Planes de pensión

Los planes de pensión son un complemento que ofrecen las empresas para asegurarle al empleado un buen nivel de vida después de la jubilación.

¿Cómo se planifica?
 

La empresa deberá tener en cuenta para diseñar un buen plan de pensión, cuál será la tasa de reemplazo del salario que quiere dar. Esto se establece de acuerdo con el nivel de remuneraciones de la compañía.


Sobre esa base se define la tasa promedio, es decir lo que aportan el empleado y la empresa (casi siempre por cada peso que aporta el empleado la empresa da lo mismo). Sucede a veces que el empleado quiere aportar el 10% de su sueldo pero la empresa no puede hacer lo mismo, entonces hay que adecuar la tasa de reemplazo al costo que la firma puede absorber. Igualmente siempre el empleado es libre de realizar los aportes que quiera.


La tasa de reemplazo es, en general, el equivalente al 70% del salario con el que se jubiló el empleado, pero en algunos casos es un poco más baja, entre el 55 y el 60 por ciento.


¿Qué es el vesting?


El vesting es la posibilidad que tiene el empleado de disponer del dinero si se va de la empresa. Se estima que al quinto año de antigüedad en la empresa, el empleado tiene derecho de hacerse con el 50% de los aportes acumulados. Ese porcentaje se incrementa hasta alcanzar el 100% en 10 años. La persona lo cobra sólo cuando se va de la empresa, por eso es un beneficio social.


¿Pueden todas las empresas tener estos planes?


Eso dependerá de la realidad económica en cada caso. Hoy en día muchas empresas están haciendo un fideicomiso que puede ser local o en el exterior.


El fideicomiso es el sistema más elegido porque ofrece varias ventajas:


a) Los fideicomisos son administradores de los fondos, pero no sus dueños. En cambio las compañías de seguro de retiro sí son propietarias de los aportes por lo que si quiebran, también quiebran los fondos.


b) Los fondos están protegidos porque los fideicomisos son administrados por entidades como los bancos pero crean una sociedad separada para manejarlos. Con lo cual si el banco llega a quebrar, el fondo se mantiene.

c) Por último, la empresa que hace el aporte tampoco es dueña de los fondos, por lo que los mismos están a salvo de los vaivenes empresarios.


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