen ser peores, pues a
diferencia de los seres humanos, ellos no tienen la posibilidad de modificar su
rutina con un trabajo o estudio, o salir, por sí mismo, a dar unas vueltas.

Basta pensar en cómo
podría ser la vida de cualquier perro que se pase el día entero encerrado en un
departamento como para comprender esta cuestión. Se levantará sin muchas
expectativas, no tendrá más que caminar por la, posiblemente, pequeña casa,
para luego comer y dormir. La única salida podrá ser para hacer sus
necesidades, pero incluso allí es posible que tenga un tiempo reducido como
para esparcirse.

En consecuencia, muchos
perros comenzarán a tener conductas que darán cuenta de este aburrimiento. Así,
no será raro verlos revolcarse en las sabanas, escarbar como si estuvieran
en un jardín, dormir largas horas, y buscar comida en todo momento. Incluso,
podrían llegar a destrozar cosas, tener diarreas, permanecer tensos, y no dejar
de ladrar.

Una nueva vida perruna

Uno de los factores que
mas los llevan al aburrimiento, es la soledad. Por eso, será importante que al
perro se le haga toda la compañía posible. Esto no quiere decir que se deban
cortar las otras obligaciones personales, pero sí que se tomen medidas al
respecto.

Una de ellas sería
contratar a un paseador. Estas personas cobran un cargo fijo mensual por los
que lo llevan a dar largos paseos por bosques o plazas, de una a cinco veces
por semana.

Si no se tiene esta
posibilidad, se deberá por lo menos hacerle surgir expectativas para que se
apoyen en ellas al momento de estar en soledad. Por ejemplo, recompensarlo
mucho cuando se regrese del trabajo, mediante caricias, mimos, comidas, juegos
o paseos, lo cual logrará que crear una expectativa por el regreso de sus amos
que supere el desagrado por la soledad momentánea.

Para ello, será
fundamental que se conciba a este pequeño tiempo que se pasa de forma conjunta
no como una obligación, sino como el verdadero placer que brinda la posibilidad
de estar nuevamente en contacto con nuestro mejor amigo.