Para adoptar a un abuelito

Cada vez más personas deciden convertirse en nietos postizos de algún mayor que se encuentra solo. Los resultados son asombrosos. Existe una fundación que se ocupa de conectar abuelos y nietos para estimular la relación de afecto entre ambos.

Actualmente treinta voluntarios tomaron la decisión de adoptar a un abuelo, o a un "protegido", según ellos prefieren denominarlo.

Son estudiantes, amas de casa, peinadoras, poetas y comerciantes. En su mayoría son mujeres, pero hay también varones que participan. Tienen una particularidad: los une una gran generosidad y mucho entusiasmo por dar cariño.

Tanto es su deseo que se comprometieron de por vida a llamar a su protegido dos veces a la semana y visitarlo una vez por mes.

Esta promesa que hicieron es el requisito esencial que les pide a las personas interesadas la Fundación Orientación para las Vocaciones y las Ocupaciones (OVO), uno de cuyos programas es el de Adoptar a un Abuelo.

A cambio, les ofrecen un curso de capacitación y una red de soporte especializado donde podrán buscar apoyo cada vez que esta nueva relación les provoque miedo, preocupación o angustia.

Para muchos abuelos, significa recuperar la alegría, la autoestima y las ganas de vivir, que es el fin que el programa persigue. Sin embargo, las personas mayores no son las únicas beneficiadas, también los voluntarios reciben cariño y encuentran una oreja que los escucha y apoya en su lucha cotidiana.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el 9,7 por ciento de la población argentina tiene sesenta y cinco años o más.

Esto quiere decir que 3.592.474 personas ya pasaron la edad de jubilarse. En Capital Federal se da el mayor porcentaje de personas mayores, un 16,8 por ciento y en Tierra del Fuego sólo el 1,9 por ciento de la población tiene más de sesenta y cinco años.

¿Por qué se crea esta institución?. La idea es que existe un estilo violento de tratar a nuestros ancestros: ya sea a través de un mal trato de los hijos a los padres o ante los limitados recursos sociales que se destinan para atenderlos.

Para los mayores, muchas veces la soledad, la pérdida de intimidad en los geriátricos, los abandonos
significan ataques a la dignidad que los hace sentir desvalorizados.

Muchas afecciones de la edad madura son consecuencia de la depresión que les ocasiona el sentirse obligados a estar sin ningún afecto o alguna ocupación y como consecuencia, a no ser tenidos en cuenta.

Con este programa se intenta rescatar lo esencial que hay en los abuelos, manteniendo su individualidad en el establecimiento de una relación uno a uno y por siempre.

Las personas que se preparan para tener un protegido mayor, reciben en forma gratuita capacitación en nueve talleres que los forman.

Allí aprenden a enfrentar su propio futuro en esta relación que enriquece a ambas partes y que es un lazo de amor y solidaridad. Sólo de esta manera, se puede vencer el mayor despojo social: el de la identidad.

La forma de conectarse con un voluntario es llamando al (011) 4701-6804, o mandando un e-mail a: [email protected]. El programa es totalmente gratuito, pero sus efectos son muy ricos.

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