Mudando a la abuela

Afortunadamente para muchos de los que emigran con contratos laborales, algunas empresas del primer mundo –muchas de las cuales tienen filiales en Latinoamérica- están comprendiendo la dificultad que acarrea el proceso de mudanza que llevan a efectuar en muchos de sus empleados, especialmente en todo lo relacionado con los parientes mayores.
  
  


Afortunadamente para muchos de los que emigran con contratos laborales, algunas
empresas del primer mundo –muchas de las cuales tienen filiales en
Latinoamérica- están comprendiendo la dificultad que acarrea el proceso de
mudanza que llevan a efectuar en muchos de sus empleados, especialmente en todo
lo relacionado con los parientes mayores.

 Por eso, estas empresas están disponiendo de planes especiales para ayudar a
relocalizarlos que, entre otros beneficios, incluyen clínicas de reposo;
doctores y cuidados de día; reembolsos por el costo de traslado del o los
miembros mayores de la familia; y ayuda gratuita de consultores de
relocalización, que contemplen adecuadamente las
necesidades de los ancianos.

 Cierto es que las corporaciones siguen siendo renuentes a ocuparse de todos los
problemas relacionados con el cambio de escuelas para chicos (problemas
psicológicos de los mismos debido al brusco cambio de contexto, dificultades
para encontrar escuelas con equivalencias en las materias, etc.).

Pero lo cierto
es que para las personas de mediana edad, acostumbrada a juegos de malabares
para mantener equilibrada a su familia, las necesidades de sus hijos pueden
parecer una nimiedad en comparación con las de sus parientes mayores.

Los beneficios concretos


Las ventajas más comunes que suelen ofrecer las grandes compañías a sus
empleados, tienen que ver con ayudarlos a localizar geriátricos o clínicas de
reposo en el nuevo vecindario, pagar los gastos de viaje y la mudanza de las
posesiones del pariente, y ciertos reembolsos en los pagos de asistentes que
deban ayudar en la
relocalización, así como a cuidar a los mayores.

De cualquier
forma, cierto es que el número total de los transferidos que piden ayuda a sus
empresas para reubicar a un pariente mayor, sigue siendo absolutamente ínfimo,
aunque, conforme aumenta la información, está creciendo rápidamente.

 Muchas compañías emplean incluso a consultores especiales de relocalización, que
ayudan a los empleados con parientes mayores en todo lo concerniente al cuidado
de los mismos, de la misma manera que un agente inmobiliario les ayudaría a
vender o comprar casa.

Si un mayor necesita una admisión a un geriátrico o
clínica de reposo, la mayoría de ellos, lejos de simplemente darle una lista con
todas las clínicas de reposo que figuran en una base de datos, les podrán dar
las claves sobre los pro y los contras de las diferentes instituciones.

Arreglándoselas solo


Pero si usted no es lo suficientemente afortunado como para recibir una ayuda de
la empresa que lo traslada de ciudad y país, tampoco debe aterrarse:

Si bien los
expertos mencionados (cuyos honorarios son bastantes altos, por lo que solo
suelen ser contratados por las empresas) pueden ayudar a manejar los detalles
del asunto y a reducir significativamente la tensión, no menos cierto es que
gran parte del trabajo consiste en una correcta recopilación de información y
mucho sentido común.

 Por ejemplo, si un mayor no puede manejarse por sí mismo, se debe pensar en
encontrar una casa que tenga acceso fácil (preferentemente sin escaleras), cerca
de un hospital o clínica de reposo. Si este mayor debiese incluso vivir junto a
usted, será conveniente que busque una casa que tenga una habitación con baño
privado especial para esta persona.

 Si
actualmente su padre o madre no viven con usted, controle cuidadosamente la
política de traslado de su compañía: ellos podrían tener que mudarse antes que
usted, para que la compañía pueda desglosar estos costos adicionales y hacerse
cargo de los mismos.

 Pregúntele también al médico de sus parientes, si conoce algunos doctores en su
nuevo vecindario, o consulte a los colegas de su nueva oficina para conocer
ciertas recomendaciones.

Si debe hallar un geriátrico o clínica de reposo por sí
mismo, busque recomendaciones de los médicos de la empresa, chequee los informes
de consumidores del área en que se encuentra, y este muy atento de realizar un
examen completo, incluyendo todas las preguntas que considere necesarias, cuando
haga una visita a estas instituciones.

 Tampoco olvide de consultar las organizaciones locales de jubilados, así como a
las iglesias o sinagogas, que sin dudas pueden asistirlo mucho en sus consultas,
y ser también muy buenos lugares para que sus padres vuelvan a socializarse con
gente de su edad.

 

 Pero tenga en cuenta que, en definitiva, y después de todo, conseguir una nueva
locación para sus parientes mayores es solamente una parte de la batalla. El
trabajo más difícil, será hacerlos sentir que su nueva casa se transforme en un
verdadero y cálido hogar. Pero eso, será casi siempre cuestión de tiempo.