Necesito ayuda, ¿se la pido a mi suegra?

Frente a las dificultades hogareñas, solemos pensar en tres asistentes principales: el esposo, la suegra o la madre. Pero… ¿quién tiene realmente obligación de ayudarnos?

Marta es una clásica madre y ama de casa, que ha decidido comenzar un negocio hogareño. De vez en cuando, necesita viajar y hace malabares para ver quien se queda a cuidar a su hija de 5 años. El pasado fin de semana su marido decía estar muy ocupado con su trabajo, y como su madre no se encontraba en la ciudad, Marta debió pedirle a su suegra que la ayudara con esta tarea.

Su suegra aceptó ayudarla, pero antes le dijo que "temía" que ese fin de semana, fuera toda una "pesadilla" ya que ella necesitaría marcharse temprano del hogar para ir a una fiesta al día siguiente. Marta sintió una gran furia interior, y se enojó mucho porque su suegra no le proporcionara un mejor cuidado a su hija.

Así, debió pedirle a su marido que permanezca con su hija, diciéndole a su suegra que, en esos términos, no le era de ninguna ayuda. Pero su marido también estaba resentido contra ella, ya que se le dificultaba el trabajo que debería hacer el fin de semana. 

Por eso, una duda la persiguió por varios días… ¿Había hecho bien en pedirle a su marido que permanezca en la casa, en lugar de insistirle a su suegra?

Respuestas para todas “Las Martas”

En primer lugar, Marta debería saber que ninguna suegra está obligada a cuidar a su nieto. Obviamente, su suegra no se sentía cómoda haciéndolo, o le daba una menor importancia que a otros aspectos de su vida.

Pero está también muy en claro que su suegra no es el problema. Las leyes, a veces a favor y otras en contra, afirman que son los padres quienes, en primer lugar, deben ocuparse de esos asuntos. Cuando se tiene un matrimonio sólido, los límites están claros, y la pareja no puede modificarse por la ausencia o la ayuda de una abuela.

Aquí le brindamos algunas sugerencias generales para ocuparse de estas situaciones:

• Primero, deje de pensar siempre en su suegra para pedir ayuda.

• Segundo, claro, tampoco puede esperar que su marido tire por la borda sus compromisos y responsabilidades… ni usted los suyos. Por ello, ambos tienen que participar en la búsqueda de la solución.

Hable de esta situación en su hogar y trate de solucionarla junto a su marido. Ambos necesitan coordinar las demandas de sus respectivas responsabilidades, en lo posible sin involucrar a terceros.

No se olvide de que es la pareja en sí quien debe hacer los principales esfuerzos por mantener el orden del hogar. Y cualquier situación nueva o inesperada, debe hacer que ambos modifiquen sus rutinas habituales.

• Hable con su marido respecto a qué papel tomará él en la educación de los hijos. Aunque usted haya elegido ser un ama de casa, eso no quiere decir que se eliminen las responsabilidades de su marido. Ustedes han planificado y tenido juntos a sus hijos, y ambos son igualmente responsables de su cuidado.

• También puede llegar a estar necesitando ayuda doméstica para su hogar. Para esto, podría contratar a una niñera de confianza, llamar a un pariente, un amigo, u otra persona que esté disponible cuando ni usted ni su marido puedan cuidar a sus hijos.

• Finalmente, no olvide nunca tomarse un tiempo para ambos, con el fin de optimizar la pareja. Si logra contar con la ayuda de las personas anteriormente citadas, usted y su marido podrían, además de salir a trabajar, tomarse un tiempo solamente para ambos, lo cual es un componente esencial para cualquier buen matrimonio.

Pasar un tiempo juntos, le ayudará a sentirse mejor el uno con el otro, y, además, hará que sus hijos tengan el mejor concepto de ustedes, como pareja.

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