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Para bajar de peso, tiempo al tiempo

Y mentalizarse para el esfuerzo
  
  

Uno
de los aspectos más importantes a tener en cuenta para evitarnos pasar un mal
momento por suponer que las cosas no están saliendo bien es no caer en el engaño
de la pérdida de peso rápida.

Y
aún menos en pensar que se puede mantener el ritmo de reducción por largo
tiempo.


Esto
en realidad es una mezcla de dos cosas:

Por
un lado, estamos hablando de que la realidad muestra que es imposible perder
peso y lograr estar en el estado en que queremos estar en una semana. Esto es
así, no hay forma de discutirlo y ningún remedio o dieta mágica puede prometerlo
y estar diciendo la verdad.


O
sea, sólo puede ocurrir en el casi imposible caso de que queramos perder tan
poco peso o estemos en tan buen estado físico al comenzar que una semana
alcance. Pero eso quiere decir que ya desde el principio no sufríamos de
sobrepeso prácticamente y nuestro estado físico era muy bueno. Que no
necesitábamos realmente la dieta.

En
cualquier otro caso, necesitaremos darle tiempo al tiempo, comprender que una dieta es un programa a largo plazo y
que no hay forma de acortar violentamente esos tiempos.

Debemos estar
preparadas y mentalizadas en que no lograremos nuestros objetivos
inmediatamente. Si lo único que deseamos es vernos bien para una fiesta la
semana siguiente o para el verano, lo mejor es que nos olvidemos. O que
empecemos a trabajar con mucha más anticipación, meses preferiblemente, para
hacerlo bien.


Aún
más, esos no son los mejores motivos para hacer una dieta. Lo ideal es que la
hagamos por nuestra propia salud y por el convencimiento de que queremos estar
mejor. Es la forma en que realmente lograremos los resultados y trabajaremos
bien.

Por
otro lado, antes decíamos que esto es una mezcla de dos cosas. A lo que nos
referíamos es a que en la primer semana (o semanas) es probable que perdamos
bastante peso y esto puede hacer parecer que la dieta es rápida y efectiva.

Pero este
grado de pérdida de peso no se mantendrá durante las semanas siguientes.
Esto se debe a que al principio lo que perdemos es peso líquido y luego si
empezamos a perder grasas propiamente dichas.


Además, no nos olvidemos que el peso líquido lo recuperaremos tan pronto como
dejemos de lado la dieta, con lo cual nos damos cuenta de que tan engañosa es,
en realidad, esta “velocidad” de pérdida de peso al comienzo de la dieta.

El Esfuerzo es
Necesario


Debemos
tratar de olvidarnos directamente de toda promesa de que perder peso es
sencillo y no requiere nada de nosotros. Esto no es así de ninguna forma, y la
persona que nos lo dice nos está engañando.


Ponerse
en forma es un trabajo de tiempo completo, de veinticuatro horas al día, todos
los días del año. Aun más, es un trabajo de tiempo completo muy duro, nada
sencillo y que nos requerirá de mucho esfuerzo y gasto de energía. Pero es la
única forma que hay de hacerlo o, por lo menos, de hacerlo bien.


Ponerse en forma es una actividad que debemos planear, analizar, programar y
tener en cuenta en todos sus detalles, hasta el más mínimo. Esto exige, por
supuesto, de tiempo y esfuerzo, de mucha energía mental y concentración.


Pero, principalmente, exige que realmente realicemos lo que planificamos, más
allá de que nos resulte molesto, incómodo y de que, para decir la verdad, no
tengamos ninguna ganas de hacerlo. Pero si queremos perder peso lo haremos.


Sentarse
en el sillón durante todo el día pensando en todo lo que tenemos que hacer para
estar en forma es una actividad sumamente cómoda (si bien angustiante), pero
que no nos conduce a absolutamente nada. De esta forma no se queman calorías ni
se trabajan los músculos. Más bien se refuerza el problema que ya tenemos. Así
que la planificación debe cumplirse.

Como
mínimo, debemos intentar empezar lentamente, con actividades no muy pesadas y
que podamos realizar fácilmente pero que nos sirvan para lentamente ir entrando
en actividad y que luego las más esforzadas no nos resulten tan molestas de
hacer.

Una buena idea es trasladar el proceso de pensamiento de lo que deberíamos hacer
a otro ámbito, funcionándolo con la actividad física.

Por
ejemplo, salir a caminar y, mientras caminamos durante un largo rato (una hora,
al menos) podemos pensar en todo lo que tenemos que hacer para estar en forma,
realizar toda la planificación.

Y lo
haremos mientras, de alguna forma, ya hemos empezado a dar los primeros pasos en
esta senda, empezando hoy y no dejándolo, como se suele hacer, para mañana.

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