Naturopatía vs homeopatía

Ambas practicas son terapias alternativas, que suelen confundirse y hasta pensar que son lo mismo. ¿En qué consiste cada una?
  
  

La homeopatía y la neuropatía son comúnmente confundidas,
pero son completamente diferentes aunque tienen ciertas “similitudes”.

Ambos sistemas se consideran holísticos, enfocándose en el
paciente por completo y no específicamente en su molestia o malestar.

Mientras que la mayoría de las practicas naturopatas se
sostienen en estudios clínicos, la homeopatía puede ser llamada “in científica”.

Sin embargo, tanto quienes tratan la homeopatía, como quienes
se enfocan en la neuropatía suelen ser doctores, o al menos eso ocurre en el
occidente. Igualmente, algunas jurisdicciones restringen estas prácticas.

Elementos de la naturopatía

Es un tratamiento ecléctico que incluye un amplio rango de
prácticas médicas.

Los naturópatas pueden incluir técnicas como herbalismo,
acupuntura y acupresión, así también como medicina ayurveda, dietas específicas
o colorterapia.

Su fortaleza es el completo cuidado del paciente, guiándolo
espiritual y emocionalmente.

Principios de la homeopatía

Esta práctica es relativamente reciente, datando del siglo
19.

Los homeópatas creen que cualquier mínima cantidad de toxinas
puede cambiar por completo los síntomas.

Por lo general las medicinas utilizadas están muy diluidas y
no contienen moléculas de la sustancia original. Igualmente, quienes la eligen,
asegura que son efectivas ya que contienen “huellas digitales” de los compuestos
originales.

Beneficios y riesgos

Mientras que la homeopatía es muy utilizada debido a su bajo
riesgo, la neuropatía es cuestionada por lo contrario.

Algunos extractos naturales pueden causas reacciones
alérgicas o interferir en la efectividad de algunas drogas.

Usos

Si bien cada uno defiende su tratamiento, tanto homeópatas
como naturópatas acuerdan en que la medicina convencional algunas veces es lo
más apropiado.

Ambas prácticas pueden ser utilizadas como bases para tratar
infecciones, pero algunas veces pueden ser perjudiciales. Afortunadamente, en la
mayoría de los casos, ambas pueden ser complementarias a las terapias
convencionales.